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Cuando el Honor Destruye una Vida

Capítulo 2 

Palabras:827    |    Actualizado en: 26/06/2025

los

uz de aquella mañana. El olor a bizcocho recién h

ientre. Mi be

No fue un sueño. Fue real. Lo sentí

una hora, Javier vendría a

pero lo aparté. Tenía una segunda o

cocina de la pastelería. Mi madre tarareaba mientras glaseaba unos cru

imagen de sus rostros deformados por el o

s dormido bien?", pregunt

go que hacer un recado antes", mentí

sta del periódico. "¿S

lgo rápido. N

r. Necesitaba ese informe. Tenía qu

La enfermera me entregó el sobre sellado. Mis m

érmino médico que no entendía. Busqué cualquier cosa, u

contr

el médico: feto sano, sin an

avier lo viera. Cuando salí del baño, él estaba allí, esperándome. Su so

te has adelantado?

un paseo",

quí, dame los resultados

médico quiere hablar con no

ensombreció un p

ir al baño de nuevo. "Se me ha olvidad

re bajo mi jersey, pegado a mi espalda. Volví a

estimé a

e duele la espalda? Déja

taban en mis hombros, bajando por mi espalda. Se

rpo se

olso, que había dejado a mi lado. Lo hizo con una destreza que

lejó unos pasos

oria se

emblaron. Sus ojos se llenaron d

í. "Sofía, tene

ome de pie. "No voy

e, es imp

lo que vas

nto, sonrientes, ajenos a la to

Por qué gritáis?",

de mí, le tendió el informe.

iba a dejar

rzas. "¡Socorro! ¡Mi marido y mi f

Todo el mundo se giró a mirarnos. La

¡El médico lo ha dich

a boca. "¡Cállate, Sofía

¡No me toque

l papel al suelo. Su rostro era un poema

ar esa boca,

Dos hombres lo sujetaron. Una enf

uardia Civil!",

incón, llamándome "hija ingrata". Javier es

n una intensidad particular. No era una paciente. Sostenía u

l entraron en la clínica. La calma forzada q

uí?", preguntó uno de el

Ellos. Quieren obligar

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Cuando el Honor Destruye una Vida
Cuando el Honor Destruye una Vida
“Mi vida era la receta perfecta: una pastelería familiar próspera, padres amorosos, un marido envidiable y nuestro bebé en camino. Con cuatro meses de embarazo, el día del chequeo médico era pura felicidad. El doctor confirmó: "El bebé está perfectamente sano, sin anomalías". Pero la sonrisa de Javier se congeló al leer el informe, su rostro se volvió blanco como la harina. "Tenemos que programar un aborto. Ahora mismo", susurró, agarrándome con una fuerza aterradora. Intenté resistirme, le pregunté si se había vuelto loco, pero sus ojos estaban llenos de un horror inexplicable. Mis padres llegaron, y la pesadilla se amplificó. Mi padre, al leer el mismo informe, levantó la mano y gritó: "¡Monstruo! ¡Ese demonio no puede nacer!". Mi madre, con la voz dura, sentenció: "Hija, tenemos que purificarte". De repente, las personas que más amaba se habían convertido en mis verdugos. Me arrastraron, me encerraron en la oscuridad y perdí a mi bebé allí, sola, traicionada. Morí a los pocos meses, en un convento frío, con el corazón roto y sin entender nunca por qué. ¿Qué secreto tan terrible contenía ese informe para destruir mi mundo y volcar a mi propia familia en mi contra? Pero abrí los ojos. La luz del sol era la misma, el olor a bizcocho subía de la pastelería. Mi vientre. Mi bebé. Estaba viva, el reloj marcaba la hora de la cita. No fue un sueño, fue una premonición de horror. Esta vez no esperaría a Javier; esta vez, sería yo quien tendría el informe, y la verdad, antes que nadie. No iba a desperdiciar mi segunda oportunidad.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10