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No Soy Estéril: Mi Hijo, Mi Venganza

Capítulo 4 

Palabras:543    |    Actualizado en: 26/06/2025

ego. El dolor seguía ahí, pero estaba envuelto en una capa de in

ntiguo que me había dejado mi madre. Era mi posesión más preci

ilenciosa. Subí directamente a

s, sustituidos por los de Isabel. Y en la mesita de noche, donde antes había una

travesándome. Era el fina

to en el fondo del armario. Lo saqué de su caja de madera

abitación, me en

n una sonrisa fals

recoger lo

¿Quiere verlo? Es su... bue

a," respondí,

pero ella me bl

o sea tan fría. Podrí

, igual que en la fiesta. Pero esta vez,

El abanico se partió en

ompió algo

ras, atraído por el ruido. Vio a Isabel en el

gritó, corriendo hacia Isa

"Solo quería ser amable, y ella...

es ve

Me agarró del brazo, su r

timado al bebé! ¡Isabel podría h

el abanico de

abanico! ¿Vale más qu

ue una vez amé, y no vi nada más que a

ije, mi voz extrañamente t

ltó, sor

cio? ¿P

r t

orcio que mi abogado había prep

rma

. "No. Te amo, Sofía.

té. "Echa a esta muj

u duda, encontr

del bebé llenó el pasillo.

bé... creo que

viada. Corrió hacia la habitación del bebé, d

que lo había perdido para siempre

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No Soy Estéril: Mi Hijo, Mi Venganza
No Soy Estéril: Mi Hijo, Mi Venganza
“Mi nombre es Sofía. Hace tres años, mis piernas sanaron, y con Javier, mi marido, levantamos la bodega que es hoy el orgullo de Sevilla. La vida, a ojos de todos, era perfecta. Pero en la fiesta de nuestro aniversario, Javier me apuñaló el corazón. Entregó mi pulsera de diamantes, su propio regalo, a una joven aprendiz, Isabel. Pocas semanas después, Isabel anunció que estaba embarazada de él. Mi mundo se desmoronó. Isabel se instaló en mi casa, en mi cama, y el abuelo de Javier, Don Alejandro, me humillaba sin piedad por mi supuesta infertilidad. La peor parte llegó cuando descubrí la verdad: Isabel me había estado envenenando con un difusor, causando mi esterilidad. Cuando quedé embarazada, un milagro, la familia me acusó de brujería, y Javier, el hombre que prometió amarme siempre, se apartó. Me dejaron sangrando en el suelo, perdiendo a nuestro bebé, mientras él corría tras la mentira de Isabel. ¿Cómo pude no ver su crueldad? ¿Quién era yo en esta farsa? Justo entonces, Mateo, mi rival de negocios, apareció. Con un abrazo, destrozó la farsa de Javier y reconstruyó mis recuerdos robados: yo no era estéril, tenía un hijo, Leo, con Mateo. Recuperé la memoria. Ahora, la guerra acaba de empezar.”
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