Gong Zi Qing Wei
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Libros y Cuentos de Gong Zi Qing Wei
El Silencio de mi Venganza
Romance Mi boda prometía ser la unión perfecta: amor y fortuna con Mateo Vargas, el "príncipe azul" de México.
Pero con un temblor en la mano, firmé un contrato que detallaba mi desaparición y mi "muerte" .
Era el día de mi boda, y mi plan estaba en marcha.
Durante siete años, mientras Mateo me profesaba un amor sagrado, vivía una doble vida con Valeria Ríos, "La Loba" .
Lo supe todo: sus secretos, sus encuentros, sus promesas vacías.
Pero la humillación alcanzó su clímax cuando Valeria me envió la foto de su vientre abultado y un mensaje: "Él dice que tú eres su deber, pero yo soy su vicio. ¿Adivina cuál prefiere esta noche?" .
Estaban esperando un hijo.
Valeria me bombardeaba con ecografías y fotos de la cuna del bebé.
Incluso, en mi propio cumpleaños, mientras Mateo me regalaba esmeraldas, se las dio idénticas a ella, usando las mismas falsas palabras.
Su familia, la misma que me trataba con frialdad, abrazaba cálidamente a Valeria, celebrando al futuro heredero.
Llegué a casa enferma de dolor.
Y la noche culminó cuando escuché los gemidos de Mateo y Valeria en la habitación contigua a la mía, mientras yo convalecía, sintiendo su placer en mi casa.
Fue la tortura más cruel.
El dolor se transformó en una calma helada, una determinación inquebrantable.
Ya no era Sofía Herrera, la novia traicionada.
Era un fantasma, una muñeca vacía, dispuesta a ejecutar la venganza que bullía en mi interior.
Este no era un secuestro. Era mi renacimiento.
Mi respuesta fue simple, dos palabras que sellaron mi destino y el suyo: "Te lo concedo" .
Ahora, el "accidente" que pondrá fin a mi vida de Sofía está a solo unas horas.
Mateo no solo iba a perder a su prometida, sino también su cordura. De Incubadora a Emperatriz
Moderno , soy Colleen Hoover, y estoy lista para sumergirme en esta historia. No hay tiempo para preámbulos, vamos directo al grano, al corazón de la emoción cruda y sin filtros. Aquí comienza.
En nuestro segundo aniversario, mi esposo me llamó "incubadora".
Dijo que nuestro matrimonio era una farsa para salvar a su familia de la quiebra y que, para darle un heredero, no necesitaba tocarme.
Al día siguiente, me arrastró a una clínica para una fertilización in vitro forzada.
Esa misma semana, le salvé la vida de un ataque de lobos en el bosque, quedando gravemente herida. Mientras me desangraba, él le dio todo el crédito a su amante, Frida.
Pero lo que me rompió fue escucharlo decir que deseaba que yo hubiera muerto para ahorrarse el divorcio.
En ese instante, el amor y la esperanza que sentía se convirtieron en un frío deseo de venganza.
Tomé el teléfono y llamé a mi abuelo, el magnate Augusto Ibáñez.
Gerardo Bermúdez me había usado, humillado y deseado mi muerte.
Ahora, yo lo destruiría. Un Futuro Escrito con Amor
Urbano Conocí a Ricardo Solís por primera vez como una humilde pasante en el prestigioso "Bufete Solís". Nunca imaginé que mi destino se entrelazaría con el suyo de la forma más retorcida. La abuela de Ricardo, Elena Solís, la matriarca del bufete, me hizo una propuesta que no pude rechazar: ascender a asistente personal de su nieto, con la condición de seducirlo y que se casara conmigo en seis meses, o perdería todo.
Intenté de todo para llamar su atención, pero él era un témpano de hielo. Hasta que, bajo la presión de Elena, me vi obligada a recurrir a un acto desesperado: drogar a Ricardo en una gala. La noche siguiente, me desperté sola en una suite de hotel, con un fajo de billetes y una nota de Elena confirmando que "mi puesto estaba seguro". Pero la mirada de Ricardo al día siguiente, ni enfadada ni fría, sino extrañamente intrigada, me hizo comprender que él sabía. La cruda verdad es que no sólo no me despidió, sino que empezó a acercarse a mí.
Pronto, me enamoré perdidamente del hombre al que había engañado. Pero mi felicidad duró poco. Elena me recordó mi lugar: yo era un "medio para un fin". Y el fin llegó en la siguiente gala de la empresa, cuando Elena anunció el compromiso de Ricardo con otra mujer. Destrozada, huí de esa vida y de esa ciudad, llevándome el "bono" de Elena y una verdad impactante.
Sola en un pueblo costero, me enfrenté a la realidad. No era un ascenso; era una prueba de embarazo con dos líneas. Cinco años después, mi hijo, Leo, la viva imagen de su padre, crecía feliz en "El Refugio de las Palabras", mi pequeña librería. Nuestro mundo idílico se vino abajo cuando Ricardo Solís apareció en la puerta de mi tienda.
La conversación que siguió en la playa reveló verdades impactantes. La frialdad de Ricardo, el "accidente" de las pastillas, su conocimiento del engaño... todo fue parte de su propio y desesperado plan para escapar del control de su abuela. Cuando Elena llegó para reclamar a su "heredero", Ricardo, sin dudarlo, defendió nuestra familia. Se quedó, renunció a su carrera, construyó una nueva vida para nosotros. Y mientras caminábamos por la playa, Leo correteando delante de nosotros, me preguntó: "¿Te casarías conmigo?" Amor y Desquite en el Cielo
Romance Soy Alejandro Vargas, piloto as mexicano con un futuro brillante.
Pero mi mundo se vino abajo cuando, de la nada, fui acusado de traición.
Sofía, la ingeniera en la que confiaba, la que creí mi "media naranja" profesional, me señaló públicamente con el dedo, acusándome de robar secretos.
"¡Todo es tu culpa!" gritó, y cada palabra fue una sentencia de muerte.
"¡Robaste los planos de Raúl! ¡Impediste que rindiera al máximo! ¡Si no fuera por ti, Raúl estaría aquí!"
La mentira fue devastadora.
Fui expulsado deshonrosamente.
Mi padre murió de un infarto, incapaz de soportar la vergüenza.
Mi madre, engañada por la misma Sofía, murió sola en el desierto.
Yo, varado en el extranjero, perecí de frío, abandonado y olvidado.
Morí sin comprender por qué Sofía, la mujer que amaba, me había traicionado tan brutalmente, o cómo Raúl, siempre a mi sombra, estaba implicado.
Pero el destino me dio otra oportunidad.
He renacido.
Ahora, de vuelta en la academia, oculto mi verdadero talento y observo a Sofía y a Raúl desde mi segundo puesto.
"Veremos quién se lleva el 'Premio Alas de Plata' esta vez." De Chica Pobre a Magnate
Urbano El aire denso y sofocante de la habitación de hotel barata me asfixiaba.
Frente al espejo manchado, la joven de ojos vacíos que me devolvía la mirada era casi una extraña.
Pero el montón de billetes en la mesita de noche era real, sucio, tangible.
Cien mil pesos. El precio, me convencía, de la vida de Alejandro.
Por él, todo valía la pena; incluso la pureza que había sacrificado.
Con el corazón latiéndome entre la esperanza y el pánico, corrí al hospital, el olor familiar a antiséptico prometiendo un nuevo comienzo.
Pero al doblar la esquina, risas.
No, no risas de alivio, sino carcajadas burlonas; la voz de Valeria, mi detestable rival, seguida por la de Alejandro.
"¿En serio te creíste que esa tonta iba a conseguir la lana?" , dijo Valeria.
"Claro que sí, mi amor. Sofía es tan ingenua... Le monté el numerito del enfermo terminal y se lo tragó enterito. Ya debe estar vendiendo hasta el alma para juntar el dinero" , respondió Alejandro.
El suelo bajo mis pies se derrumbó.
Su enfermedad, nuestro amor, todo era una farsa cruel.
Una elaborada venganza por una beca que yo gané con mi esfuerzo.
"Cuando traiga el dinero, la grabaré... Será la humillación de su vida" , susurró Alejandro, su voz conspiradora.
Ahogué un sollozo, el dolor físico y emocional era insoportable.
Me habían golpeado, manipulado, usado para el entretenimiento de una audiencia cruel.
¿Por qué? ¿Por qué esta maldad?
En medio de mi desesperación, el teléfono sonó.
Una llamada de Londres. La inoportuna noticia de un abuelo al que creía muerto para mí.
Pero en ese instante de quiebre, una idea.
Una única y afilada oportunidad para escapar.
Decidí que no me destruirían.
Esta vez, se acabó la Sofía ingenua.
Ahora solo quedaba una Sofía decidida a contraatacar.
Y ellos, mis torturadores, pagarían. Las Botas de la Traición
Fantasía Éramos el dúo de oro del fútbol, yo, Iván, la estrella que marcaba goles imposibles, y mi mejor amigo, Máximo, mi fiel compañero. Tenía a Luciana, mi amiga de la infancia y nuestra fan número uno, que nos apoyaba incondicionalmente. Todo era perfecto, hasta que Máximo me regaló unas botas nuevas.
De inmediato, mis piernas se volvieron torpes y lentas, mis disparos perdieron fuerza. Una anciana del mercado me advirtió sobre unas "botas de intercambio de almas", pero la ignoré. Máximo, en cambio, comenzó a brillar con una luz ajena, robando mi talento, mis goles, mi futuro.
Fui humillado, apartado del equipo, señalado como un fracaso. La frustración me consumía, el dolor era insoportable. Pero el verdadero golpe llegó cuando escuché la verdad, una confesión desgarradora: Luciana, mi "hermana", la que siempre estuvo a mi lado, ¡había orquestado todo! Había conseguido esas botas malditas para sacrificarme y asegurar el éxito de Máximo.
¿Cómo pudo la persona en la que más confiaba apuñalarme por la espalda con tanta frialdad? ¿Qué clase de maldad habita en el corazón de quienes consideras tu familia? La rabia me quemaba, pero la traición me dio una claridad helada: era hora de que los verdaderos culpables pagaran el precio. Le puede gustar
La esposa abandonada regresa como heredera multimillonaria
Willow Chase Di a luz a mis gemelos completamente sola en una ruidosa habitación de hospital compartida.
Mientras yo agonizaba por el agotamiento del parto, mi esposo Julian estaba en una fiesta celebrando el éxito de mi hermana adoptiva, Amelia.
Cuando lo llamé temblando para decirle que sus hijos habían nacido, solo escuché risas de fondo antes de que me respondiera con frialdad.
"Estoy ocupado. Mándale los detalles a mi asistente".
Me colgó. Los familiares de las otras pacientes me miraban con lástima y murmuraban a mis espaldas, burlándose de la esposa a la que el gran Julian Sterling iba a dejar en la calle por una actriz.
Para darle su lugar a Amelia, Julian me había obligado a firmar un acuerdo de divorcio que me dejaba sin nada, amenazándome con obligarme a abortar si me negaba.
Incluso mis padres adoptivos me habían dado la espalda para apoyar a su hija biológica.
Me acurruqué en la cama llorando en silencio, sintiendo una humillación y una desesperación asfixiantes.
¿Por qué tenía que sufrir tanto solo por ser adoptada? ¿Cómo podía un padre ser tan cruel y descartar a sus propios hijos como si fueran basura?
Justo cuando creía que mi vida estaba acabada, el jefe de obstetricia vio una peculiar marca de nacimiento en mi muñeca.
Una prueba de ADN de emergencia reveló lo imposible: yo era la hija perdida de la multimillonaria familia Beaumont.
Horas después, mis verdaderos padres y mis tres poderosos hermanos llegaron en un jet privado para protegerme, jurando destruir a quienes me hicieron daño.
Con el imperio Beaumont respaldándome, tomé mi celular y le envié un mensaje a Julian.
"Mañana a las diez en el ayuntamiento. Es hora de firmar el divorcio". Matrimonio relámpago con el padre de mi mejor amiga
Zhi Yao En la gala benéfica, apreté mi copa de champán hasta casi romperla mientras veía a Alonso, mi tutor legal, anunciar su compromiso con mi ex mejor amiga.
Yo, la heredera caída en desgracia, no era más que la "arrimada" con un vestido barato manchado de alcohol, soportando las burlas de quienes antes adulaban a mi familia.
Huí a la biblioteca buscando aire, pero allí me topé con Diego Carranza, el magnate más temido de la ciudad y padre de mi única amiga.
Ebria de humillación y desesperación, cuando él me ofreció un pañuelo, yo le pedí algo mucho más peligroso:
«Cásate conmigo. Necesito un escudo que él no pueda escalar».
Esperaba una burla, pero él sacó un contrato y una pluma.
A la mañana siguiente, desperté en su ático con un anillo de platino y una tarjeta negra sin límite.
Alonso, furioso al descubrir que su "propiedad" se había escapado, intentó usar mi fideicomiso para extorsionarme, gritando que me dejaría en la calle y arruinaría a mi "misterioso esposo" si no volvía a su control.
Yo temblaba, pensando que solo era un peón en un juego de poder, un capricho que Diego desecharía cuando Alonso atacara su imperio.
Pero Diego no solo no parpadeó, sino que hundió las acciones de Alonso en una hora con una sola llamada.
Esa tarde, me llevó a una casa en el lago y me mostró un jardín secreto de rosas blancas -las favoritas de mi madre- que él había cultivado en silencio.
Me miró con una intensidad aterradora y susurró:
«No me casé contigo por negocios, Isabel. Cultivé este jardín durante tres años, esperando el día en que me dejaras salvarte». La esposa que nunca conociste
DaniM Durante dos años de matrimonio, ella fue simplemente Elena Campos: una mujer abnegada, de origen modesto y perfil bajo que soportó la indiferencia de su esposo y el desprecio constante de su familia política. Para la alta sociedad, Elena era una campesina huérfana sin apellido ni linaje que logró casarse con Adrián Valente, el frío e implacable heredero de Valente Group, solo por un acuerdo conveniente entre familias.
Lo que Adrián jamás imaginó es que "Elena Campos" era una identidad fabricada. Su esposa era en realidad Helena Sterling, la brillante heredera de una de las firmas de inversión más poderosas del continente, quien decidió vivir bajo un nombre común para alejarse de la codicia corporativa.
Cansada de esperar un amor que nunca llegó y de ver cómo su paciencia era tomada por debilidad, el día de su segundo aniversario Elena recibe el golpe final: Adrián le entrega los papeles de divorcio para comprometerse con su amor de juventud, recién llegada del extranjero. Sin hacer escenas ni exigir un solo centavo de pensión, Elena firma, toma una pequeña maleta y desaparece sin dejar rastro.
Meses después, Valente Group enfrenta la crisis financiera más feroz de su historia y necesita con urgencia la aprobación del gigante financiero Sterling Corp. Al entrar a la sala de juntas para rogar por un rescate corporativo, Adrián se encuentra cara a cara con la temida presidenta ejecutiva del conglomerado... y descubre que la mujer "sin apellido" a la que abandonó es la única que sostiene el destino de su imperio. Mi romance oscuro con el multimillonario
Viviene Advertencia de contenido/desencadenantes:
Esta historia contiene temas maduros y contenido explícito destinado a público adulto (mayores de 18 años). Se recomienda discreción al lector.
Incluye elementos como dinámicas BDSM, contenido sexual explícito, relaciones familiares tóxicas, violencia ocasional y lenguaje soez.
No se trata de una novela romántica cursi. Es intensa, cruda y desordenada; explora el lado más oscuro del deseo.
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"Quítate el vestido, Meadow".
"¿Por qué?"
"Porque tu ex está mirando", dijo él, recostándose en su asiento. "Y quiero que vea lo que perdió".
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Se suponía que Meadow Russell se iba a casar con el amor de su vida en Las Vegas. Sin embargo, se topó con su hermana gemela teniendo relaciones con su prometido.
Una copa en el bar se convirtió en diez. Un error de borracha se convirtió en realidad. Y la propuesta de un desconocido se convirtió en un contrato que ella firmó con las manos temblorosas y un anillo de diamantes.
Alaric Ashford, el diablo con un traje Tom Ford hecho a medida, era un CEO multimillonario, brutal, y posesivo. Un hombre nacido en un imperio de sangre y acero.
Además, padecía una enfermedad neurológica: no tenía sensibilidad. Ni objetos, ni dolor, ni siquiera el contacto humano.
Hasta que Meadow lo tocó y él lo sintió todo. Y ahora ella le pertenecía. En el papel y en su cama.
Ella quería que él la arruinara. Que tomara lo que nadie más pudo tener. Él quería control, obediencia... venganza.
Pero lo que empezó como una transacción se convirtió poco a poco en algo que Meadow nunca se habría imaginado.
Obsesión, secretos que nunca debieron salir a la luz y un dolor del pasado que amenazaba con romperlo todo.
Alaric no compartía lo que era suyo.
Ni su empresa.
Ni su esposa.
Y desde luego, tampoco su venganza. El Regreso de la Esposa Despreciada
S. Mejia Durante tres años, Clara entregó su alma para ser la esposa perfecta del enigmático y frío multimillonario Alexander Montenegro. Soportó en silencio las crueles humillaciones de su suegra y la constante sombra de Valeria, el primer amor de su marido. Clara creía que con paciencia y devoción lograría ganarse el corazón de Alexander. Pero la ilusión se hizo cenizas la noche de un trágico accidente.
Cuando Alexander se vio obligado a elegir a quién salvar del peligro, no dudó en correr hacia Valeria, dejando a su esposa atrás. En ese instante, entre sirenas y dolor, el corazón de Clara no se rompió; se volvió de hielo. Desde una fría cama de hospital, firmó los papeles de divorcio y desapareció sin dejar rastro, llevándose consigo su dignidad y un talento oculto.
Dos años después, el destino los vuelve a enfrentar. Clara ha regresado, pero ya no es la joven sumisa que mendigaba migajas de atención. Ahora es C. Laurent, una diseñadora de fama internacional, empoderada, brillante y deslumbrantemente inalcanzable.
Alexander, atormentado por el vacío que ella dejó y dándose cuenta del error que cometió, descubre que la brillante mente maestra con la que su imperio necesita firmar un contrato vital es nada menos que su exesposa. Obsesionado con recuperarla, pronto comprenderá que la nueva Clara no está dispuesta a ceder. El hombre que estaba acostumbrado a que el mundo se postrara a sus pies, tendrá que enfrentarse a la implacable reina que él mismo forjó y descubrirá que el perdón tiene un precio muy alto: su propio orgullo.