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El Heredero Inesperado del Viñedo

Capítulo 2 

Palabras:417    |    Actualizado en: 25/06/2025

ro de Ricardo fue m

ojos se clavaron en mí, ll

de broma es

a un sise

e celoso? ¿Quiere

a su lado, aferr

salvaje solo busca atención. Es obvio que

esprecio, como si

tranquilizarse c

n. Es un jue

gió a s

mento. Se calmará

esta. No le di ninguna. Mi elección estaba hecha.

sonido de profunda dece

ía es la ley. La fi

archó, dejando a Ricardo y a Isabella solo

a mirada, una promesa de q

ign

áñame", le pe

lleno de confusión, pero su mano

alón de fiestas, hac

cerré la puerta

as", l

o nada, señ

Eso es todo lo

icardo me había hecho a lo largo de los años. Un collar de esmeraldas

s atesoré. Ahora, sol

de madera. El collar, los pendientes, los pañuelos de seda.

tó Mateo, observándo

el pasado

ja estuvo ll

ro volver a ver nada

cia silenciosa era un bálsamo para mi alma herida. Sal

ría dolor. Solo

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El Heredero Inesperado del Viñedo
El Heredero Inesperado del Viñedo
“Soy Sofía, la última guardiana de la Uva Corazón, y mi mano debía elegir al heredero del vasto imperio vinícola Del Valle. En el aire de la Fiesta de la Vendimia, todos esperaban que mi elección recayera en el arrogante Ricardo, el tercer hijo del patriarca. Pero él, con una sonrisa petulante y su amante Isabella, se atrevió a proponer un matrimonio público que humillaría mi existencia. Ante la multitud, Ricardo solicitó mi mano, afirmando que Isabella sería su verdadero amor, aquella a quien mantendría a su lado, mientras yo sería solo la dueña de la hacienda. Su gesto era un eco venenoso de mi vida pasada, donde lo elegí por un amor falso, solo para que él destruyera mis tierras ancestrales y me dejara morir sola, llamándome "salvaje". Las miradas de complicidad entre Ricardo e Isabella, los murmullos de la gente sobre su supuesta pasión, encendían una ira fría en mi alma. ¿Creía de verdad que la Sofía que él conocía, la sumisa y ciega, regresaría para acatar su desvergonzada farsa? Se equivocaba, porque esa Sofía ya había muerto, y el destino me había dado otra oportunidad para reescribir esta tragedia. Con una calma que heló a la multitud, ignoré la mano que Ricardo me tendía y, con la vista fija en otro hombre entre los asistentes, anuncié mi verdadera elección: "El hombre que elijo como esposo es Mateo".”
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