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Cuando la Verdad Duele Más que la Traición

Capítulo 3 

Palabras:847    |    Actualizado en: 25/06/2025

quería que vieran lo que venía. No

tenía

a segunda planta, más verde y vibrante qu

to silencioso se desgarró desde mi pecho mien

a un año después de mi rescate.

su escritorio, su rostro pálido y demacrado. Ha

añía minera a la que estoy demandando... tienen conexiones con el cartel de Rojas. Han fabri

abitación, su rostro l

re! ¡No dejaré que te

"Es demasiado peligroso, hijo. Est

co, impulsado por

scada. Varios hombres lo rodearon, golpeándolo sin piedad. Vi con horror cómo uno de ellos le

rrió a la multitud. Mateo se tocó instintivament

de las cámaras. La reputación de la familia, construida durante un siglo, se hizo añicos en un

taba al borde

Doña Isabel llorando e

sollozó. "Mi esposo en la cárcel,

cuando tomé

ro, una que Don Alejandro me había mostrado en caso de emergencia. Den

todo y d

do en cama con la pierna rota, me maldijo por abandonarlos en su peor moment

fui la villana

a final de la memo

l iluminado. El aire

udad: el jefe del cartel, Rojas. Un hombre con ojo

ba s

e dinero y joyas sobre

voz temblaba en la memoria. "Es

un sonido ás

mienzo, niña. Pero mi re

a abajo, una mirada sucia que me

la Vega", dijo lentamente, "nec

días siguientes. No necesitaba hacerlo. El horror, la humillación y el dolor e

irada vacía y moretones apen

. Todas las pruebas en su contra se desvaneci

ión te

tamente. La sala del tribunal

lamó demon

reemplazado al od

en sus ojos había sido reemplazado por una tormenta de e

ormar una frase completa. "¿Tú

lado, su rostro una más

lo hace que todo sea más confuso, ¿no es así, mi amor? ¿Por qué una chica dispuest

paradoja era a

ano por el pelo, cl

e", dijo, su voz apenas un susurr

al gu

era dosi

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Cuando la Verdad Duele Más que la Traición
Cuando la Verdad Duele Más que la Traición
“El día de mi sentencia, el cielo estaba gris y el aire, pesado. Llevaba un año en esa celda, acusada de un crimen atroz: el asesinato de la familia De la Vega, la misma que me salvó la vida y me dio un hogar. La sala del tribunal era un hervidero de odio, susurros de "¡Monstruo!" y "¡Mátala!" me perforaban el alma. Mateo, el único superviviente, se erguía ante mí, sus ojos antaño llenos de amor, ahora ardían con una furia helada. Me obligó a tragar la "Lágrima del Alma", una planta ancestral que revela los recuerdos más profundos. La primera visión, proyectada para que todos la vieran, mostró cómo el joven Mateo me encontró moribunda en un callejón y cómo su familia, con Don Alejandro y Doña Isabel a la cabeza, me acogió y me amó como a una hija. La multitud estalló en gritos de indignación, confirmando su veredicto: yo era una serpiente ingrata que mordió la mano que la alimentó. El odio de Mateo se profundizó, y Carla, la dueña de la minera que destruyó mi aldea, susurró veneno a su oído, calificándome de pura oscuridad. ¿Cómo podía alguien que recibió tanto amor cometer tal atrocidad? ¿Era yo realmente un monstruo, incapaz de sentir gratitud? Pero mi silencio, impuesto por un veneno que Carla me había inyectado, ocultaba una verdad mucho más compleja. Mateo, atormentado, exigió más, sin saber que cada recuerdo revelaría no solo mi historia, sino también la siniestra manipulación detrás de la tragedia que nos destruyó.”
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