Amor Eterno

Amor Eterno

wendy78

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Dafne una niña de ocho años que su primer día de colegio le cambia la vida. El mismo día que empieza su curso conoce al que será el amor de su vida. Igor es un chico del País Vasco que viene a vivir Andalucía, ese primer día el chico cogió de la mano a Dafne para entrar en clase y ya no se la volvieron a soltar. Pero todo en la vida tiene un final y en este caso a ellos en plena adolescencia se ven obligado a separarse. A Dafne le cambia la vida y no sólo por la partida de su amor eterno.

Capítulo 1 (Los nervios por un nuevo curso)

16 de Septiembre de 1986 (martes).

Son las 7:30h de la mañana y los primeros rayos de sol empiezan asomar por mi ventana, es el primer día de colegio después de unas largas vacaciones de verano. Aún no ha sonado el despertador y mi madre aún sigue dormida. " ¡ Soy la primera en despertarme! " grito en mi mente.

Es el único día en todo el curso escolar que me despierto temprano sin que la jefa de la casa tenga que insistir mil veces en que me levante de la cama. Soy bastante perezosa pero los nervios de volver a la normalidad después de casi tres meses me tienen el estomago revuelto, no he dormido apenas nada en toda la noche y cada vez que pillaba el sueño tenía la misma pesadilla. El despertador se ha quedado parado y no ha sonado, voy a llegar tarde, Todos los compañeros de clase están sentados en sus mesas cuando yo entro con mucho sigilo intentando no hacer ruido para que nadie me vea, en ese momento todos se dan la vuelta para mirarme y empiezan a reírse de mi en unísono. Agacho la cabeza y me veo que estoy descalza y en pijama, la ansiedad me puede, el corazón se me acelera y es cuando me despierto dando un salto en la cama.

Soy la princesa de la casa, almeno así es como me llaman todos, Mi hermano Carlos es el mayor, tiene dieciocho años y es el que más cuida de mi.

Mi madre muy a menudo ingresa en el hospital porque a pesar de ser una señora joven es muy delicada de salud, es mi hermano Carlos el que se encarga de mi cuidado en ausencia de mis padres.

Los días que estamos solos en casa para me resulta muy divertido porque Carlos me da de comer todo lo que quiero y lo mejor es que esas noches duermo en la cama con el y sentirme abrazada y protegida entre sus brazos es lo mas maravilloso que una niña de mi edad pueda sentir.

Luis es mi otro hermano, el tiene 16 años y obedece a Carlos en todo, siempre le está pidiendo consejos y entre ellos dos hay una química muy grande, todo lo hacen juntos y comparten los amigos. Por lo contrario yo siempre estoy peleando con el. A Luis le apasiona rabiarme y siempre consigue sacarme de mis casillas. Debo reconocer que en realidad es algo mutuo y me encanta que sea así conmigo. Lo mas divertido es cuando Carlos me dice al oído que contestar a Luis y siempre termino ganando las batallas.

Al ser la mas pequeña todos me miman mucho, casi a diario me tienen sorpresas, por los general regalos insignificantes pero para mi tiene un valor muy grande porque me lo entregan con muchísima ilusión y todo el amor del mundo.

Para mi, mis padres son los jefes de la casa y mis hermanos son los grumetes, almeno así les dice mi padre.

Aún recuerdo ese día que me dio por pensar que significaba "grumete", siempre he sido un niña muy curiosa y cuando algo no entendía preguntaba y preguntaba hasta que mi mente entendía todo.

- Jefe, ¿Qué quiere decir grumete? - Le pregunté a mi padre a la espera de una explicación fácil y poder entender el por que le decíamos eso a Carlos y Luis.

-Princesa, un grumete es un muchacho que en un barco ayuda a la tripulación en sus tareas para aprender el oficio de marinero. - mi padre se quedó callado pero al entender la expresión de mi cara que decía ¿Qué tiene que ver eso con mis hermanos? prosiguió explicando. - Esta casa en un barco, tu madre y yo somos los capitanes y tus hermanos nos ayudan a cuidar de ti cuando no estamos, a mantener la casa limpia, a cuidar de tu madre cuando está enferma en cama y yo no estoy. Tus hermanos al igual que los grumetes de un barco están aprendiendo para que el día de mañana se conviertan en capitanes de sus propios barcos y puedan mantener a sus propias familias.

La verdad que la respuesta podría haber sido mas extensa pero no más clara, desde ese momento la palabra grumete empezaba a formar parte de mi vocabulario.

Al despertarme escucho hablar entre susurros a mis hermanos, ellos están desayunando en el comedor, nunca coincido con ellos en todo el curso, ambos están en el instituto y cuando yo suelo levantarme ellos ya se han marchado.

-Princesa ¡que hace despierta!- me dice Luis un poco sorprendido, el sabe perfectamente lo que me cuesta despertar por la mañana.

-Buenos días pequeña ¿quieres desayunar?- me dice Carlos acercándose a mi, cogiéndome en sus brazos y dándome mil besos por toda la cara.

- Quiero cereales, pero no se si me los comeré porque me duele la tripa – le digo con la cara un poco triste. El dolor de tripa es normal, es debido a los nervios del primer día de colegio y a las ganas de ver al nuevo profesor.

Don Isidoro se ha jubilado este año y para el nuevo curso nos viene un profesor o profesora nuevo. En la lista de clase que han publicado unos días antes del curso no aparece el nombre del profesor.

La lista desde que la vi me tiene con los nervios perdido, no por el secreto del nuevo profesor sino porque he pasado del número 5 de la lista al número 6.

A nuestra edad el número es muy importante ya que desde que entramos en parvulario nos asignan el número de la lista y lo asimilamos todo a el.

En nuestro cole las mesas, sillas y materiales de clase están enumerados para que cada niño tenga todo el año los mismos utensilios y de esa forma adquirimos el compromiso de cuidar el material de la clase.

Pues este año me han quitado mi número que llevaba años conmigo. El chico se llama Igor y si algo tengo claro es que no voy ni a mirarlo a la cara. no tengo pensado ser su amiga y mucho menos hacerle un curso fácil.

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Advertencia de contenido: Esta historia contiene temas maduros y contenido explícito destinada a mayores de edad (+18). Se recomienda discreción. Incluye elementos como dinámicas de BDSM, contenido sexual explícito, relaciones familiares tóxicas, violencia ocasional y lenguaje fuerte. No es un romance ligero. Es intenso, crudo y caótico, y explora el lado oscuro del deseo. ***** "Quítate el vestido, Meadow". "¿Por qué?". "Porque tu ex está mirando", dijo, recostándose en su asiento. "Y quiero que vea lo que perdió". ••••*••••*••••* Se suponía que Meadow Russell iba a casarse con el amor de su vida en Las Vegas. En cambio, encontró a su hermana gemela en una situación comprometedora con su prometido. Un trago en el bar se convirtió en diez. Un error en estado de ebriedad se volvió realidad. Y la oferta de un extraño se transformó en un contrato que firmó con manos temblorosas y un anillo de diamantes. Alaric Ashford es el diablo con un traje a medida de diseñador. Un multimillonario CEO, brutal y posesivo. Un hombre nacido en un imperio de sangre y acero. También sufre de una condición neurológica: no puede sentir: ni objetos, ni dolor, ni siquiera el tacto humano. Pero todo cambió cuando Meadow lo tocó, pues sintió cada emoción. Y ahora la posee. Legal y emocionalmente. Ella quiere que la destruya. Que tome lo que nadie más pudo tener. Él quiere control, obediencia... venganza. Pero lo que comienza como una transacción lentamente se transforma inesperadamente en un vínculo emocional que Meadow nunca vio venir. Obsesión, secretos que nunca debieron salir a la luz, y un dolor del pasado que amenaza con romperlo todo. Alaric no comparte lo que es suyo. Ni su empresa. Ni su esposa. Y mucho menos su venganza.

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