Robena Puccino
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Libros y Cuentos de Robena Puccino
El Divorcio Que Me Dio Vida
Romance El día que inauguré el restaurante de mis sueños, una supuesta intoxicación alimentaria me mandó al hospital.
Ahí, no solo perdí al bebé que tanto anhelaba, sino que descubrí la traición de mi esposo, Dante: su amante, Anabel, estaba embarazada.
Pero la verdad era aún más monstruosa. Él había orquestado mi ruina, destruyendo mi carrera y provocando mi aborto para poder deshacerse de mí sin culpa.
Mientras yo luchaba por mi vida, él celebraba su "libertad" con ella en la habitación de al lado.
Me había quitado todo: mi negocio, mi futuro y la posibilidad de ser madre.
Así que, en la soledad de mi cama de hospital, tomé una decisión.
Firmé los papeles del divorcio, empaqué una maleta con lo poco que me quedaba y desaparecí sin dejar rastro, jurando que jamás volvería a permitir que me destruyera. El Engaño De Mi Propia Sangre
Romance Siempre fui la sombra de mi familia, la culpable de la muerte de mi madre. Creí que mi matrimonio con Rodrigo era mi salvación, pero descubrí que solo era una cruel trampa. Mi único propósito era ser una incubadora para darle un riñón a mi hermana, el verdadero amor de mi esposo.
Cuando accidentalmente grabé a mi hermana confesando que ella asesinó a nuestra madre y que su enfermedad era una farsa, el infierno se desató. Mi padre me abofeteó, mi hermano me pateó brutalmente en el vientre y Rodrigo, mi supuesto salvador, me llamó monstruo mientras corría a consolarla.
"¡Ella es la asesina!" , les grité con mis últimas fuerzas, pero nadie me creyó.
Para mi propia familia, yo era la loca, la deshonra, una mentirosa que merecía morir.
Lo que no sabían es que, mientras me daban por vencida, yo ya había enviado anónimamente las grabaciones a todos. Dejé que la verdad los destruyera y tomé el primer vuelo al Amazonas, para empezar de cero con el hijo que juré proteger. Mi Hijo, Mi Traición Más Dura
Fantasía Aquí tienes el lead basado en tus especificaciones:
Sentí el frío del hospital, pero el peor escalofrío era saber que moría sola.
Mi hijo Marco, por quien di la vida, no estaba ahí.
Su novia Andrea se encargó de eso.
Me dejaron sin ahorros, sin casa, sin dignidad, sin tratamiento.
Su desprecio en mi lecho de muerte borró décadas de amor maternal.
Luego, una oscuridad que lo engulló todo.
Pero de repente, un jalón violento me regresó.
Abrí los ojos y estaba en mi cama, en casa.
Tres años antes de mi muerte.
Marco entró con una sonrisa, pero esta vez, escuché sus verdaderos pensamientos.
«Vieja ridícula, ojalá se apure para que me dé el dinero...»
No era un eco, no era mi imaginación.
Podía escuchar lo que realmente pensaba.
Esta nueva habilidad era una ventana a la verdad.
La traición, el egoísmo, las mentiras que siempre ignoré.
Ahora lo veía todo con una claridad brutal.
Mi hijo, al que tanto amaba, solo me veía como una herramienta.
La Sofía ingenua había muerto.
Y ahora, con esta inesperada segunda oportunidad, tenía un arma.
La verdad.
Y la usaría para recuperar lo que era mío y hacer que pagaran por cada mentira. La Venganza de La Ingenua
Xuanhuan El olor a metal y la sangre llenaban mis pulmones.
En mi vida pasada, morí sola en la carretera, abandonada por mi hermano Mateo y nuestra prima Isabella, quienes se negaron a llevarme al hospital.
Dijeron que exageraba un dolor de estómago para arruinar la fiesta de cumpleaños de Isabella. Era apendicitis, que se volvió peritonitis.
Vi mi propio funeral, a mi abuela Elena destrozada por el dolor, y a Mateo e Isabella celebrando, destruyendo el legado familiar que tanto amaba.
La traición me consumió, y mi abuela, con el corazón roto, me siguió poco después.
Hasta ahora.
Un chirrido de neumáticos y un golpe seco. El mismo accidente, el mismo día fatídico que me llevó a la tumba.
Pero esta vez, estaba aquí, y mi abuela yacía inconsciente a mi lado.
En mi vida anterior, la llamé a ellos primero, lo que nos costó todo.
Esta vez no. Mi cerebro trabajó a una velocidad vertiginosa.
No podía depender de Mateo, ni de Isabella.
Saqué mi teléfono, llamando a emergencias, asegurándome de que esta vez, mi abuela viviría.
Pero la supervivencia de mi abuela dependía de una transfusión de sangre O negativo, un tipo de sangre casi imposible de encontrar.
Contacté a Mateo e Isabella, quienes compartían el mismo tipo de sangre, y les rogué ayuda.
Ellos, ciegos por la codicia y la manipulación de Isabella, se burlaron, acusándome de arruinar su fiesta de cumpleaños.
El médico corroboró la urgencia de sangre, pero respondieron con crueldad, colgándome.
Me sentí completamente sola, con el pánico invadiéndome mientras buscaba desesperadamente donadores.
Cuando encontré un donador, Ricardo, Mateo e Isabella lo contactaron, mintiéndole y persuadiéndolo de no venir.
La vida de mi abuela pendía de un hilo, y ellos estaban dispuestos a dejarla morir por un capricho.
Pero no esta vez. No iba a suplicarles. Iba a luchar.
Ya no era la nieta ingenua que confiaba ciegamente en su familia. La muerte me había enseñado la lección más dura de todas.
El dolor insoportable se transformó en una furia helada.
Conseguí contactar a una red privada de donación de sangre y pagué una fortuna, era nuestra última esperanza.
Cuando el Dr. Ramos, influenciado por Mateo, intentó evitar la donación, el infierno se desató.
¡No dejaría que la historia se repitiera! Mi abuela viviría, y ellos pagarían por todo el daño causado. Mi Amnesia, Mi Libertad
Romance Desperté en la cama de un hospital, viva.
Pero para mí, el hombre que mi familia y amigos decían que era el amor de mi vida, Máximo Castillo, era un completo desconocido.
Incluso al verlo, solo sentí fastidio y alivio cuando lo sacaron.
Mis seres queridos, sin embargo, se negaban a creer mi amnesia, insistiendo en que lo amaba y que mi estado era "por su culpa".
Me miraban con preocupación, susurrando que había perdido la memoria por él, pero a mí, Máximo solo me generaba una extraña indiferencia.
A cada intento de recordar, sentía un nudo en el estómago, como si mi mente luchara por protegerse de algo terrible del pasado.
Máximo se negaba a desaparecer, persiguiéndome, recordándome un amor que no existía.
Pero entonces, un encuentro inesperado con un viejo amigo de la infancia, León, quien me trajo un cuaderno de dibujo en lugar de flores, abrió una puerta.
Un pequeño recordatorio, una cicatriz conocida en su ceja, encendió una chispa de una Luciana que yo había olvidado.
¿Era posible que esta amnesia, que ellos veían como una tragedia, fuera en realidad mi salvación? Sabor amargo del olvido
Romance Sofía Rojas, asistente personal y amante secreta de Mateo Vargas, había entregado su corazón durante cuatro largos años, viviendo para un futuro que él nunca prometió. Pero todo se desmoronó al escuchar a Mateo hablar de Isabella Rossi, su amor de juventud, definiéndola como "la mujer perfecta", sin saber que ella escuchaba.
Con Isabella de vuelta, las humillaciones no tardaron en llegar: Mateo, ciego de amor, permitió que Isabella la tratara como una sirvienta, la acusara de robo y la obligara a arrodillarse públicamente. El golpe más cruel llegó en un accidente de coche, cuando Mateo la abandonó herida para consolar a Isabella, calificándola de "nadie importante". ¡Incluso defendió a Isabella de su propia hermana, llegando a abofetearla por querer proteger a Sofía!
¿Cómo el hombre que ella amó incondicionalmente durante ocho años pudo tratarla con tal crueldad e indiferencia? ¿Era realmente tan insignificante? La injusticia quemaba, el dolor era insoportable, y la sensación de ser desechada consumía su alma.
Ese día, Sofía conoció el verdadero "sabor amargo del olvido". Consciente de que su amor había muerto, quemó cada recuerdo, cada carta, cada atisbo de un pasado compartido. Era hora de escapar, de renacer, de construir una vida donde ella misma fuera, por fin, lo único importante. Le puede gustar
Matrimonio relámpago con el padre de mi mejor amiga
Zhi Yao En la gala benéfica, apreté mi copa de champán hasta casi romperla mientras veía a Alonso, mi tutor legal, anunciar su compromiso con mi ex mejor amiga.
Yo, la heredera caída en desgracia, no era más que la "arrimada" con un vestido barato manchado de alcohol, soportando las burlas de quienes antes adulaban a mi familia.
Huí a la biblioteca buscando aire, pero allí me topé con Diego Carranza, el magnate más temido de la ciudad y padre de mi única amiga.
Ebria de humillación y desesperación, cuando él me ofreció un pañuelo, yo le pedí algo mucho más peligroso:
«Cásate conmigo. Necesito un escudo que él no pueda escalar».
Esperaba una burla, pero él sacó un contrato y una pluma.
A la mañana siguiente, desperté en su ático con un anillo de platino y una tarjeta negra sin límite.
Alonso, furioso al descubrir que su "propiedad" se había escapado, intentó usar mi fideicomiso para extorsionarme, gritando que me dejaría en la calle y arruinaría a mi "misterioso esposo" si no volvía a su control.
Yo temblaba, pensando que solo era un peón en un juego de poder, un capricho que Diego desecharía cuando Alonso atacara su imperio.
Pero Diego no solo no parpadeó, sino que hundió las acciones de Alonso en una hora con una sola llamada.
Esa tarde, me llevó a una casa en el lago y me mostró un jardín secreto de rosas blancas -las favoritas de mi madre- que él había cultivado en silencio.
Me miró con una intensidad aterradora y susurró:
«No me casé contigo por negocios, Isabel. Cultivé este jardín durante tres años, esperando el día en que me dejaras salvarte». Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado
SoulCharger El día de mi boda, mi prometido me dejó plantada en el altar frente a trescientos invitados para huir con la que juraba era mi mejor amiga.
Sumida en la humillación absoluta y bajo una lluvia torrencial, me topé con Ethan Vance, el heredero lisiado y repudiado de la ciudad, y en un arranque de locura le propuse matrimonio allí mismo para salvar mi dignidad.
Tras firmar el acta, Ethan me confesó con una sonrisa amarga que estaba en la ruina y que ahora yo compartía su deuda de cien millones de dólares. Pasé de ser una novia traicionada a ser la esposa de un hombre que el mundo despreciaba, trabajando día y noche en una multinacional para evitar que nos quitaran lo poco que nos quedaba, mientras mis colegas se burlaban de mi ""marido inútil"".
Sin embargo, empecé a notar detalles perturbadores: la fuerza sobrenatural de sus brazos, el brillo peligroso en su mirada y cómo los empresarios más poderosos del país palidecían al escuchar su nombre. ¿Por qué el hombre que juró ser mi carga parecía ser el único capaz de destruir a mis enemigos con un solo movimiento desde su silla de ruedas?
La verdad estalló la noche en que, tras ser secuestrada por mi ex, vi a mi marido ""paralítico"" ponerse en pie y caminar con la elegancia de un depredador para masacrar a mis captores. Mi esposo no era un lisiado en la ruina; era el Director Sombrío de la empresa donde yo trabajaba y el hombre más rico del país. Su mayor mentira no era su fortuna, sino que siempre pudo caminar. La Venganza de la Exesposa Curvy
Nieves Gómez Nicole Matthews se casó profundamente enamorada de un hombre que no la quería en un matrimonio arreglado, manteniendo la esperanza de que algún día él se terminaría enamorando de ella.
Sin embargo, eso nunca pasó, él solo la despreció, tratándola de gorda y manipuladora.
Luego de dos años de un matrimonio seco y distante, Walter Gibson, el esposo de Nicole, le pidió el divorcio de la manera más degradante.
Sintiéndose humillada, Nicole acepta el plan de su amiga, Brenda, quien le sugiere darle una lección a su futuro exesposo, usando a otro hombre para demostrarle a Walter que la mujer que despreció y trató de gorda, podía ser deseada por otro.
Solo debían contratar a un gigoló.
*
Patrick Collins, ha sufrido una decepción amorosa tras otra, todas las mujeres que han mantenido una relación con él, solo han demostrado interés por su dinero, pues Patrick es uno de los herederos de la familia más rica y poderosa del país.
Él solo desea enamorarse de verdad de una mujer que lo quiera por quien es y no por su apellido.
Y una noche, en un bar, una mujer hermosa, curvilínea y desconocida se acerca a Patrick y le habla, confundiéndolo con un gigoló, esa mujer le hace una propuesta a Patrick fuera de lo común, que le parece muy interesante y no puede rechazar.
La Desheredada de la Familia
Nieves Gómez Isabella Sinclair lleva el apellido de la segunda familia más rica y prestigiosa del país, pero solo eso. Su padre, fue desterrado de la prominente familia, por contraer matrimonio con su madre, una mujer de procedencia humilde. Razón por la cual, Isabella nunca ha tenido ningún contacto con la familia de su padre.
Con apenas 22 años, Isabella se ha quedado sola y desamparada, viviendo en la calle, pues sus padres han muerto y el banco le ha quitado todo, debido a las deudas acumuladas.
Todo el mundo de Isabella se ha desmoronado, cuando algo increíble sucede. Ella recibe una carta de parte de la familia de su padre, los adinerados Sinclair, invitándola a una singular reunión familiar, la cual se efectuará en un crucero de dos semanas.
Al no tener un techo en el cual vivir, Isabella decide ir sin saber el giro que dará su vida durante este corto viaje, ¿Conocer a los Sinclair, significará su salvación o su perdición?
Renacida, el tío de mi ex me reclamó.
SoulCharger Mi marido, Plata Abrojo, me despertó arrojando los papeles del divorcio sobre la cama. Con una frialdad que helaba los huesos, me dijo que su imagen de «soltero de oro» vendía más. Yo, la chica de barrio que él había rescatado, ya no encajaba en su marca.
En mi vida pasada, esa noticia me destrozó por completo. Le supliqué, me humillé y me aferré a la mentira de que no era nada sin él. Él se quedó con el imperio multimillonario que yo construí para él desde las sombras, con cada línea de código que escribí mientras él dormía, y me dejó morir sola en la cama de un hospital.
Hasta el último aliento no entendí cómo el hombre al que le entregué mi mente y mi alma pudo usarme y luego desecharme como a un trasto viejo. Me convirtió en su escalera al éxito y, una vez en la cima, le prendió fuego.
Pero al abrir los ojos de nuevo, estaba de vuelta en el mismo día, en la misma cama de sábanas de seda. Esta vez no había lágrimas, solo un frío glacial en lugar de mi corazón. Él creía que me estaba desechando, pero no sabía que acababa de firmar su propia sentencia de muerte.