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Regreso a Mi Hogar Verdadero

Capítulo 4 

Palabras:584    |    Actualizado en: 02/07/2025

de Elena se convirtió

drigo entró en mi h

s cosas, te va

admitía

é? La doctora Vargas d

strés para recuperarse, y tu presencia la está alterando, te quedarás en el ala d

n desterrando de mi propia casa por la com

brió de nuevo y Carlitos entró corriendo, se paró

e la l

e miraba a mí, m

ya! ¡Tiene que quedarse aquí y pedir

hijo era más doloroso qu

uspiró, e

habitación, esto

, cerrando la puerta tras él, oí los gritos de protest

s guardias de seguridad de Rodrigo me llevaron, tratán

atrás de una camioneta de l

ntanilla, luces de neón y edificios oscuro

e nosotros era p

no pude so

e pregunté la pregunta que me habí

era apenas un susu

ntuvo la vista fi

i yo

o en mi boca. "Después del accidente, cuando estaba

la respuesta más ruidosa

quedó callado, su perfil recortado contra las luc

zca de esperanza que alberga

peó con la fuerz

al hospital para mant

ando allí por a

la Doctora Vargas, los análisis de sangre... tod

un donante

a candidat

e" pero convenientemente incapacitada, y

spuesto a sacrificarme, a arrancarme el coraz

pó de mis labios, resonando e

su expresión una mezcla de irritación y a

no imp

endido mi

a mat

-

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Regreso a Mi Hogar Verdadero
Regreso a Mi Hogar Verdadero
“Salí de ese laboratorio subterráneo, si es que a tres años de encierro se le puede llamar salir, arrastrando mis piernas inútiles, recordatorio constante de la crueldad de mi esposo, Rodrigo. El aire fresco, un lujo olvidado, golpeó mi rostro pálido y demacrado, contrastando con el resplandor de Elena, la supuesta "alma gemela" de Rodrigo, radiante a su lado mientras a mí la suciedad y la desnutrición me desfiguraban. Él, director millonario de "Innovaciones Globales", me miró con desdén gélido: "Sofía, le robaste a Elena el premio, casi la matas. Arrodíllate y pídele disculpas si quieres seguir siendo la señora de la Torre." Mi corazón, antes entregado, se encogió ante la burla velada de Elena, que actuaba la víctima perfecta. En mi mente, la voz del sistema, que me trajo aquí para conquistar a Rodrigo, sentenció: "Misión fallida, favorabilidad -100. ¿Desea renunciar y volver a casa?" Tres años encerrada, acusada de plagiar mi propio trabajo, incriminada en un accidente que yo previne, mis piernas rotas por su orden, mi hijo Carlitos envenenado con mentiras en mi contra, todo mientras Rodrigo creyó cada palabra de Elena, la verdadera manipuladora. La humillación, el dolor y la traición me abrumaban; no quedaba nada que salvar. "Sí", le susurré al sistema, "quiero volver a casa". Pero el destino, o la ironía, tenía otros planes. Justo cuando Rodrigo, impaciente por mi silencio, se acercaba para arrastrarme, mi cuerpo comenzó a desvanecerse en partículas de luz, dejándolo sumido en un pánico ciego. Me marché, desaparecí del mundo. Sin embargo, mi verdadero martirio estaba por revelarse. No regresé a casa, sino que mi conciencia fue lanzada a un vacío perturbador, donde descubrí la amarga verdad: Rodrigo no quería castigarme con el encierro, sino convertirme en el último sacrificio para Elena, su "alma gemela". Necesitaban un donante de corazón, y yo era la candidata perfecta, mi existencia, borrada, mi corazón, arrancado para su felicidad postiza. La cruelmente orquestada "enfermedad cardíaca" de Elena, la médica sobornada, todo un plan diabólico. La furia me invadió como nunca antes. ¿Sacrificar a la madre de su hijo por una mentira, por una mujer que no merecía vivir, y peor aún, manipular a mi propio hijo para odiarme? ¡Era insoportable! Pero justo cuando la jeringa sedante se acercaba, la voz desesperada de Carlitos irrumpió en la sala de operaciones: "¡PAPÁ, NO! ¡Leí su diario! ¡Elena es la mentirosa! ¡Ella lo planeó todo!" Rodrigo quedó paralizado al ver en la mano de nuestro hijo mi diario, la verdad expuesta. No importaba lo tarde que fuera, algo en mí renacería. Mi corazón se detuvo, pero una nueva misión me esperaba. El sistema me dio una opción: regresar y rectificar, salvar a Rodrigo de su oscuridad, y en el proceso, salvar también la vida de mi sobrina, quien en mi mundo original, se estaba muriendo. Tuve que aceptar, regresando no al vacío, sino al momento exacto en que mi vida se desmoronó, esta vez para cambiar mi destino y el de aquellos a quienes amo.”
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