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A Bride as A Collateral for Debt

The Unwanted Wife's Flawless Spectacular Comeback

The Unwanted Wife's Flawless Spectacular Comeback

Hansiain Finley-moise
For four years, Ellyn was the scarred, despised wife of billionaire Baron Hudson, enduring his cruelty with silent devotion. But one night, after brutally forcing himself on her, he threw divorce papers at her bruised chest. "Did you really think I could ever stomach looking at that hideous face of yours for the rest of my life?" He kicked her out into the freezing rain because his flawless true love, Christine, was finally coming home. To ensure Ellyn suffered, Baron froze all her bank accounts, wanting her to starve on the streets until she begged for his mercy. Penniless and shivering in a rundown apartment, Ellyn discovered she was pregnant with his child, right as the news broadcasted him lovingly welcoming Christine at the airport. Her heart died completely. She had given him ten years of her life, only to be thrown away like garbage. But a shocking miracle happened: the intimate trauma had somehow triggered a biological cure, completely peeling away the ugly scar that had ruined her face for twenty years. If the ruthless Hudson family found out she was healed and carrying the heir, they would steal her baby and destroy her. Instead of taking his five-million-dollar hush money, Ellyn tore the contract to pieces, hid her newly flawless face, and vanished to Paris. Four years later, the Hudson family's grand banquet was brought to a dead halt by a stunning, untouchable woman in a red trench coat and her genius three-year-old son. Ellyn was back, and she wasn't the ugly duckling anymore.
Billionaires Kickass HeroineBillionaireEnemies to LoversKickass HeroineDark Romance
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Nathan Karsson, antes de volver a su recinto, contempló con una expresión de burla su reflejo en la ventana de vidrio. Si su padre creía que eso sería todo, estaba muy equivocado; su venganza apenas daba inicio.

El joven Karsson sacó un teléfono de su portafolio y empezó a mandarle mensajes anónimos a su medio hermano, mediante esos textos, le contaba una elaborada historia de amor, traición e infidelidad protagonizada por Ariadna Acosta.

Sus carcajadas resonaron en la habitación. El reloj marcó la siguiente hora y, por placentera que pareciera ser la venganza; ese círculo te devuelve al inicio, a esa sensación de vacío y dolor. En ese tiempo el alcohol resultó su mejor aliado; al ingerirlo, sus absurdas emociones se entumecían. Tras su segunda copa de vino, logró relajarse y con su espalda reclinada en su silla de piel sintética de color negro, la imagen de Ariadna irrumpió en su cabeza. Sus labios carnosos le resultaron apetecibles. La duda de ver qué había debajo de aquel vestido blanco, sin mancha, impecable y perfecto, le resultó tentadora. Tras probar la tercera copa, sus mejillas adquirieron un leve sonrojo. Sus pensamientos lascivos podían volverse palpables; la mujer que los inspiraba estaba a unos cuantos metros.

...

En un intento fallido de ser sigiloso, Nathan tiró un jarrón que adornaba el pasillo. Sin darle mayor importancia, siguió su camino hasta irrumpir en la habitación de Ariadna.

Observó de pies a cabeza a su esposa recostada en la cama. Se acercó de a poco a ella, semejante a un cazador que tienta a su presa. Y al llegar a su lado, depositó con suavidad su mano en su cintura. Ariadna brincó ante el tacto.

-¿Qué haces? -le dijo aterrada.

-Nada. ¿Qué hay de malo en que te sujete la cintura? Eres mi mujer.

Ella agitó la cabeza.

-Yo no soy tu mujer. Deja de decir locuras.

-Eres mi esposa, no está mal llevarnos bien. -Recorrió con su mano la estrecha curva del torso femenino.

-Oye, ¿qué te pasa?, ¿estás borracho, verdad? -Ella saltó de su lugar y se alejó varios pasos de él.

-Estamos aburridos. Podemos distraernos un rato. -Acortó la distancia entre ellos, estiró su mano y agarró la mejilla de Ariadna con ímpetu y la besó con ferocidad.

Ariadna no tuvo una reacción inmediata, el pánico no la dejó actuar. Experimentó cientos de besos en el pasado, pero nadie le había devorado la boca así, con tanta hambre, sus lenguas obscenas danzaban. A través de sus fosas nasales percibió el aroma a sándalo; cálido, cremoso y amaderado que desprendía aquel hombre.

Se separaron un poco por la falta de aire, el tiempo suficiente para que los pensamientos coherentes volvieran a ella.

Nathan se volvió a acercar y Ariadna, con mano firme le dio una bofetada.

Él sujetó su mejilla enrojecida, y le dedicó una mirada que destilaba odio. El coraje hizo que el alcohol abandonara su cuerpo.

-Estúpida. Te iba a dar el honor de pasar la noche con un verdadero hombre. -Sonrió de lado sin dejar de masajear su cachete-. Por lo visto eres tan simple y corriente como él. No tienes ni un gramo de clase, mujer barata. -Se giró sobre sus talones y salió de esa habitación.

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A Bride as A Collateral for Debt

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