Gong Zi Qing Wei
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Libros y Cuentos de Gong Zi Qing Wei
De Incubadora a Emperatriz
Moderno , soy Colleen Hoover, y estoy lista para sumergirme en esta historia. No hay tiempo para preámbulos, vamos directo al grano, al corazón de la emoción cruda y sin filtros. Aquí comienza.
En nuestro segundo aniversario, mi esposo me llamó "incubadora".
Dijo que nuestro matrimonio era una farsa para salvar a su familia de la quiebra y que, para darle un heredero, no necesitaba tocarme.
Al día siguiente, me arrastró a una clínica para una fertilización in vitro forzada.
Esa misma semana, le salvé la vida de un ataque de lobos en el bosque, quedando gravemente herida. Mientras me desangraba, él le dio todo el crédito a su amante, Frida.
Pero lo que me rompió fue escucharlo decir que deseaba que yo hubiera muerto para ahorrarse el divorcio.
En ese instante, el amor y la esperanza que sentía se convirtieron en un frío deseo de venganza.
Tomé el teléfono y llamé a mi abuelo, el magnate Augusto Ibáñez.
Gerardo Bermúdez me había usado, humillado y deseado mi muerte.
Ahora, yo lo destruiría. Un Futuro Escrito con Amor
Urban romance Conocí a Ricardo Solís por primera vez como una humilde pasante en el prestigioso "Bufete Solís". Nunca imaginé que mi destino se entrelazaría con el suyo de la forma más retorcida. La abuela de Ricardo, Elena Solís, la matriarca del bufete, me hizo una propuesta que no pude rechazar: ascender a asistente personal de su nieto, con la condición de seducirlo y que se casara conmigo en seis meses, o perdería todo.
Intenté de todo para llamar su atención, pero él era un témpano de hielo. Hasta que, bajo la presión de Elena, me vi obligada a recurrir a un acto desesperado: drogar a Ricardo en una gala. La noche siguiente, me desperté sola en una suite de hotel, con un fajo de billetes y una nota de Elena confirmando que "mi puesto estaba seguro". Pero la mirada de Ricardo al día siguiente, ni enfadada ni fría, sino extrañamente intrigada, me hizo comprender que él sabía. La cruda verdad es que no sólo no me despidió, sino que empezó a acercarse a mí.
Pronto, me enamoré perdidamente del hombre al que había engañado. Pero mi felicidad duró poco. Elena me recordó mi lugar: yo era un "medio para un fin". Y el fin llegó en la siguiente gala de la empresa, cuando Elena anunció el compromiso de Ricardo con otra mujer. Destrozada, huí de esa vida y de esa ciudad, llevándome el "bono" de Elena y una verdad impactante.
Sola en un pueblo costero, me enfrenté a la realidad. No era un ascenso; era una prueba de embarazo con dos líneas. Cinco años después, mi hijo, Leo, la viva imagen de su padre, crecía feliz en "El Refugio de las Palabras", mi pequeña librería. Nuestro mundo idílico se vino abajo cuando Ricardo Solís apareció en la puerta de mi tienda.
La conversación que siguió en la playa reveló verdades impactantes. La frialdad de Ricardo, el "accidente" de las pastillas, su conocimiento del engaño... todo fue parte de su propio y desesperado plan para escapar del control de su abuela. Cuando Elena llegó para reclamar a su "heredero", Ricardo, sin dudarlo, defendió nuestra familia. Se quedó, renunció a su carrera, construyó una nueva vida para nosotros. Y mientras caminábamos por la playa, Leo correteando delante de nosotros, me preguntó: "¿Te casarías conmigo?" Amor y Desquite en el Cielo
Romance Soy Alejandro Vargas, piloto as mexicano con un futuro brillante.
Pero mi mundo se vino abajo cuando, de la nada, fui acusado de traición.
Sofía, la ingeniera en la que confiaba, la que creí mi "media naranja" profesional, me señaló públicamente con el dedo, acusándome de robar secretos.
"¡Todo es tu culpa!" gritó, y cada palabra fue una sentencia de muerte.
"¡Robaste los planos de Raúl! ¡Impediste que rindiera al máximo! ¡Si no fuera por ti, Raúl estaría aquí!"
La mentira fue devastadora.
Fui expulsado deshonrosamente.
Mi padre murió de un infarto, incapaz de soportar la vergüenza.
Mi madre, engañada por la misma Sofía, murió sola en el desierto.
Yo, varado en el extranjero, perecí de frío, abandonado y olvidado.
Morí sin comprender por qué Sofía, la mujer que amaba, me había traicionado tan brutalmente, o cómo Raúl, siempre a mi sombra, estaba implicado.
Pero el destino me dio otra oportunidad.
He renacido.
Ahora, de vuelta en la academia, oculto mi verdadero talento y observo a Sofía y a Raúl desde mi segundo puesto.
"Veremos quién se lleva el 'Premio Alas de Plata' esta vez." De Chica Pobre a Magnate
Urban romance El aire denso y sofocante de la habitación de hotel barata me asfixiaba.
Frente al espejo manchado, la joven de ojos vacíos que me devolvía la mirada era casi una extraña.
Pero el montón de billetes en la mesita de noche era real, sucio, tangible.
Cien mil pesos. El precio, me convencía, de la vida de Alejandro.
Por él, todo valía la pena; incluso la pureza que había sacrificado.
Con el corazón latiéndome entre la esperanza y el pánico, corrí al hospital, el olor familiar a antiséptico prometiendo un nuevo comienzo.
Pero al doblar la esquina, risas.
No, no risas de alivio, sino carcajadas burlonas; la voz de Valeria, mi detestable rival, seguida por la de Alejandro.
"¿En serio te creíste que esa tonta iba a conseguir la lana?" , dijo Valeria.
"Claro que sí, mi amor. Sofía es tan ingenua... Le monté el numerito del enfermo terminal y se lo tragó enterito. Ya debe estar vendiendo hasta el alma para juntar el dinero" , respondió Alejandro.
El suelo bajo mis pies se derrumbó.
Su enfermedad, nuestro amor, todo era una farsa cruel.
Una elaborada venganza por una beca que yo gané con mi esfuerzo.
"Cuando traiga el dinero, la grabaré... Será la humillación de su vida" , susurró Alejandro, su voz conspiradora.
Ahogué un sollozo, el dolor físico y emocional era insoportable.
Me habían golpeado, manipulado, usado para el entretenimiento de una audiencia cruel.
¿Por qué? ¿Por qué esta maldad?
En medio de mi desesperación, el teléfono sonó.
Una llamada de Londres. La inoportuna noticia de un abuelo al que creía muerto para mí.
Pero en ese instante de quiebre, una idea.
Una única y afilada oportunidad para escapar.
Decidí que no me destruirían.
Esta vez, se acabó la Sofía ingenua.
Ahora solo quedaba una Sofía decidida a contraatacar.
Y ellos, mis torturadores, pagarían. Las Botas de la Traición
Fantasía Éramos el dúo de oro del fútbol, yo, Iván, la estrella que marcaba goles imposibles, y mi mejor amigo, Máximo, mi fiel compañero. Tenía a Luciana, mi amiga de la infancia y nuestra fan número uno, que nos apoyaba incondicionalmente. Todo era perfecto, hasta que Máximo me regaló unas botas nuevas.
De inmediato, mis piernas se volvieron torpes y lentas, mis disparos perdieron fuerza. Una anciana del mercado me advirtió sobre unas "botas de intercambio de almas", pero la ignoré. Máximo, en cambio, comenzó a brillar con una luz ajena, robando mi talento, mis goles, mi futuro.
Fui humillado, apartado del equipo, señalado como un fracaso. La frustración me consumía, el dolor era insoportable. Pero el verdadero golpe llegó cuando escuché la verdad, una confesión desgarradora: Luciana, mi "hermana", la que siempre estuvo a mi lado, ¡había orquestado todo! Había conseguido esas botas malditas para sacrificarme y asegurar el éxito de Máximo.
¿Cómo pudo la persona en la que más confiaba apuñalarme por la espalda con tanta frialdad? ¿Qué clase de maldad habita en el corazón de quienes consideras tu familia? La rabia me quemaba, pero la traición me dio una claridad helada: era hora de que los verdaderos culpables pagaran el precio. El Silencio de mi Venganza
Romance Mi boda prometía ser la unión perfecta: amor y fortuna con Mateo Vargas, el "príncipe azul" de México.
Pero con un temblor en la mano, firmé un contrato que detallaba mi desaparición y mi "muerte" .
Era el día de mi boda, y mi plan estaba en marcha.
Durante siete años, mientras Mateo me profesaba un amor sagrado, vivía una doble vida con Valeria Ríos, "La Loba" .
Lo supe todo: sus secretos, sus encuentros, sus promesas vacías.
Pero la humillación alcanzó su clímax cuando Valeria me envió la foto de su vientre abultado y un mensaje: "Él dice que tú eres su deber, pero yo soy su vicio. ¿Adivina cuál prefiere esta noche?" .
Estaban esperando un hijo.
Valeria me bombardeaba con ecografías y fotos de la cuna del bebé.
Incluso, en mi propio cumpleaños, mientras Mateo me regalaba esmeraldas, se las dio idénticas a ella, usando las mismas falsas palabras.
Su familia, la misma que me trataba con frialdad, abrazaba cálidamente a Valeria, celebrando al futuro heredero.
Llegué a casa enferma de dolor.
Y la noche culminó cuando escuché los gemidos de Mateo y Valeria en la habitación contigua a la mía, mientras yo convalecía, sintiendo su placer en mi casa.
Fue la tortura más cruel.
El dolor se transformó en una calma helada, una determinación inquebrantable.
Ya no era Sofía Herrera, la novia traicionada.
Era un fantasma, una muñeca vacía, dispuesta a ejecutar la venganza que bullía en mi interior.
Este no era un secuestro. Era mi renacimiento.
Mi respuesta fue simple, dos palabras que sellaron mi destino y el suyo: "Te lo concedo" .
Ahora, el "accidente" que pondrá fin a mi vida de Sofía está a solo unas horas.
Mateo no solo iba a perder a su prometida, sino también su cordura. Le puede gustar
Su venganza fue su brillantez
Lazy Sunday "Elliana, la ""patita fea"" rechazada por su familia, fue humillada por su hermanastra Paige, la admirada por todos, comprometida con el CEO Cole, era la mujer más arrogante... hasta que él se casó con Elliana el día de la boda. Todos, atónitos, se preguntaron por qué había elegido a la mujer ""fea"".
Mientras esperaban que la despreciaran, Elliana dejó a todos boquiabiertos al revelar su verdadera identidad: una sanadora milagrosa, magnate financiera, una experta en valuación y una mente maestra en la IA.
Cuando quienes la maltrataron se arrepintieron amargamente y suplicaron perdón, Cole desveló una foto impactante de Elliana sin maquillaje, causando conmoción en los medios:
""Mi esposa no necesita la aprobación de nadie""." Maridos intercambiados, destinos cambiados
Mia Caldwell En su vida anterior, Gracie se casó con Theo. Aparentemente, eran la pareja académica ideal, pero en privado, ella se convirtió en un simple escalón para su ambición y terminó en un final trágico.
Su hermana menor Ellie se casó con Brayden, solo para ser abandonada por el regreso de su verdadero amor, quedando sola y deshonrada.
Esta vez, ambas hermanas renacieron. Ellie se apresuró a casarse con Theo, persiguiendo el éxito que Gracie una vez tuvo, sin darse cuenta de que estaba repitiendo el mismo desamor.
Gracie, en cambio, entró en un matrimonio basado en un acuerdo sin amor con Brayden. Pero cuando surgió el peligro, él la defendió ferozmente.
¿Podría el destino finalmente reescribir sus desenlaces? Una vez la esposa tonta, ahora su eterna obsesión
Calla Rhodes Durante tres años, Cathryn y su marido Liam vivieron en un matrimonio sin sexo. Ella se consolaba pensando que Liam se enterraba en el trabajo por un futuro que nunca llegaba.
Pero todo se derrumbó el día que su madre murió: descubrió que él le era infiel con su hermanastra desde la misma noche de bodas.
Ella enterró sus sentimientos, renunció a toda esperanza y tomó una decisión: el divorcio. No faltaron las burlas. "Esperen a ver, en unos días vuelve arrastrándose", se mofaban.
En cambio, lo que vieron fue a Liam, arrodillado bajo la lluvia, suplicándole que se quedara.
En una entrevista, cuando un periodista le preguntó sobre una reconciliación con Liam, ella soltó con desdén. "Es un tipo patético, solo le gusta perseguir a quien no lo quiere".
Fue entonces cuando un magnate de influencia indiscutible la atrajo hacia su pecho. "Que nadie se atreva a mirar a mi mujer, o tendrá que enfrentarse a mí". De exesposa humilde a magnate brillante
Dream Weaver Durante tres años, Christina se dedicó totalmente a cuidar su amado, solo para que el hombre en quien confiaba la desechara sin piedad. Para colmo, él trajo a su nueva amante, convirtiéndola en el hazmerreír de la ciudad. Liberada, perfeccionó sus talentos olvidados y dejó a todos boquiabiertos con un éxito tras otro. Cuando su exmarido descubrió que en realidad ella siempre era un tesoro, el remordimiento lo llevó a buscarla de nuevo. "Cariño, volvamos". Con una sonrisa fría, Christina le escupió: "Déjame en paz". En ese momento, un magnate impecablemente vestido la rodeó con su brazo: "Ahora está casada conmigo. ¡Guardias, sáquenlo ahora!".