ridad dolorosa: las miradas entre Alejandro e Isabella, las reuniones que se a
anizaba sus cenas, sonreía a su familia que me despreciaba e
aso de agua y oí voces en la bodega. Me acerqué sin
ba en los braz
su familia, cómo me mira
el pelo. Su voz era un s
r ti, haría cu
ó la cara. "¿In
i no eres feliz, puedo t
sin rumbo por los viñedos, la escarcha de la madru
y me golpeó el lateral. No fue grave, pero el coche quedó destrozado y
o un accidente", dij
untó, su voz sonaba
e... no puedo sal
. Al fondo, oí l
enido una crisis en el laboratorio, a
Aleja
úa. O a Mateo.
lg
más importante que su esposa atrapada en un coche. Las
la puerta. Me sacó en brazos, me cubrió con su chaqueta y me
habitación del hospi
e. "Necesito que me ayudes. Qu
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