LA ESPOSA DE MI HERMANO
el cual distraerse. Solo su propia mente, el peso de la noticia y la incertidumbre de lo que encont
difícil que era todo, pero sin pedir ayuda. Henry nunca pedía ayuda. Tal vez si lo hubiera hecho... No. William sacud
igote bien cuidado y un abrigo grueso se sentó frente a él. Le dirigió una breve mirada a William y luego sacó
tación lo recibió con murmullos de gente, silbatos y el sonido de maletas siendo arrastradas. Willi
d se hacía evidente. Edificios de piedra, estudiantes caminando apresurados con libros bajo el brazo, comerciantes
aya tenido que ser de esta manera. Se queda viendo un edificio gigante en donde varias familias viven y se p
e lo agradecería -William ve a una mujer ya bastante mayor y asiente, agarra las bolsas
a, a mi hermano
¿Quién
de golpe, mira a William sorprendida
acudiendo la cabeza con pesa
taba la forma en que la mujer lo miraba, como si
ó con firmeza
reanudo la marcha c
con el alcohol y bueno, ya sabrás que con las apuestas también. -A William le habría gustado decirle que no sabía nada de eso, pero no pudo, solo sintió como el peso de las acciones de su hermano recaen sobre él. -Cuando él no estaba en ese estado era u
y la mujer señaló una pu
. No la presiones demasiado
as junto a la puerta
aci
rada comprensiva antes de de
quedó quieto unos segundos, ajustándose la chaqueta, tratando de en
ocó la puerta
haran pasos al otro lado. La puerta se abrió
pálido, sus ojos hinchados de tanto llorar. Su cabello, que siempre había sido arreglado con esmero, a
susurro, y en sus ojos brilló un
mo si estuviera tratando de convencerse de que William realmente estaba allí. Finalmente, soltó un suspiro tembloroso y dio un paso a
dos en un rincón, y una manta doblada sobre un sillón sugería que Charlotte no había dormido
r -dijo Charlotte
a, no en estas circunstancias. Miró a su alrededor con
n los niños
los brazos, abrazándose a sí mis
a ella con cuidado y la sentó en un viejo banco. -Tom vio a Henry, su padre, muerto. -La mujer rompió en llanto. -Estaba por ir a dejarlo a la e
el niño. Se pasó una mano por la cara, tratando de encontrar palabras, pero no las hall
ahora? -preguntó
aferra a mí todo el tiempo, como si tu
el niño, pero en ese momento, no tenía idea de qué. Sintió un nudo en
ue pueda -
gratitud que hizo que Wi
si necesitara hacer algo tangible para lid
ragó saliva
n algo de tiempo para juntar
cerró lo
tendrá una sepultura di
ó con sorpresa,
a un niño de cabello castaño y ojos verdes, Tom, el hijo mayor de Henry, de pie en el
se acercó al muchacho y estiró su mano, dejando v
a tenso, listo para salir corriendo si hacía falta. Charlotte se levantó y
iam -le explicó Ch
al suelo y murmuró
re -intervino William. Sabía qu
incertidumbre. Después, sin decir una palabra
tristeza y se llevó
sien
lera por donde el niño había desaparecido. Tom necesitaba
la vecina. - asintió con un leve te
que venir s
erlo. Soy
as. William mantenía la vista al frente, pero de vez en cuando desviaba la mirada hacia Charlotte. Sus la
e cualquier palabra de c
bordes de su abrigo, como si quisiera protegerse del frío y de la realidad qu
tió un nudo en la garganta, pero no apartó la vista. William observó a su hermano
ndo a William, lo conoce muy poco, pero lo suficiente pa
tros padres y abuelos. -William miro a la mujer de su hermano, indef
ló temblo
pobre Charlotte
manera económica estando casada, con hijos y hasta estando embarazada, nadie quiere contratar a una esposa, tampoco a una madre, mejor dicho, nadie quiere trabajar con una mujer a
sí misma, como si tratara de proteger
No tengo dinero para un velatorio aquí, apenas tengo para aliment
-afirmó sin dudar-. No quier
n los ojos brillante
o, William. Ya has hecho demasiado
Charlotte entendió todo lo que implicaban y el sentimiento de tener que hac
qué hacerlo. Pero, al mismo tiempo, sintió un profundo alivio al saber que no
El camino de regreso fue más pesado. Charlotte caminaba con los hombros
n la puerta. Vestían con sobriedad, pero había algo en su postura que pon
ntó William, aunque y
paso al frente y sacó un s
discutir las deudas de su difunto esp
una oleada de rabia, pero la contuvo. Sabía que