Serendipia: Un nuevo Reino

Serendipia: Un nuevo Reino

carolyn_avila

4.8
calificaciones
5.8K
Vistas
20
Capítulo

La chica huérfana sin títulos de realeza no tenía planeado enamorarse del Futuro Rey de una Nación, ni descubrir todos los secretos sobre su familia, ni los hechos por los que tuvo que vivir toda su vida en un orfanato. Viven un cuento de hadas de amor, pero ¿Qué pasará cuando ese cuento de hadas llegue a su fin y los problemas comiencen a destrozar sus mundos? ¿Conseguirán su tan deseado "felices para siempre"?

Capítulo 1 Prólogo

Seis meses después...

Allí estaba yo, en una iglesia repleta de gente que no conozco. Este era el día más importante de mi vida. Estaba de espaldas al altar, vestido con el traje más elegante y hermoso que he usado antes. Nervioso, rebuscaba su rostro entre los miles de rostros de la multitud.

- ¡Allí viene la novia! – Anunciaban las voces de los presentes.

Algunos vitoreando a la novia que venía entrando, alegres por la unión que se celebraría aquí el día de hoy.

La novia desfilaba lentamente hacia mí, con un largo velo cubriéndole el rostro, un vestido pomposo blanco como las nubes y un ramo de flores blancas entre sus manos. Algunos lloraban con una sonrisa en sus rostros, otros aplaudían, otros vitoreaban. Y yo, estaba ahí conteniendo la respiración.

La novia terminó su caminata hacia el altar y se detuvo a mi lado.

- Puede levantar el velo de la novia, su Alteza Real. – decía la voz del cura.

Inseguro, estiré mis manos temblorosas y tomé las solapas del velo, levantándolo y dejándolo caer detrás de la novia. Cerré mis ojos esperando ver al amor de mi vida. Y cuando los abrí, ella no estaba allí.

El hermoso rostro mi Serena había sido reemplazado por el de otra chica. Y yo, tendría que casarme con esta completa desconocida.

¿Cómo saldré de este embrollo en el que me he metido por ser el hijo del Rey?

Seguir leyendo

Quizás también le guste

Contrato con el Diablo: Amor en Cadenas

Contrato con el Diablo: Amor en Cadenas

Shu Daxiaojie
4.8

Observé a mi esposo firmar los papeles que pondrían fin a nuestro matrimonio mientras él estaba ocupado enviándole mensajes de texto a la mujer que realmente amaba. Ni siquiera le echó un vistazo al encabezado. Simplemente garabateó esa firma afilada y dentada que había sellado sentencias de muerte para la mitad de la Ciudad de México, arrojó el folder al asiento del copiloto y volvió a tocar la pantalla de su celular. —Listo —dijo, con la voz vacía de toda emoción. Así era Dante Moretti. El Subjefe. Un hombre que podía oler una mentira a un kilómetro de distancia, pero que no podía ver que su esposa acababa de entregarle un acta de anulación disfrazada bajo un montón de aburridos reportes de logística. Durante tres años, limpié la sangre de sus camisas. Salvé la alianza de su familia cuando su ex, Sofía, se fugó con un don nadie. A cambio, él me trataba como si fuera un mueble. Me dejó bajo la lluvia para salvar a Sofía de una uña rota. Me dejó sola en mi cumpleaños para beber champaña en un yate con ella. Incluso me ofreció un vaso de whisky —la bebida favorita de ella—, olvidando que yo despreciaba su sabor. Yo era simplemente un reemplazo. Un fantasma en mi propia casa. Así que dejé de esperar. Quemé nuestro retrato de bodas en la chimenea, dejé mi anillo de platino entre las cenizas y abordé un vuelo de ida a Monterrey. Pensé que por fin era libre. Pensé que había escapado de la jaula. Pero subestimé a Dante. Cuando finalmente abrió ese folder semanas después y se dio cuenta de que había firmado la renuncia a su esposa sin siquiera mirar, El Segador no aceptó la derrota. Incendió el mundo entero para encontrarme, obsesionado con reclamar a la mujer que él mismo ya había desechado.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro