Tao Su
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Libros y Cuentos de Tao Su
La Pasante Venenosa y Tonta
Moderno Fui despedida el día en que un aguacero torrencial inundó la ciudad.
Mi jefe me miraba con decepción, como si fuera la culpable de todos los males del mundo.
A su lado, Laura, la pasante, lloraba con ojos rojos e hinchados, sus hombros temblaban en una actuación digna de un Oscar.
"Ximena, no puedo creer que hayas intimidado a Laura y saboteado la propuesta del cliente" , dijo mi jefe, su voz grave y distante.
Ricardo, mi novio y colega, la persona en quien más confiaba, asintió lentamente, sin mirarme a los ojos: "Sí, jefe. Vi cómo Ximena le gritaba a Laura. Y el archivo del proyecto… Ximena fue la última en modificarlo" .
Sentí un frío glacial recorrerme la espalda. Era la traición, pura y helada.
Laura, con solo un mes en la empresa, tenía una habilidad sobrenatural para torcer la realidad, diciendo las mentiras más descaradas con la cara más inocente.
Yo, que intenté ser su mentora, me convertí en su víctima.
"No es cierto" , susurré, pero mi voz era débil.
Laura sollozó más fuerte: "Ximena, sé que no te agrado… pero no pensé que llegarías a esto para deshacerte de mí" .
"Recoge tus cosas, Ximena" , ordenó el jefe con frustración.
Esa noche, la depresión me golpeó con la fuerza de un tren. Perdí mi trabajo, mi reputación y al hombre que amaba, todo en un solo día.
Mi nombre estaba manchado en la industria, Ricardo dejó de contestar mis llamadas. Me hundí en un pozo oscuro del que no parecía haber salida.
Y entonces, una mañana, abrí los ojos.
La luz del sol se filtraba por mi ventana, cálida y brillante. No había nubes de tormenta en el cielo.
Tomé mi celular: la fecha me dejó sin aliento.
Era el día en que Laura, la pasante, llegó a la empresa. Había regresado.
No sabía cómo ni por qué, pero me habían dado una segunda oportunidad.
Una sonrisa lenta y fría se dibujó en mis labios. Esta vez, las cosas serían diferentes.
Esta vez, no sería la víctima. Esta vez, ellos pagarían. No Se Juega con el Agente Especial
Moderno Santiago Vargas odiaba las reuniones de exalumnos. Por insistencia de su amigo Javier, allí estaba, en un exclusivo club de campo de la Ciudad de México, su discreto Mastretta MXT, su "vehículo de servicio", desentonando entre Porsches y Mercedes.
Apenas entró al salón, las miradas de juicio lo envolvieron. Ricardo "Ricky" Garza, el autoproclamado rey, lo abordó con desprecio: "¿Esa chatarra de ahí afuera es tuya, Vargas?" Y Valeria, su amor platónico de antaño, ahora una caricatura materialista, se burló: "¿Un burócrata de bajo nivel? ¿Cuánto te pagan?"
La humillación no tardó en escalar. Ricky ofreció diez mil pesos por lamer sus zapatos, y Valeria, con una sonrisa cruel, sugirió que Santiago fuera su chófer. Cuando intentó irse, Ricky lo golpeó, su arrogancia inquebrantable. "¡Nadie se va de mi fiesta sin permiso!", gritó, y ordenó a sus amigos destrozar su coche.
Una ira gélida y una resolución inquebrantable se apoderaron de Santiago. Mientras la multitud vitoreaba, él observaba con una calma peligrosa que los arrogantes no podían comprender, ignorantes de la verdad que yacía bajo el "coche barato". ¿Creían realmente que podían humillarlo así?
Con una sonrisa casi imperceptible, Santiago susurró: "Hazlo, pues". Afuera, los palos de golf de titanio rebotaron inútilmente del Mastretta. En ese instante, y con los guardaespaldas sujetándolo, Santiago discretamente hizo una llamada telefónica, activando una secuencia de eventos que cambiarían la noche para siempre. Cambio Esposo, Cambio Destino
Romance El día que Doña Elvira Montoya, una matriarca andaluza, apareció en mi casa rural, el aire ya preveía el desastre inminente.
Me exigió casarme con su moribundo hijo, Ricardo, implorando la "Bendición de Vida" de mi linaje. Pero al oír sus palabras, mi mente se quebró y recordé: mi vida anterior. Recordé cómo Ricardo me usó, cómo entregué mi esencia para salvarlo, y cómo él, a cambio, me lo quitó todo: mis gemelos, arrancados violentamente de mi vientre y cruelmente sacrificados, y luego mi propia vida.
Renací con el alma marcada por ese tormento. Mi rotundo "no" desató su furia. Ricardo e Isabela, su amante, se unieron para destruirme, humillándome públicamente. Fui encarcelada, golpeada, y él mismo se aseguró de que nunca más pudiera concebir, en un acto de crueldad inimaginable.
Sumergida en una desesperación que pocos podrían soportar, el dolor y la injusticia ardían en cada fibra de mi ser. ¿Cómo podría escapar de este ciclo interminable de traición y sufrimiento?
Pero esta vez, ya no era la ingenua Alma de antes. Observé a Javier, el matador moribundo, y una idea, fría y brillante, germinó en mí: usar mi don y mi astucia no para sanar un corazón ingrato, sino para forjar mi propio destino y desatar la venganza más dulce. Amor fuera del Sistema
Romance Sofía Navarro, mi carrera como enóloga y la viña familiar dependían de un matrimonio por contrato con el arrogante Mateo Valdés.
Siempre creí destinada a un final feliz con mi amor de la infancia, Lucas Herrera.
Pero Mateo, convencido de ser el "villano" de una "novela barata", orquestó su propia elaborada "muerte" para liberarnos a mí y a Lucas.
Su desaparición me sumió en una culpa abrumadora, revelando un amor por él que jamás me permití sentir.
Los celos de Lucas por nuestra farsa matrimonial desencadenaron un terrible accidente para la familia de Mateo, encendiendo mi furia justiciera.
Tras mi venganza contra Lucas, me vi envuelta en un accidente propio, despertando en un surrealista "sistema" de control narrativo.
Este ente me reveló que era solo un personaje programado, insistiendo en que regresara a mi "guion" de "felicidad" con Lucas.
Querían borrar mis recuerdos y manipular mi destino, reduciendo mi existencia a un mero papel preescrito.
¿Todo lo que creí mío, mis emociones, mis decisiones, era una farsa dictada por una fuerza invisible?
Me negué rotundamente a ese destino impuesto, a esa "felicidad" vacía.
Con una valentía inesperada, renuncié a todo: mi nombre, mi talento, mi historia, incluso mis propios recuerdos claros.
Me convertí en Clara Montes, una "nadie", solo para romper el maldito guion.
¿Podrá este sacrificio desafiar al destino y permitirnos a Mateo y a mí escribir un nuevo y auténtico final? Le puede gustar
Rechazada por mi ex, deseada por su padre
Glitch Petal Tras seis años de relación, Joslyn fue abandonada justo antes de su boda, cuando su novio prefirió a su primer amor antes que a ella.
Entonces llegó una propuesta inesperada, de Connor, el padre adoptivo de su exnovio. "Cásate conmigo. Tendrás todo lo que quieras y podrás vengarte de él".
El acuerdo tenía sus ventajas: una generosa asignación mensual, abundantes recursos a su alcance, un marido que prácticamente nunca estaba en casa y el puro placer de restregarle a su exnovio su nueva posición social.
Pero el esposo distante que esperaba se volvió posesivo.
Mientras su ex le suplicaba públicamente que le diera otra oportunidad, Connor la atrajo hacia sus brazos. "Si vuelves a decir eso, te expulsaré de la familia para siempre".
Solo más tarde Joslyn descubrió la verdad: Connor había pasado seis años planeando hacerla suya.
Creyendo que solo era un trato beneficioso, ella aceptó.
¿Viajes constantes? Una completa mentira. ¿Y la promesa de que cada uno viviría su propia vida? Otro engaño cuidadosamente urdido. En su noche de bodas, él la tenía inmovilizada bajo su cuerpo, y sus besos le robaban el aliento. Y noche tras noche, seguía volviendo a casa, completamente obsesionado con ella. De exesposa humilde a magnate brillante
Dream Weaver Durante tres años, Christina se dedicó totalmente a cuidar su amado, solo para que el hombre en quien confiaba la desechara sin piedad. Para colmo, él trajo a su nueva amante, convirtiéndola en el hazmerreír de la ciudad. Liberada, perfeccionó sus talentos olvidados y dejó a todos boquiabiertos con un éxito tras otro. Cuando su exmarido descubrió que en realidad ella siempre era un tesoro, el remordimiento lo llevó a buscarla de nuevo. "Cariño, volvamos". Con una sonrisa fría, Christina le escupió: "Déjame en paz". En ese momento, un magnate impecablemente vestido la rodeó con su brazo: "Ahora está casada conmigo. ¡Guardias, sáquenlo ahora!". Nunca más seré tuya
IReader Desde que Ryan la acogió, Camila había intentado ser razonable y agradable, adaptándose a sus cambios de humor.
Él la había criado, pero ella nunca lo vio como pariente; estaba segura de que terminarían juntos.
El día que cumplió veinte años, lista para confesar sus sentimientos de nuevo, la mujer que él amaba regresó al país.
La joven escuchó a su tío hablando con sus amigos sobre ella: "Camila es solo una niña para mí; nunca podría verla de esa manera. La única persona a la que amo es Olivia".
Ella se alejó, y Ryan se derrumbó.
Más tarde, en su boda, Camila sonrió radiante en su vestido blanco de novia. Ryan suplicó: "Me arrepiento, Camila. Por favor, no te cases con él".
Con calma, ella dijo: "¿Puedes dejarme ir? Mi esposo me está esperando". Novia traicionada: Casándose con el tirano de hielo
Ding Er Xiao Ling En nuestro tercer aniversario, le compré a mi prometido el reloj de lujo que tanto deseaba.
Pero esa misma noche, rastreé su celular y lo encontré en su auto, teniendo sexo con Sienna, mi hermana adoptiva.
Cuando los confronté, mi mundo se vino abajo.
Mis padres adoptivos no solo defendieron a su preciosa hija biológica, sino que reescribieron la historia.
Le dijeron a mi prometido que fue Sienna quien le salvó la vida hace seis años, robándome el mérito de mi propio sacrificio.
Él les creyó sin dudarlo y me llamó una simple suplente.
Me echaron a la calle bajo la lluvia helada.
Mi padre adoptivo congeló mis cuentas bancarias, difamó mi nombre en los medios y amenazó con destruir la panadería que me dejó mi madre biológica.
Temblaba de rabia y desesperación.
¿Cómo podían borrar mi pasado y convertirme en la villana de mi propia vida solo para complacer a Sienna?
No tenía a dónde ir, ni dinero, ni familia.
Pero justo cuando creían que me habían arruinado, un auto de lujo se detuvo frente a mí.
Blake Sterling, un multimillonario implacable y estrella del deporte, me miró con sus fríos ojos grises y me propuso un trato.
"Sé mi esposa, y te daré el poder para aplastarlos".
Firmé el contrato matrimonial sin dudarlo.
Esta vez, iba a destruir a esa familia y recuperar todo lo que me robaron. Adiós a la señora Cooley: El regreso de la arquitecta
Autumn Breeze Fui al Registro Civil para pedir una copia de mi acta de matrimonio. Llevaba tres años casada con el heredero de los Cooley, o al menos, eso creía.
El funcionario me miró con pena a través del cristal y soltó la bomba:
"No hay registro. El acta nunca se devolvió. Legalmente, usted es soltera".
El mundo se me vino encima. Gray me había prometido encargarse del papeleo el día de nuestra boda.
Justo en ese momento, mi teléfono vibró. Una notificación de un álbum compartido titulado *Nuestro pequeño secreto*.
Al abrirla, vi una prueba de embarazo positiva y mensajes de texto fechados esa misma mañana:
"Aguanta un poco más, nena. Hoy se libera el dinero del fideicomiso. Mañana echo a esa mula estéril a la calle y seremos libres".
Era mi esposo hablando con Brylee, mi mejor amiga y dama de honor.
Entendí todo de golpe con una náusea violenta. No era una esposa, era un accesorio necesario para cobrar una herencia.
Me usaron para cumplir el requisito de tres años del fideicomiso. Se burlaban de mi infertilidad -la cual sufrí por salvarle la vida a Gray en un accidente- mientras ellos esperaban a su "verdadero heredero" a mis espaldas.
Planeaban dejarme sin un centavo, sin reputación y humillada al día siguiente.
Me limpié las lágrimas y saqué mi labial rojo sangre del bolso.
En lugar de confrontarlos llorando, llamé al enemigo mortal de la familia, el despiadado magnate Hjalmer Barrett.
"Sé que odia a los Cooley", le dije con voz firme al teléfono. "Yo tengo las llaves para destruirlos y quitarles todo. A cambio, quiero casarme con su hijo, la Bestia de Wall Street".
Esa noche volví a casa con una sonrisa, lista para convertir sus vidas en un infierno.