Irvine Azuma
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Libros y Cuentos de Irvine Azuma
Renaciendo De Las Cenizas De Tu Traición
Romance Desde la penumbra del balcón, escuché cómo mi prometido le regalaba los detalles de nuestra boda a su amante.
Fernando le prometía a Carolina mi fecha, mi viñedo y mis sueños, riéndose mientras ella me llamaba "un mueble que ya estorba".
Soporté la humillación en silencio, apretando en mi bolsillo la carta de otro hombre.
Pero el límite se rompió en el aeropuerto.
Mientras yo intentaba proteger mi propio embarazo secreto, Fernando me dejó tirada en el suelo, pálida y enferma, para correr tras Carolina y su embarazo fingido.
Ese día, mi amor por él murió entre las maletas y la indiferencia.
Desaparecí sin dejar rastro.
Un mes después, cuando Fernando descubrió que el cáncer y el bebé de Carolina eran puras mentiras, su mundo se vino abajo.
Me buscó como un loco, removiendo escombros con las manos sangrando tras un deslizamiento de tierra, solo para encontrarme viva, pero inalcanzable.
Cayó de rodillas en el barro, llorando y suplicando perdón, prometiéndome la vida que siempre quise.
"Perdóname, Sheila. Sé lo de nuestro hijo. Te daré todo," gimió, destrozado.
Lo miré con la frialdad absoluta de quien ha sobrevivido al infierno.
"Llegas tarde, Fernando," le dije, mientras mi esposo, un hombre que jamás me abandonaría, me tomaba de la mano.
"Ya estoy casada. Y él sí sabe lo que significa el respeto."
Subí al helicóptero de rescate sin mirar atrás, dejándolo ahogarse en su propio arrepentimiento. Corazón Indomable
Romance El dolor me partió el abdomen en dos.
Era mi cumpleaños, y Alejandro, a quien había criado con el amor de una madre por diez años, me sonreía.
Acababa de regalarme un licuado de fresa, una bebida que ahora quemaba mis entrañas.
Pero el ardor no era solo físico; era la amarga verdad que susurró: "Siempre te he odiado, Sofía. Te odio porque cada vez que te veo, veo la cara de mi madre."
Luego, la mancha carmesí en mi vestido blanco: mi bebé, el hijo de Ricardo, mi prometido.
Mi prometido, que llegó para consolarme, para decirme que era un "aborto espontáneo" y que Alejandro "solo bromeaba".
Luego me miró con asco y dijo: "Estás hecha un desastre. Hueles a enfermedad".
En mi lecho de dolor, vi la película silenciosa de mi vida: diez años entregados a la promesa hecha a mi padre.
Diez años cuidando de una familia que no era mía, de una empresa que yo manejaba mientras ellos ponían el nombre.
Incluso mi propia madre, al enterarse de mi compromiso, solo llamó para asegurar su pensión, susurrándome que no fuera "egoísta".
¿Egoísta yo? La que había sacrificado su juventud por todos.
Mi cuerpo dolía, mi corazón estaba roto, pero una rabia fría y dura como el acero me inundó.
"¿Qué quieres, Sofía?", me preguntó Ricardo el hipócrita. "¿Dinero? ¿Joyas? ¿O quieres que formalicemos el matrimonio? Puedo llamar al juez mañana mismo."
¡El matrimonio era el premio de consolación por mi sumisión!
Con una calma aterradora, tomé un trozo de cristal de un jarrón roto.
Debía romper el lazo, destruir el símbolo que me ataba a su odio.
"¡Sofía, no!" , gritó Ricardo, pero era demasiado tarde.
Con un movimiento rápido, arrastré el cristal por mi mejilla izquierda. El dolor era liberador.
Ya no era la Sofía que conocían, la que odiaban, la que usaban. Y en medio del horror en sus rostros, me eché a reír.
Esa risa, que estalló como dinamita, me liberó de una cárcel de diez años.
Y así, ensangrentada, pero con el alma libre, crucé la puerta, dejando atrás el veneno y el dolor.
No había vuelta atrás. Amor Ciego: Mi Reina Me Desprecia
Romance Sofía Romero, la imbatible "reina de la cocina" de Oaxaca, y Ricardo Solís, el temido crítico culinario "El Gourmet Anónimo" de la Ciudad de México, eran, para el mundo, dos astros en órbitas distintas, destinados a nunca chocar. Pero nadie conocía su verdad: llevaban tres años casados en secreto. Durante ese tiempo, Ricardo, una leyenda culinaria, se había transformado en un abnegado esposo hogareño, invisibilizado por el brillo de Sofía, quien lo trataba con una frialdad y desinterés hirientes.
El golpe final llegó cuando se dio cuenta de que su esposa lo había usado como un simple "cuidador", un parche temporal para un corazón que siempre había pertenecido a su exnovio músico, Javier. Sofía ignoraba sus atenciones, prefería a Javier, a quien idolatraba, y Ricardo era apenas una sombra en su vida, un asistente personal, un "amigo" con buen gusto para los regalos de su ex.
La humillación culminó cuando Sofía, en estado de ebriedad, confesó su amor eterno por Javier frente a todos, dejando a Ricardo en un rincón, invisible y con el corazón destrozado. Al día siguiente, Sofía le pidió que la ayudara a comprar un regalo de aniversario para Javier, y la noche terminó con ella pidiéndole que actuara como escudo humano para proteger a Javier de una turba de fans, resultando en costillas rotas y una conmoción cerebral para Ricardo, mientras ella huía con su "amor".
Él era un objeto desechable. Se sentía como el chiste más cruel y patético del mundo. Su sacrificio de tres años, su amor, su devoción... todo se había reducido a eso. Una broma en una fiesta, un obstáculo incómodo en una historia de amor que no era la suya. ¿Quién era él para ella? Un desconocido con el que compartía una casa; un rival, un sirviente, ¿pero nunca su esposo?
Exhausto, pero con una fría determinación, Ricardo Solís decidió que era suficiente. Cortaría todo lazo con ella. Para siempre. Pero su partida no sería silenciosa. "El Gourmet Anónimo" regresaría para reclamar lo que era suyo y saldar cuentas con la mujer que lo trató como a un insecto. Cuando el Amor Se Vuelve Miedo
Historia Mi nombre es Elena, y mi infancia fue un infierno en mi propia casa.
Mi madre, Carmen, me odiaba; sus miradas de hielo y golpes eran mi pan de cada día.
Mientras mis hermanas, Sofía y Camila, disfrutaban de su amor, yo dormía en el cuarto de lavado y vestía sus sobras.
Nadie entendía por qué, ni siquiera yo, así que en secreto hice una prueba de ADN: sí, era su hija biológica.
Intenté buscar ayuda en mis abuelos, tíos y hasta mi novio Diego.
Pero cada vez que mi madre les mostraba un video en su celular, sus rostros cambiaban de la compasión al asco, y todos me pedían que muriera.
Mi propio padre, Ricardo, al principio prometió protegerme, pero luego de ver el video, permitió que mi madre me golpeara sin piedad.
¿Qué podía haber en ese maldito video para que todos me odiaran de esa manera?
Una noche, antes de huir para siempre, encontré el celular de mi madre desbloqueado con el video.
Temblorosa, presioné "play".
Lo que vi me heló la sangre: mi padre Ricardo, usando a mis hermanas en rituales depravados y vendiendo jóvenes.
De repente, lo entendí todo: el odio de mi madre, la crueldad de mi padre, el silencio de mis hermanas.
No me estaban maltratando por odio, sino para salvarme de un destino mucho peor.
Ahora, con la terrible verdad revelada, ya no hay vuelta atrás; la hora de la justicia ha llegado para mi padre. No Habrá sacrificio ni Perdón, Solo Venganza
Xuanhuan Renací el día del funeral de mis padres adoptivos.
El aire pesado olía a café barato mientras me arrodillaba frente a dos ataúdes vacíos.
A mi lado, mi hermano menor, Máximo, lloraba desconsoladamente, pero yo sabía la verdad.
Mis padres adoptivos, Roy y Susan Salazar, no estaban muertos; el supuesto deslizamiento de tierra era una farsa.
En mi vida pasada, esta farsa destruyó mi futuro: tuve que abandonar la prestigiosa universidad de Bogotá para cuidar de Máximo.
Trabajé sin descanso para convertirlo en el orgullo del pueblo, solo para que ellos reaparecieran en su graduación, prósperos y con su verdadera hija, Rachel.
"Tu único propósito era criar a nuestro hijo", dijo Roy con crueldad, "Ya no nos sirves".
Máximo, por quien sacrifiqué todo, simplemente se apartó y se puso del lado de sus "verdaderos" padres y Rachel.
Esa noche, Roy y Rachel me golpearon hasta la muerte y arrojaron mi cuerpo a un barranco, mientras Máximo observaba con indiferencia.
Morí sin entender por qué se habían ensañado así conmigo, por qué mi propio "hermano" me había traicionado tan fríamente.
Pero ahora he vuelto.
He vuelto al principio de todo, al funeral falso, con el alma ardiendo de odio.
Esta vez, no habrá sacrificio, no habrá perdón.
Solo habrá venganza. Le puede gustar
La esposa abandonada regresa como heredera multimillonaria
Willow Chase Di a luz a mis gemelos completamente sola en una ruidosa habitación de hospital compartida.
Mientras yo agonizaba por el agotamiento del parto, mi esposo Julian estaba en una fiesta celebrando el éxito de mi hermana adoptiva, Amelia.
Cuando lo llamé temblando para decirle que sus hijos habían nacido, solo escuché risas de fondo antes de que me respondiera con frialdad.
"Estoy ocupado. Mándale los detalles a mi asistente".
Me colgó. Los familiares de las otras pacientes me miraban con lástima y murmuraban a mis espaldas, burlándose de la esposa a la que el gran Julian Sterling iba a dejar en la calle por una actriz.
Para darle su lugar a Amelia, Julian me había obligado a firmar un acuerdo de divorcio que me dejaba sin nada, amenazándome con obligarme a abortar si me negaba.
Incluso mis padres adoptivos me habían dado la espalda para apoyar a su hija biológica.
Me acurruqué en la cama llorando en silencio, sintiendo una humillación y una desesperación asfixiantes.
¿Por qué tenía que sufrir tanto solo por ser adoptada? ¿Cómo podía un padre ser tan cruel y descartar a sus propios hijos como si fueran basura?
Justo cuando creía que mi vida estaba acabada, el jefe de obstetricia vio una peculiar marca de nacimiento en mi muñeca.
Una prueba de ADN de emergencia reveló lo imposible: yo era la hija perdida de la multimillonaria familia Beaumont.
Horas después, mis verdaderos padres y mis tres poderosos hermanos llegaron en un jet privado para protegerme, jurando destruir a quienes me hicieron daño.
Con el imperio Beaumont respaldándome, tomé mi celular y le envié un mensaje a Julian.
"Mañana a las diez en el ayuntamiento. Es hora de firmar el divorcio". Mi romance oscuro con el multimillonario
Viviene Advertencia de contenido/desencadenantes:
Esta historia contiene temas maduros y contenido explícito destinado a público adulto (mayores de 18 años). Se recomienda discreción al lector.
Incluye elementos como dinámicas BDSM, contenido sexual explícito, relaciones familiares tóxicas, violencia ocasional y lenguaje soez.
No se trata de una novela romántica cursi. Es intensa, cruda y desordenada; explora el lado más oscuro del deseo.
*****
"Quítate el vestido, Meadow".
"¿Por qué?"
"Porque tu ex está mirando", dijo él, recostándose en su asiento. "Y quiero que vea lo que perdió".
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Se suponía que Meadow Russell se iba a casar con el amor de su vida en Las Vegas. Sin embargo, se topó con su hermana gemela teniendo relaciones con su prometido.
Una copa en el bar se convirtió en diez. Un error de borracha se convirtió en realidad. Y la propuesta de un desconocido se convirtió en un contrato que ella firmó con las manos temblorosas y un anillo de diamantes.
Alaric Ashford, el diablo con un traje Tom Ford hecho a medida, era un CEO multimillonario, brutal, y posesivo. Un hombre nacido en un imperio de sangre y acero.
Además, padecía una enfermedad neurológica: no tenía sensibilidad. Ni objetos, ni dolor, ni siquiera el contacto humano.
Hasta que Meadow lo tocó y él lo sintió todo. Y ahora ella le pertenecía. En el papel y en su cama.
Ella quería que él la arruinara. Que tomara lo que nadie más pudo tener. Él quería control, obediencia... venganza.
Pero lo que empezó como una transacción se convirtió poco a poco en algo que Meadow nunca se habría imaginado.
Obsesión, secretos que nunca debieron salir a la luz y un dolor del pasado que amenazaba con romperlo todo.
Alaric no compartía lo que era suyo.
Ni su empresa.
Ni su esposa.
Y desde luego, tampoco su venganza. La Desheredada de la Familia
Nieves Gómez Isabella Sinclair lleva el apellido de la segunda familia más rica y prestigiosa del país, pero solo eso. Su padre, fue desterrado de la prominente familia, por contraer matrimonio con su madre, una mujer de procedencia humilde. Razón por la cual, Isabella nunca ha tenido ningún contacto con la familia de su padre.
Con apenas 22 años, Isabella se ha quedado sola y desamparada, viviendo en la calle, pues sus padres han muerto y el banco le ha quitado todo, debido a las deudas acumuladas.
Todo el mundo de Isabella se ha desmoronado, cuando algo increíble sucede. Ella recibe una carta de parte de la familia de su padre, los adinerados Sinclair, invitándola a una singular reunión familiar, la cual se efectuará en un crucero de dos semanas.
Al no tener un techo en el cual vivir, Isabella decide ir sin saber el giro que dará su vida durante este corto viaje, ¿Conocer a los Sinclair, significará su salvación o su perdición?
CEO lascivo no te pertenezco: perder para amar
Escritorapalacio IMPORTANTE: ESTE LIBRO CONTIENE ESCENAS +18 Y SI ERES UNA LECTORA APASIONADA Y ROMÁNTICA, ESTE LIBRO ES PARA TI.
Gema había sido vendida ante un hombre lleno de malicia por parte de su madre para salvar la hacienda familiar. Tenía que sacrificarse, era casarse con ese hombre o buscar 50 mil dólares. Su abuelo quebrantado de salud le suplico no entregarse a ese hombre. Así que ella no tuvo más opción que salir de su pueblo e irse a la ciudad de Nueva York en busca de una oportunidad laboral sin imaginarse que terminaría sirviendo en el exclusivo y lujoso penthouse de Domenic Villarreal, un CEO implacable y al parecer sin corazón. Perfeccionista y rodeado de rumores sobre su sexualidad, quien oculta una oscuridad lasciva tras su máscara de frialdad, pero guapísimo tallado por los dioses.
Para Gema, el trabajo es una carrera contra el tiempo para conseguir el dinero que su familia necesita desesperadamente, mientras intenta sobrevivir a las exigencias de un hombre que parece despreciarla tanto como la desea.
El Ceo no la tendrá tan fácil, aunque Gema es una chica de pueblo, y quedó flechada al instante que lo vio, esto se convertirá en un juego de poder, necesidad y deseo prohibido.
¡No te quedes con las ganas de leer! Matrimonio relámpago con el padre de mi mejor amiga
Zhi Yao En la gala benéfica, apreté mi copa de champán hasta casi romperla mientras veía a Alonso, mi tutor legal, anunciar su compromiso con mi ex mejor amiga.
Yo, la heredera caída en desgracia, no era más que la "arrimada" con un vestido barato manchado de alcohol, soportando las burlas de quienes antes adulaban a mi familia.
Huí a la biblioteca buscando aire, pero allí me topé con Diego Carranza, el magnate más temido de la ciudad y padre de mi única amiga.
Ebria de humillación y desesperación, cuando él me ofreció un pañuelo, yo le pedí algo mucho más peligroso:
«Cásate conmigo. Necesito un escudo que él no pueda escalar».
Esperaba una burla, pero él sacó un contrato y una pluma.
A la mañana siguiente, desperté en su ático con un anillo de platino y una tarjeta negra sin límite.
Alonso, furioso al descubrir que su "propiedad" se había escapado, intentó usar mi fideicomiso para extorsionarme, gritando que me dejaría en la calle y arruinaría a mi "misterioso esposo" si no volvía a su control.
Yo temblaba, pensando que solo era un peón en un juego de poder, un capricho que Diego desecharía cuando Alonso atacara su imperio.
Pero Diego no solo no parpadeó, sino que hundió las acciones de Alonso en una hora con una sola llamada.
Esa tarde, me llevó a una casa en el lago y me mostró un jardín secreto de rosas blancas -las favoritas de mi madre- que él había cultivado en silencio.
Me miró con una intensidad aterradora y susurró:
«No me casé contigo por negocios, Isabel. Cultivé este jardín durante tres años, esperando el día en que me dejaras salvarte».