Deuda de Sangre y Piel

Deuda de Sangre y Piel

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Capítulo

Traicionada y dada por muerta, Elena regresa con una nueva identidad para destruir a sus enemigos. Para lograrlo, debe aliarse con Gerard, un calculador magnate que exige un pago sumamente íntimo: la entrega total de su cuerpo. Lo que empieza como pactos de placer frío y manipulación sensual se transforma en un juego de seducción explícito, marcado por la obsesión, el dolor compartido y encuentros intensos donde la venganza se consume en las sábanas.

Deuda de Sangre y Piel Capítulo 1 El Precio de Resucitar

La lluvia helada de aquella noche de octubre no logró apagar el fuego del vehículo volcado al fondo del barranco. Tampoco pudo borrar la imagen de Julián, firme en la orilla del precipicio, observando cómo las llamas devoraban el metal. Él no bajó a buscarla. No llamó a emergencias. Se limitó a ajustar el cuello de su abrigo, dar media vuelta y marcharse con la fortuna de los Valenti entre las manos.

Elena aprendió dos cosas mientras la piel de sus hombros se abrasaba contra el cuero ardiente del asiento: que el amor era un error fatal y que la piel, para sobrevivir, debía volverse de piedra.

Cinco años, tres cirugías reconstructivas y una identidad falsa después, Elena Valenti había muerto para dar paso a Vanessa Vance. Volvía con un rostro perfecto, una voz que nadie reconocía y una sed de destrucción que solo se apagaría con la ruina absoluta de quienes la traicionaron. Pero para derribar un imperio protegido por la élite, necesitaba a la criatura más peligrosa del mapa financiero: Gerard Vance.

El aroma a tabaco caro y madera de roble dominaba el penthouse del piso 40. A través de los ventanales de techo a suelo, la ciudad de Nueva York parecía una maqueta brillante sometida al azote de la tormenta.

Elena permanecía de pie frente al imponente escritorio de caoba, ajustándose la manga de su vestido de seda negra. Gerard ni siquiera se había levantado de su sillón de piel. La observaba con esa mirada fría, calculadora y depredadora que hacía temblar a los ejecutivos más experimentados de la Bolsa.

-Tu propuesta para desmantelar la firma de Julián es brillante, Vanessa -dijo él, haciendo girar el cristal de su vaso de whisky, escuchando el chasquido del hielo-. La logística es impecable. Los vacíos legales que encontraste en sus cuentas insulares demuestran que conoces sus entrañas. Pero los recursos que pides -mi red de contactos, el acceso a las cuentas de liquidación y la protección de mi seguridad privada- no se pagan con simples porcentajes de acciones.

-Obtendrás el cuarenta por ciento de los activos de Julián cuando termine con él, Gerard -respondió ella, manteniendo la voz firme y desprovista de emoción-. Es más de lo que ganarías en tres años de inversiones en el mercado bursátil.

Gerard sonrió, una curva lenta, peligrosa y carente de calidez. Dejó el vaso sobre la madera barnizada, se puso de pie y rodeó el escritorio con pasos felinos hasta quedar a escasos centímetros de ella. El calor que emanaba de su cuerpo era una amenaza directa, una invasión a su espacio personal que hizo que la garganta de Elena se secara de inmediato.

-No me interesa el dinero, pequeña mentirosa -murmuró él, inclinándose hasta que su aliento cálido acarició el lóbulo de la oreja de Elena-. Sé exactamente quién eres desde que cruzaste la puerta de mi club la semana pasada. Sé qué significan esas pequeñas cicatrices ocultas en la base de tu nuca. Sé que no eres una inversionista extranjera llamada Vanessa. Eres un fantasma hambriento de venganza... Eres Elena Valenti.

El corazón de Elena dio un vuelco violento, un golpe seco contra sus costillas, pero no retrocedió ni un solo milímetro. Mantuvo la mirada fija en los ojos oscuros y penetrantes de Gerard, negándose a mostrar la menor pizca de debilidad.

-Si sabes quién soy, sabes que no tengo nada que perder -desafió ella.

-Te equivocas. Tienes tu cuerpo. Tienes tu libertad -Gerard extendió la mano y sujetó su barbilla con una firmeza de acero, obligándola a inclinar el rostro hacia arriba-. El trato es simple: yo financio tu venganza, te abro las puertas de la alta sociedad y te entrego la cabeza de Julián en una bandeja de plata. A cambio, me perteneces. No en el papel, no ante la ley. En esta habitación. Cada vez que yo lo exija, de la forma en que yo lo decida. Sin censura, sin límites y sin preguntas.

Los dedos de Gerard descendieron lentamente por el cuello del vestido, ejerciendo la presión justa para marcar su dominio. Elena sintió una sacudida de electricidad recorrerle la espina dorsal. Era una humillación, una trampa de sometimiento... y, sin embargo, el tono autoritario de Gerard encendió una chispa de deseo oscuro que amenazaba con devorar sus defensas.

-¿Aceptas el precio de tu resurrección, Elena? -susurró él, bajando lentamente la cremallera trasera de su vestido. El tejido desprendido dejó expuesta la piel desnuda de su espalda al frío filtrado por el ventanal.

Elena cerró los ojos un segundo, escuchando el susurro del vestido al deslizarse por sus caderas y caer amontonado a sus pies. Se quedó en ropa interior de encaje negro, expuesta ante la mirada voraz del hombre más poderoso de la ciudad.

-Hazlo -respondió en voz baja pero tajante.

Gerard no esperó una segunda confirmación. Sujetó la nuca de Elena con firmeza, sepultando los dedos en su cabello, e inclinó su cabeza hacia atrás para estrellar sus labios contra los de ella en un beso dominante y sofocante. Su lengua se abrió paso sin pedir permiso, reclamando cada rincón de su boca con una posesión directa. Las manos de Gerard descendieron con fuerza por sus hombros hasta sus caderas, levantándola del suelo en un solo movimiento para sentarla sobre el borde del escritorio de caoba. Documentos, carpetas y plumas volaron al suelo en un estrépito metálico que se perdió contra el sonido de la tormenta.

-Mírame bien, Elena -murmuró él contra sus labios, con la respiración entrecortada mientras sus manos desgarraban el encaje negro de su sostén, dejando sus pechos expuestos al aire helado del penthouse.

Elena ahogó un gemido cuando la boca de Gerard descendió brutalmente hacia su cuello, dejando marcas rojas a su paso hasta atrapar uno de sus pezones entre los dientes. Mordió con la fuerza exacta para rozar el límite entre el dolor y el placer, sacándole un jadeo agudo que retumbó en la habitación. Mientras su boca devoraba su pecho, una de las manos de Gerard bajó entre sus muslos, apretando su carne hasta desgarrar la última prenda que la cubría. Sus dedos, calientes y húmedos, se abrieron paso directamente entre sus labios vulvares, encontrándola ya ardiente por la tensión acumulada.

Gerard comenzó un masaje implacable y directo sobre su clítoris, hundiéndole dos dedos profundamente con un ritmo seco y exigente que hizo que las piernas de Elena temblaran violentamente sobre la madera. Ella se sujetó con desesperación a las solapas del saco de Gerard, clavándole las uñas a través de la tela cara. El contraste entre la frialdad de la venganza y el calor líquido que Gerard estaba desatando dentro de ella la aplastó por completo.

Sin romper el contacto visual, Gerard se desabrochó el pantalón y liberó su miembro erecto, pulsante y grueso. Separó las piernas de Elena al límite y, sin usar ningún tipo de lubricante ni darle tiempo a respirar, se alineó con su entrada y la atravesó de una sola estocada profunda, llenándola por completo hasta golpear su cérvix.

El grito de Elena quedó atrapado en la garganta. La sensación de estiramiento y plenitud absoluta la hizo arquear la espalda sobre el escritorio. Gerard no se detuvo; tomó sus muslos con fuerza, abriéndola aún más, y comenzó a embestirla con una violencia calculadora y un ritmo implacable. Cada impacto de sus caderas contra el cuerpo de Elena producía un sonido húmedo y visceral que inundaba la oficina.

-Dime de quién eres -exigió él con voz ronca y gutural, clavando las uñas en sus glúteos mientras la levantaba ligeramente en cada estocada para penetrarla más profundo.

-Tuya... soy tuya, Gerard -jadeó ella, perdiendo el control de su propia mente. La fricción constante en su punto más sensible combinada con la brutalidad del acto la llevó al borde del colapso.

Gerard aceleró las embestidas, entrando y saliendo casi por completo antes de volver a hundirse hasta el fondo con fuerza brutal. Las paredes internas de Elena comenzaron a contraerse violentamente alrededor de su miembro, atrapándolo en una serie de espasmos salvajes. El clímax la golpeó como una ola de fuego, cegándola mientras un grito sin censura escapaba de sus labios, rindiéndose por completo al placer que él le imponía.

Sintiendo la estrechez del orgasmo de Elena apretándolo hasta el límite, Gerard dio tres estocadas finales, rápidas y profundas, antes de gruñir y derramarse copiosamente dentro de ella, llenándola con su calor en el centro de su clímax.

Quedaron inmóviles durante varios segundos, unidos por la pelvis, escuchando únicamente el eco de sus respiraciones agitadas. Gerard se retiró despacio, dejando correr un hilo de su semen por la entrepierna de Elena. Acomodó su ropa con una calma escalofriante, se limpió la comisura de los labios con el pulgar y la miró mientras ella permanecía desnuda y deshecha sobre el escritorio.

-El contrato está firmado -dijo él, ajustándose la corbata-. Mañana a las ocho te quiero aquí. Empezamos a destruir a Julián.

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Deuda de Sangre y Piel Deuda de Sangre y Piel soniaccc Romance
“Traicionada y dada por muerta, Elena regresa con una nueva identidad para destruir a sus enemigos. Para lograrlo, debe aliarse con Gerard, un calculador magnate que exige un pago sumamente íntimo: la entrega total de su cuerpo. Lo que empieza como pactos de placer frío y manipulación sensual se transforma en un juego de seducción explícito, marcado por la obsesión, el dolor compartido y encuentros intensos donde la venganza se consume en las sábanas.”
1

Capítulo 1 El Precio de Resucitar

18/08/2026

2

Capítulo 2 La Firma de Piel

18/08/2026

3

Capítulo 3 El Espejo de la Otra

18/08/2026

4

Capítulo 4 Sombras en el Edén

18/08/2026

5

Capítulo 5 El Encuentro Fortuito

18/08/2026

6

Capítulo 6 La Posesión en el Asfalto

18/08/2026

7

Capítulo 7 Panico

18/08/2026

8

Capítulo 8 La Inyección del Veneno

18/08/2026

9

Capítulo 9 La rata acaba de firmar su propia sentencia

18/08/2026

10

Capítulo 10 Celos

18/08/2026

11

Capítulo 11 Primera auditoría de la trampa

18/08/2026

12

Capítulo 12 Celebración del primer golpe bursátil

18/08/2026

13

Capítulo 13 Una salida de emergencia

18/08/2026

14

Capítulo 14 La liquidación forzosa

18/08/2026

15

Capítulo 15 La primera etapa

18/08/2026

16

Capítulo 16 Cena de negocios

18/08/2026

17

Capítulo 17 Destruiste su mente en la mesa

18/08/2026

18

Capítulo 18 El rescate de la cena

18/08/2026

19

Capítulo 19 Las Sombras del Incendio

18/08/2026

20

Capítulo 20 Encuentro íntimo en el despacho

18/08/2026

21

Capítulo 21 Transferencia masiva

18/08/2026

22

Capítulo 22 Aparición de las primeras grietas

18/08/2026

23

Capítulo 23 Confrontación por la seguridad de Elena

19/08/2026

24

Capítulo 24 Noche de sumisión

19/08/2026