secretos en la sombra

secretos en la sombra

Xiandra RV

5.0
calificaciones
91
Vistas
21
Capítulo

En el tranquilo pueblo de Seraphius, la magia y el misterio se ocultan bajo la superficie. Liora y Rolan, dos aventureros intrépidos, se embarcan en una misión peligrosa para encontrar un artefacto antiguo que podría proteger a Seraphius de fuerzas oscuras que amenazan con destruirlo. Guiados por pistas y leyendas, descubren un templo ancestral en el corazón de un bosque olvidado por el tiempo. Este templo, un vestigio de una era en la que la magia era tan común como el aire, guarda secretos que han estado ocultos durante siglos. Sin querer, desatan una fuerza oscura que pone en peligro todo lo que conocen. Mientras Liora y Rolan luchan por contener la oscuridad y desentrañar los misterios, surge una chispa un romance entre ellos, añadiendo una capa de esperanza y humanidad a su peligrosa misión. Con el destino de Seraphius en sus manos, deben superar sus miedos y confiar en su amor y habilidades para salvar el pueblo de una destrucción inminente.

Capítulo 0 Prologo

La luna llena iluminaba el antiguo bosque, proyectando sombras alargadas sobre el suelo cubierto de hojas. El aire estaba cargado de una energía inquietante, como si el mismo bosque contuviera su aliento en anticipación. En el corazón de este lugar olvidado por el tiempo, se alzaban las ruinas de un templo ancestral, un vestigio de una era en la que la magia era tan común como el aire que se respiraba.

El hombre se encontraba en el centro de las ruinas, sus ojos fijos en el altar de piedra que se erguía ante él. Había pasado años buscando este lugar, siguiendo pistas y fragmentos de leyendas que hablaban de un poder antiguo y peligroso. Sabía que no estaba solo en su búsqueda; otros también ansiaban desenterrar los secretos que yacían enterrados bajo las piedras cubiertas de musgo.

Mientras recitaba las palabras de un antiguo conjuro, el aire a su alrededor comenzó a vibrar. Una luz tenue emanó del altar, creciendo en intensidad hasta que se convirtió en un resplandor cegador. Sintió cómo la magia fluía a través de él, una corriente poderosa y salvaje que amenazaba con desbordarse.

De repente, un grito desgarrador rompió el silencio de la noche. Giró sobre sus talones, su corazón latiendo con fuerza. Desde las sombras emergieron figuras encapuchadas, sus ojos brillando con una malevolencia que helaba la sangre. Eran los Guardianes de la Niebla, una secta secreta dedicada a proteger los secretos del templo a cualquier costo.

Antes de convertirse en Guardianes, estos individuos eran miembros de una antigua orden de magos y sabios conocida como La Hermandad de la Luz. La Hermandad había sido fundada siglos atrás con el propósito de preservar el conocimiento arcano y proteger al mundo de las fuerzas oscuras. Cada miembro había sido elegido por su habilidad excepcional en la magia y su compromiso con la causa de la luz.

La Hermandad había descubierto el templo y su oscuro secreto durante una de sus expediciones. Al darse cuenta del peligro que representaba el poder contenido en el altar, decidieron sellarlo y juraron protegerlo con sus vidas. Con el tiempo, la Hermandad se transformó en los Guardianes de la Niebla, dedicando sus vidas a vigilar el templo y asegurarse de que nadie desatara la oscuridad contenida en su interior.

-¡Detente! -gritó el líder de los Guardianes, su voz resonando como un trueno-. No sabes lo que estás desatando.

Levantó una mano, tratando de calmar la energía que había desatado, pero era demasiado tarde. El poder del altar se había liberado, y con él, una fuerza oscura que había estado contenida durante siglos. La tierra tembló bajo sus pies y una grieta se abrió en el suelo, de la cual emergió una sombra etérea, una entidad de pura oscuridad.

Los Guardianes atacaron, lanzando conjuros y maldiciones en un intento desesperado por contener la oscuridad. El hombre se unió a la lucha, sus habilidades mágicas brillando en la noche como un faro de esperanza. Pero la entidad era demasiado poderosa, y uno a uno, los Guardianes cayeron.

Con el último de sus aliados derrotado, se dio cuenta de que no tenía otra opción. Debía desaparecer, ocultarse en las sombras y encontrar una manera de detener la oscuridad que había liberado. Con un último vistazo al altar, conjuró un portal y se desvaneció en la niebla, dejando atrás las ruinas y los secretos que contenían.

La entidad oscura se desvaneció en la noche, pero su presencia permaneció, una amenaza latente que solo él podía detener. Y así, comenzó su vida en las sombras, siempre vigilante, siempre buscando una manera de redimir su error y proteger al mundo de la oscuridad que había desatado.

Seguir leyendo

Quizás también le guste

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

Lyn.
5.0

-¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? -Sí. Tras la afirmación, se inclinó hacia ella, su rostro a centímetros del suyo retiró el velo, quedando expuesto el rostro de Chiara. Mientras tocaba suavemente su mejilla, su mirada recorrió su rostro y luego su cuerpo, como si estuviera evaluándola. Luego, se inclinó aún más, su aliento cálido en su oído. Ella se puso muy nerviosa, esperando el beso que recibiría de su, ahora, esposo. Pero este parecía antes querer decirle algo. -Solo para que quede claro-susurró con una voz baja, pero cargada de una frialdad cortante, estremeciendo completamente el cuerpo de Chiara por la sorpresa de esa voz fría-eres completamente insignificante para mí. Ella cerró los ojos por un momento, asimilando sus palabras. Cuando los abrió de nuevo, las lágrimas salían de sus ojos, buscando algo en el rostro de su esposo, pero solo había una expresión fría y aquella mirada dura que él le daba. -Yo...-Se había quedado sin hablar, recibiendo aquellas palabras carentes de todo en lugar del beso-. ¿Qué se supone que significa eso? -había hecho todo lo posible porque las palabras salieran claras de su boca. -Ya estamos casados, eso fue lo que se me pidió. Tú tienes un esposo y yo sigo a cargo de mi empresa. -Las palabras resonaron en la iglesia como un eco de hielo. La novia estaba paralizada por la humillación mientras él se alejaba de ella con determinación. Pero justo cuando parecía que la ceremonia seguiría su curso, la puerta de la iglesia se abrió de golpe cuando Davide solo se había alejado unos metros de la novia.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro