Lan Zhen
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Libros y Cuentos de Lan Zhen
Libres del Yugo del Pasado
Urban romance El persistente olor a cloro en mis manos era el recordatorio diario de una vida que no me pertenecía, puliendo los sueños ajenos en Los Ángeles mientras los míos se desvanecían.
Mi esposo, "El Tormento Mexicano", una fuerza indomable en el ring, era una sombra gélida en nuestro hogar, un fantasma de pasión que nunca me tocaba, dejándome ahogada en un silencio ensordecedor.
Cuando la frustración me oprimió la garganta, llamé a Elena, mi confidente, para confesarle el fracaso de mi matrimonio, solo para escuchar su propia voz temblar al admitir la esterilidad de su esposo, Ricardo, y la dolorosa verdad de que su fortuna no podía comprarle lo único que anhelaba: un hijo.
Nos ahogábamos en nuestros propios infiernos matrimoniales, yo en la ausencia de contacto, ella en la ausencia de futuro, preguntándonos por qué la vida nos había negado lo que más deseábamos.
Pero de esas lágrimas amargas nació una idea salvaje, un pacto desesperado: utilizar el caos vibrante del Día de Muertos como nuestro escenario, fingir nuestras muertes, y renacer. El Corazón de La Chica Acogida
Romance Mis padres murieron cuando solo tenía diez años, dejándome sola en este mundo.
La familia Valdivia me acogió, y Sebastián, el hijo mayor, se convirtió en mi única luz, mi protector.
Creí que nuestro amor era eterno, que sus atenciones y ternura eran solo para mí, la huérfana a la que rescató.
Pero la noche de mi decimoctavo cumpleaños, cuando reuní todo mi valor para confesarle mi amor, su cálida sonrisa se hizo pedazos.
"Elara, eres mi hermana pequeña", dijo, con una frialdad que me desgarró el alma.
Días después, presentó a la hermosa Sofía como su prometida, y mi mundo se vino abajo.
Ella me humillaba constantemente, me trataba como una sirvienta, y Sebastián, el hombre que juró protegerme, lo permitía. Su indiferencia me dolía más que cualquier insulto.
¿Cómo pudo pasar de ser mi salvador a mi verdugo? ¿Por qué la crueldad de Sofía era celebrada y mi amor, despreciado?
Una noche, en medio de la miseria y el desprecio, tomé una decisión. Ya no podía vivir bajo su sombra, esperando una migaja de su amor.
Me casaría con otro, huiría al extranjero, construiría mi propia vida lejos de él. Me libraría para siempre de Sebastián Valdivia.
Mi plan estaba en marcha, mi nueva vida me esperaba. Traicionada por Mi Escudo
Romance Mi vida giraba en torno al flamenco, el legado de mi madre, Elena Vargas, hasta que su muerte trajo a Sofía y a su madre a casa, convirtiendo mi hogar en un campo de minas.
Para protegerme de aquel ambiente hostil, contraté a Alejandro Gallardo, "El Halcón", un guardaespaldas implacable que prometía lealtad.
La pesadilla comenzó cuando Sofía rompió el abanico de mi madre, mi último recuerdo, y tras humillarla públicamente, los hombres de Alejandro me secuestraron.
En un cortijo abandonado, mi supuesto protector ordenó destrozarme los tobillos y las muñecas con una fusta, acabando con mi futuro como bailaora.
El dolor físico era insoportable, pero la verdad de la traición me aplastó: el teléfono para pedir ayuda estaba sin batería y sin SIM, una burla cruel orquestada por él.
Mis gritos en la bodega, donde me encerró días sabiendo mi claustrofobia, fueron ignorados mientras mi padre y mi hermano, Mateo, me daban la espalda, eligiendo a mis verdugos.
Cegada por la desesperación, me preguntaba cómo pude amar al monstruo que había acogido en mi casa, al hombre que convirtió mi vida en un infierno, quitándome todo lo que valoraba.
La esperanza se volvió ceniza, dejándome con un vacío inmenso y un único deseo: la muerte, mi única escapatoria de su control y la crueldad de mi falsa familia.
Pero la humillación final encendió una nueva fuerza en mí: en la fiesta de cumpleaños de Sofía, aunque lisiada y con el cuerpo roto, desvelé su farsa y la barbarie de Alejandro ante todos.
Con un grito y un acto de autoflagelación, expuse sus crímenes y el vídeo de cómo mi madrastra incitó la muerte de mi madre, rompiendo oficialmente lazos con la familia Montoya.
Ahora, aunque marcada por la batalla, había elegido vivir y vengarme, buscando un nuevo camino y una verdadera protección junto a Javier Crespo. Venganza Por Salvarme
Moderno Mateo, la estrella naciente del flamenco, estaba a un paso de la gloria.
Todo se desmoronó la noche antes de la gran final.
Fue brutalmente atacado, sus tobillos, su futuro, destrozados para siempre.
En el hospital, una verdad escalofriante se reveló.
Escuchó a su tía Isabel y a su primo Javier confesar el plan: una traición cruel para robarle la herencia familiar.
Saboteaban su recuperación y, además, lo incriminaron, orquestando un falso secuestro de Javier.
Lo abandonaron, esperando su muerte por un coágulo.
¿Cómo su propia familia, su única familia, podía desear su aniquilación?
Sumido en una desesperación inimaginable, no creía poder sobrevivir a tanto veneno.
Pero entonces, un viejo medallón de su madre, un secreto de su pasado, le dio una última esperanza.
Marcó el número grabado.
Al otro lado, la voz de un abuelo mexicano desconocido surgió, una conexión inesperada.
Esa llamada fue el inicio de un camino distinto, uno de supervivencia y una venganza que nadie esperaría. Le puede gustar
Anhelando al hombre incorrecto
Elysian Sparrow Pasó diez años persiguiendo al hombre correcto, solo para enamorarse del incorrecto en un fin de semana.
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Sloane Mercer ha estado locamente enamorada de su mejor amigo, Finn Hartley, desde la universidad. Durante diez largos años, ha estado a su lado, reparándolo cada vez que Delilah Crestfield, su novia, le destrozaba su corazón.
Cuando Delilah se compromete con otro hombre, Sloane piensa que finalmente podrá tener a Finn para ella. No podría estar más equivocada.
Desesperado y con el corazón roto, Finn decide presentarse en la boda de Delilah y luchar por ella una última vez. Y quiere a Sloane a su lado.
A pesar de sus dudas, ella lo acompaña a Asheville, esperando que estar cerca de Finn de alguna manera lo haga verla como ella siempre lo ha visto.
Todo cambia cuando conoce a Knox Hartley, el hermano mayor de Finn, un hombre que no podría ser más diferente a su amigo. Es peligrosamente magnético. Knox entiende a Sloane y se propone atraerla a su mundo.
Lo que comienza como un juego arriesgado entre ellos, pronto se convierte en algo más profundo. Sloane está atrapada entre dos hermanos: uno que siempre ha roto su corazón y otro que parece decidido a conquistarlo... sin importar el costo.
AVISO DE CONTENIDO:
Esta historia está destinada exclusivamente a mayores de 18 años.
Explora temas de romance oscuro como la obsesión y el deseo con personajes moralmente complejos.
Aunque es una historia de amor, se recomienda discreción al lector. Anhelando a mi esposo tirano
Xu Shinian Mi exnovio Darrin me humilló en una gala benéfica, diciéndome que yo no valía nada sin él.
Destrozada, bebí demasiado vodka y le exigí a un extraño que me salvara.
A la mañana siguiente, me desperté en un lujoso penthouse con una resaca insoportable y un certificado de matrimonio bajo mi mano.
Me había casado con un completo desconocido que solo firmó con la letra "G".
Pensé que era un error garrafal, pero cuando Darrin amenazó con arruinarme publicando fotos íntimas mías, mi nuevo esposo intervino.
En cuestión de minutos, un equipo legal destrozó la vida de mi ex, borró las fotos y lo dejó llorando en un pasillo.
"Soy tu esposo, y les guardo rencor a los hombres que hacen llorar a mi esposa".
Gus me dijo que solo era un consultor de negocios, pero me regaló un diamante amarillo que valía millones y me vigilaba con una obsesión aterradora.
¿Por qué su voz, su mandíbula afilada y su poder me recordaban tanto a Agustus Williams, el despiadado y temido tirano de Wall Street?
Para pagar mis deudas, acepté un trabajo de cincuenta mil dólares: fotografiar al mismísimo Agustus.
Al hacer zoom en la imagen y ver el reflejo de su rostro en la pantalla, mi sangre se heló por completo.
El intocable monstruo que aterrorizaba a la ciudad y el hombre que me exigía usar su anillo de bodas... eran exactamente la misma persona. Después de que me dejó, me convertí en su madrastra
Evelyn Hart La tarde en que Ricardo regresó, el sol implacable bañaba los impecables jardines de la mansión Vargas, casi tan cegador como el traje de lino blanco que él vestía.
Un deportivo, escandaloso y ostentoso como su dueño, derrapó sobre la grava, soltando a una mujer pálida y frágil, aferrada a él como si su vida dependiera de ello: Camila Soto, la influencer desaparecida.
Los vi entrar por el ventanal, sin invitación, como si la casa aún les perteneciera, ignorando a una Lupe que intentaba detenerlos.
"Vengo a verla a ella," dijo él, su sonrisa torcida, esa misma sonrisa de hace tres años cuando me dejó plantada en el altar, diciendo que buscaba su «espíritu» en un rancho.
"Sofía," espetó, su voz cargada de una autoridad inexistente, "veo que sigues aquí, como una buena perra fiel esperando a su amo."
Luego, Ricardo se desplomó en el sofá de cuero de Alejandro, su padre, y dijo: "Hemos vuelto para quedarnos."
Mi corazón no tembló, solo una fría calma, la calma de quien espera una tormenta anunciada, porque sabía que él no era el rey, y yo ya no era la ingenua que él había abandonado.
Él no sabía que, con Alejandro, había encontrado dignidad, un hogar y un amor profundo que sanó las heridas de su traición.
Me di la vuelta para ir a la cocina, con sus miradas clavadas en mi espalda, pensando que yo seguía siendo la misma Sofía.
Pero justo en ese momento, una pequeña figura se lanzó hacia mí, riendo a carcajadas.
"¡Mami, te encontré!"
Un niño de dos años, con el cabello oscuro y los ojos brillantes de Alejandro, se abrazó a mi pierna, ajeno a la gélida tensión que se cernió sobre el salón.
"Mami," preguntó con su vocecita clara, "¿Quiénes son?" Cuando la Eternidad se Desmorona: La Dura Realidad del Amor
Ai Xiaomo Mi esposo, el magnate tecnológico Santiago Villarreal, era perfecto. Durante dos años, me adoró, y nuestro matrimonio fue la envidia de todos los que conocíamos.
Luego apareció una mujer de su pasado, de la mano de un niño pálido y enfermo de cuatro años. Su hijo.
El niño tenía leucemia, y Santiago se obsesionó con salvarlo. Después de un accidente en el hospital, su hijo tuvo una convulsión. En medio del caos, caí con fuerza, un dolor agudo atravesando mi abdomen.
Santiago pasó corriendo a mi lado, llevando a su hijo en brazos, y me dejó sangrando en el suelo.
Ese día perdí a nuestro bebé, sola. Ni siquiera llamó.
Cuando finalmente apareció junto a mi cama de hospital a la mañana siguiente, llevaba un traje diferente. Suplicó perdón por su ausencia, sin saber la verdadera razón de mis lágrimas.
Entonces lo vi. Un chupetón oscuro en su cuello.
Había estado con ella mientras yo perdía a nuestro hijo.
Me dijo que el último deseo de su hijo moribundo era ver a sus padres casados. Me rogó que aceptara una separación temporal y una boda falsa con ella.
Miré su rostro desesperado y egoísta, y una extraña calma se apoderó de mí.
—De acuerdo —dije—. Lo haré.