icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Precio de la Humillación

Capítulo 3 

Palabras:351    |    Actualizado en: 30/06/2025

me faltaba el aire. La humillac

is padres me llamaron. La madre

dre de Máximo. Dice que está muy preocupada

cho nada. El di

Nos han hecho un gran favor. Si has gastado el dinero en un capricho

, no podía creer lo que oía. "¿D

ero eres impulsiva. Y nunca has manejado

na soledad inmensa. Ni siquiera mis propios padres confiaban en mí. To

ylvia, de

endo loca. Todos piensa

a. Esto es una trampa. Sabían perfectamente que el dinero no estaba ahí. Quiere

o por

iño de oro. Su madre es una clasista. Y Máximo es un cobarde que le sigu

a solo me había servido para que me tratara

go?", le

a prueba. Algo que nos confirme quién de

na extraña sensación de poder. Se acabó la L

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Precio de la Humillación
El Precio de la Humillación
“El aire de la Feria de Abril aún olía a azahar cuando Máximo me pidió matrimonio. Yo le di el "sí" más dulce, creyendo en un futuro perfecto junto al hombre de mis sueños. Una semana después, en la cena familiar oficial, su madre, dueña de media Sevilla, me entregó una tarjeta de débito con una "ayudita" de 20.000 euros para el ajuar. Parecía un cuento de hadas. Pero el sueño se desmoronó brutalmente en la tienda de novias más exclusiva. La dependienta, con voz discreta, anunció: "Fondos insuficientes." De 20.000 euros, solo quedaban 500; los 19.500 euros restantes habían desaparecido. Cuando intenté aclarar lo sucedido, Máximo y su madre, con sonrisas falsas y palabras melladas, me acusaron sutilmente de derrochadora. "¿Usado? ¿Cómo iba a gastar 19.500 euros en una semana sin que nadie lo notara?", grité, pero ellos insistieron, haciéndome dudar de mi propia cordura. Incluso mis padres, deslumbrados por el apellido Castillo, me pidieron que reflexionara y me disculpara, dejándome sola y humillada. ¿Cómo iba a aceptar ser acusada de algo que no hice? ¿Cómo pudieron mis propios padres dudar de mí? La rabia me quemaba por dentro. No podía ser. Alguien me estaba tendiendo una trampa. No iba a permitir que me pisotearan así. Con la ayuda de mi amiga Sylvia, decidí tenderles una trampa a ellos. Si querían jugar, íbamos a jugar. Y yo sería la ganadora.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10