Tang Ye Wan Zi
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Libros y Cuentos de Tang Ye Wan Zi
Matrimonio Muerto: Venganza en Nochevieja
Romance El tren avanzaba lentamente hacia el pueblo de mi suegra en Nochevieja, una tradición anual que cumplía con la familia de Sofía.
De repente, una inquietud inexplicable me llevó a revisar las cámaras de seguridad de casa.
Lo que vi, me detuvo en seco: Sofía no estaba sola; otro hombre la besaba en nuestra cama, la que yo compartía con ella cada noche.
El mundo se paralizó, la traición se grabó a fuego en mi mente, revelando que mi matrimonio había muerto justo en la víspera del Año Nuevo, dejándome con una claridad terrible y una calma helada.
Justo cuando pensaba que nada podía empeorar, una llamada de mi suegra, Elena, pidiéndome dinero con descaro y confirmando su complicidad, encendió la chispa de una venganza que prometí sería inolvidable. El Precio del Perdón Negado
Moderno La cena de gala anual de los Robles, un escaparate de poder y opulencia, era el último lugar donde quería estar.
Pero mi madre, Doña Elena, siempre maestra de las apariencias, había insistido para demostrar la "unidad" familiar.
Apenas entré, los susurros me persiguieron como sombras: "Ahí está Armando Robles... dicen que estuvo preso... no, en una clínica por drogas... qué terrible, parece un monstruo".
Ignoré las miradas de lástima y desprecio, y me acerqué a la barra.
Allí, mi hermanastro Diego apareció, con su sonrisa de mártir.
Me ofreció champaña, insistiendo en un brindis "por el pasado".
"No bebo", respondí secamente.
Él sabía por qué.
"¿Todavía me culpas por ese pequeño... accidente?", preguntó con falsa inocencia, refiriéndose a la noche en que Sofía, mi exesposa, me había desfigurado con ácido.
En ese instante, Sofía se acercó, y para mi sorpresa, le dijo a Diego que me dejara en paz.
Pero Diego, el eterno manipulador, se deshizo en lágrimas, atrayendo la atención de todos.
Sofía, cayendo en su trampa habitual, se volvió hacia mí, con el rostro endurecido.
"Armando, ¡ya basta! ¡Discúlpate con él y tómate esta copa! ¡Ahora!".
Me aferró la nuca y me obligó a abrir la boca.
El champaña helado quemó mi garganta dañada.
Me doblé, tosiendo, y un chorro de sangre salpicó el impecable mármol.
Un silencio sepulcral llenó el salón, solo roto por un parpadeo en la pantalla gigante.
La imagen cambió de un niño sonriente a un video granulado.
Era una celda oscura, y yo, atado a una silla, siendo torturado.
El sonido del látigo, mis gritos ahogados, las risas crueles de los guardias... todo llenó el salón.
Caí de rodillas, suplicando entre sollozos, reviviendo mi infierno ante cientos de miradas.
Cuando mis ojos encontraron los de Sofía, le dije: "Quiero el divorcio ahora. Y no quiero nada de ti. Quiero ser libre de todos ustedes. Me han quitado todo".
Mi madre, en su pánico, intentó negar lo que se veía en pantalla.
Diego, el vil, me acusó de haber filtrado el video para dar lástima.
Y Sofía, tan predeciblemente, dudó de mí.
"Armando... ¿tú... tú hiciste esto?".
Esa pregunta.
Fue el golpe final.
Esa noche, encerrado en mi antigua habitación, supe que mi única salida, mi verdadera libertad, no era vivir.
Era escapar. Renacido en el Engaño: El Secreto de Lina
Fantasía A mis setenta años, en mi lecho de muerte, le hice la pregunta a mi esposa Lina que me había carcomido durante medio siglo: «¿Alguna vez me amaste?».
Su silencio fue la respuesta, confirmando cincuenta años de un amor no correspondido, un matrimonio por contrato que me llevó a mi último deseo: «Ojalá nunca te hubiera conocido. Ojalá nunca te vuelva a amar.»
Y entonces, todo se volvió negro.
Hasta que la luz del sol me golpeó la cara.
Abrí los ojos en mi habitación de adolescente: tenía dieciocho años otra vez.
El destino me había dado una segunda oportunidad, y esta vez, no cometería el mismo error: no me casaría con Lina Salazar.
Pero ella se apareció de nuevo, esta vez transfiriéndose a mi instituto, y empezó a seguirme a todas partes.
Mi desconcierto se convirtió en furia cuando, acorralado, ella soltó la bomba: «Yo también he renacido, Roy. Lo recuerdo todo».
A pesar de su confesión, mi rabia ardía. Recordaba al otro hombre, a Máximo.
Al verlos juntos, riendo y tomados del brazo, mi mundo se desmoronó, confirmando cincuenta años de sospechas y celos silenciosos.
«¡Eres una mentirosa!», le grité en plena calle, cegado por el dolor la humillé y me di la vuelta, abandonándola.
Destrozado y sin rumbo, huí hacia el sur, a la playa, buscando consuelo en las cenizas de mi madre.
«Mamá, ¿por qué duele tanto? ¿Por qué no puedo dejar de amarla?».
Mi voz se quebró en un sollozo, y entonces, escuché una voz suave y temblorosa a mi lado: «Porque yo también se lo pedí».
Era Lina. Me había seguido. El Protegetor Invisible
Romance Mis padres, los Vargas, me sentenciaron: iría a Argentina.
Yo, Alejandro, el enólogo genio y anónimo para el mundo, el que creaba los vinos que daban fama a mi impresentable hermano Ricardo, debía marcharme.
Mi madre, Carmen, y mi padre, Fernando, me veían solo como una pieza en su tablero, un sacrificio más para su primogénito.
Por meses, cuidé de Isabella, la mujer que amaba, mientras ella sufría de amnesia, y me llamó su "Guardián".
Pero fue en la fastuosa fiesta de compromiso de Ricardo e Isabella donde mi vida se fracturó para siempre.
Ricardo, con una sonrisa triunfal, la engañó para que creyera que él era su verdadero "Guardián".
Me acusaron, ante todos, de robar el medallón idéntico al que yo le había hecho a mano, ahora en manos de mi hermano.
Mis padres confirmaron la mentira, tachándome de ladrón celoso, un paria perpetuo.
Y entonces, frente a la élite vinícola, mi padre me abofeteó.
El sonido resonó en la grandiosa bodega, y mi espíritu se hizo añicos en ese instante.
Isabella me miró con absoluto desprecio, sin una pizca de duda en sus ojos, completamente convencida de la farsa.
Más tarde, en el hospital, mi familia me ignoró, volcando su preocupación en Ricardo, mientras Isabella me culpaba por un accidente que casi me cuesta la vida.
En mi propia habitación, Ricardo se regodeó, asegurando que ella siempre sería suya, que yo nunca importaría.
Fui arrastrado al fondo de la piscina, acusado de intento de asesinato; luego encerrado en la antigua morgue, en la oscuridad y el frío.
Allí, Isabella, mi supuesto amor, me forzó a confesar crímenes que no cometí.
En el cumpleaños de Ricardo, me arrebató el reloj de mi abuelo, y me quitó el medallón que yo mismo llevaba, entregándolo a mi hermano como símbolo del "verdadero Guardián".
Me dejaron sangrando en el suelo, mi padre golpeándome sin piedad, como si fuera menos que nada.
¿Por qué fue tan fácil para ella creer sus mentiras y tan imposible creer en mí?
¿Era mi destino una existencia de humillación y abandono, una condena impuesta al nacer?
Nací solo para servir a Ricardo, para suplir sus carencias, para ser su sombra eterna y su chivo expiatorio.
¿Era este mi único propósito: el sacrificio perpetuo sin amor ni reconocimiento?
Con el corazón vacío y la sangre aún en mis venas, tomé una decisión inquebrantable.
Romí el billete de avión y firmé mi propia sentencia de muerte social: la renuncia a mi familia y a mi pasado.
Dejé todo atrás en España, embarcándome en un nuevo futuro.
Alejandro Vargas murió ese día; hoy nacería un nuevo hombre, libre por fin. Le puede gustar
Anastasia: El Renacer de un Corazón
Nancy.Lara ¿Cancelar mi boda? ¿En el altar?
¿En serio?
Esa fue mi cruda realidad...
Los invitados guardaron silencio mientras Bratt y yo nos prometíamos amor eterno, nuestras miradas cruzándose con una ternura que ahora se sentía hueca. Nuestras palabras resonaron en el aire, un juramento que se suponía eterno, llenando a todos de una emoción que pronto se tornaría en shock.
El eco de nuestros votos aún resonaba en el jardín cuando una extraña quietud se instaló, como si la propia naturaleza contuviera la respiración, presagiando algo inesperado. Un silencio helado, más denso que la calma anterior, invadió el jardín, justo después de nuestras promesas, cuando el sacerdote pronunció esas palabras fatídicas:
-Si alguien tiene algún impedimento para celebrar esta boda, que hable ahora o calle para siempre-.
Y entonces...el caos se desató.
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ME CASARON CON MI ENEMIGO
I.R.A «No temblaré ni me esconderé bajo el paraguas de un hombre, ¡padre! Soy una mujer de sustancia que ha creado su propio camino en este mundo turbio. No permitiré que destruyas mi trabajo más preciado hasta reducirlo al suelo por un hombre mentalmente inestable. Dominic es malvado. ¿Es que no lo ves?» dijo Valeria, con las manos temblorosas sobre los muslos mientras se arrodillaba frente a Magnus.
«El mal está sobrevalorado, querida.» dijo Magnus, recogiendo el papel manchado de sangre del suelo.
«Como tu padre, no te obligaré a casarte con él si es tan malo como afirmas.»
«¿Por qué entonces quieres que me case con él? ¿Qué ganarás? Su familia no es nada comparada con la nuestra.» preguntó, lanzándole una mirada ardiente mientras él se acercaba a ella.
Él se agachó hasta quedar a su nivel en el suelo y levantó su barbilla con el dedo, sus miradas quedaron atrapadas y sonrió con astucia.
«Solo sigue mi ejemplo.»
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Su nombre es Valeria Steele, una mujer de 26 años y la primogénita de la familia Steele. Una fiscal que no da ni un carajo por los hombres. Es arrastrada a un mundo más oscuro que el tribunal que gobierna y obligada a un matrimonio arreglado con un hombre de una familia no tan adinerada.
Él es Dominic Crowe, un hombre egocéntrico de 31 años, un abogado defensor que podría estar loco o... podría no estarlo. Pero una cosa es segura: mientras ella lo odia, su padre quiere una alianza.
Pero, en un juego de poder y engaño, el amor no es el premio-la supervivencia lo es.
Valeria: Dominic es un diablo, mi demonio personal en un traje a medida... PACTO DE AMOR BAJO JURAMENTO
MAINUMBY
Alicia Morgan jamás imaginó que el día de su boda se transformaría en una tormenta de secretos, traiciones y pasiones intensas. Justo antes de su boda, una dolorosa verdad sale a la luz, y con ella, el nombre de Dante Moretti -el hombre más temido de Italia- entra en su destino.
Marcado por el pasado, poderoso e implacable, Dante solo confiaba en el control... hasta que Alicia trastocó cada certeza con su ternura. En un vínculo forzado por la venganza y la culpa, ambos deberán enfrentarse a enemigos que desean separarlos, y a sentimientos que se niegan a ser negados.
Entre lágrimas, peligros y un amor que florece en medio del caos, Alicia y Dante descubrirán que el amor verdadero no se elige: simplemente sucede. Y cuando la vida les arrebata la paz, será el amor, puro e indestructible, el que les devuelva el camino.
Una historia de redención, familia, segundas oportunidades y un amor que desafía hasta al destino.
La Venganza de la Exesposa Curvy
Nieves Gómez Nicole Matthews se casó profundamente enamorada de un hombre que no la quería en un matrimonio arreglado, manteniendo la esperanza de que algún día él se terminaría enamorando de ella.
Sin embargo, eso nunca pasó, él solo la despreció, tratándola de gorda y manipuladora.
Luego de dos años de un matrimonio seco y distante, Walter Gibson, el esposo de Nicole, le pidió el divorcio de la manera más degradante.
Sintiéndose humillada, Nicole acepta el plan de su amiga, Brenda, quien le sugiere darle una lección a su futuro exesposo, usando a otro hombre para demostrarle a Walter que la mujer que despreció y trató de gorda, podía ser deseada por otro.
Solo debían contratar a un gigoló.
*
Patrick Collins, ha sufrido una decepción amorosa tras otra, todas las mujeres que han mantenido una relación con él, solo han demostrado interés por su dinero, pues Patrick es uno de los herederos de la familia más rica y poderosa del país.
Él solo desea enamorarse de verdad de una mujer que lo quiera por quien es y no por su apellido.
Y una noche, en un bar, una mujer hermosa, curvilínea y desconocida se acerca a Patrick y le habla, confundiéndolo con un gigoló, esa mujer le hace una propuesta a Patrick fuera de lo común, que le parece muy interesante y no puede rechazar.