icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Mi Imperio, Mi Revancha: De la Nada al Todo

Capítulo 2 

Palabras:498    |    Actualizado en: 26/06/2025

gritaba el nombre de Isabella, pero nadie

y la cercanía al agua, me miró

la amas!", gritó, intentando usar la

. Su rostro, pálido por el miedo, mostró un d

s también record

s miré con una

cucharan. "Pero tú, Mateo, eres famoso en toda la región por ser el campeón de

rgüenza y rabia. Los murmullos comenz

sobre él, no tuvo más remedio. Maldi

a Isabella y la arrastró hacia la orilla. Justo cuando llegaban, una rama af

vez de Mateo. El "héroe"

equeña casa que compartía con mi ma

la puerta se

stido de fiesta arruinado, pero sus ojos ardían con u

mí. "¿Por tu culpa, Mateo está herido! ¡Su

Un precio que yo ya no estaba dispuesto a pagar"

ó, perdiendo toda la compostura. "¡Siempre fuiste

han cambiad

madre y yo nos vamos de

odía perderme, no todavía. Su plan dep

plata que colgaba de mi cuello, un regalo de mi padre antes de morir.

uño. "Lo usaré para rezar por la recuperación de

érdida, sino con una fría determ

a todos los santos que cono

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Mi Imperio, Mi Revancha: De la Nada al Todo
Mi Imperio, Mi Revancha: De la Nada al Todo
“A mis sesenta años, exhalé mi último aliento, rodeado de mi amada "familia", convencido de que había vivido una vida plena y exitosa como un magnate del café, un esposo incondicional y un padre ejemplar. Mi esposa, Isabella, sostenía mi mano, sus lágrimas parecían sinceras. Mi hijo, Javier, me miraba con una expresión de dolor. Cerré los ojos, satisfecho. Pero mi alma no partió, se quedó flotando, invisible en la habitación. Fue entonces cuando escuché las palabras de mi "hijo": "Finalmente se murió el viejo estúpido". Isabella soltó mi mano como si quemara. "¿Su fortuna? Es nuestra fortuna", replicó Javier. "Cuarenta años fingiendo ser su hijo, cuarenta años llamándolo 'papá' . Me da asco". Mi mundo se hizo añicos al escuchar a Javier llamar a su "verdadero padre" y celebrar mi muerte con Isabella. Planearon usar mi dinero para mantener a ese cobarde vecino, Mateo. Me vi arrojado, como basura, a un almacén. El dolor era insoportable, la rabia me desgarraba. Quería gritar, destrozarlos, pero era un espectador impotente. En ese torbellino de odio y desesperación, una fuerza me arrastró hacia atrás. Abrí los ojos. Tenía dieciocho años de nuevo, en la hacienda de los Isabella. Ella caía al río. Esta vez, no me moví. En esta vida, mi destino ahora me pertenecía.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 7