Feng Zhi Kui
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Libros y Cuentos de Feng Zhi Kui
El Engaño de Nuestros Padres
Ciencia Ficción El aire en mi cuarto era pesado, cargado con la presión de un futuro que no pedí, hoy era el día de mi examen de ciudadanía.
Pero el nombre en la pantalla de mi celular me heló la sangre: Miguel, mi hermano, desaparecido hace tres años.
"No vayas al examen. No confíes en ellos. Te estoy buscando." Decía el mensaje, cada palabra taladrando mi mente.
Era imposible, las autoridades lo daban por muerto, mis padres adoptivos, Elena y Javier, me habían convencido de que siguiera adelante, de que lo aceptara.
Pero yo nunca les creí.
Mi pulso se aceleró, y un nuevo mensaje apareció, "¡ES UNA TRAMPA! ¡NO VAYAS!"
Miré a Elena, su sonrisa forzada, sus ojos duros, y la ira con la que destrozó la única foto que conservaba de Miguel.
Un brillo metálico en su muñeca, un tatuaje en el cuello de Javier, la verdad se revelaba: no eran mis padres.
Eran impostores que me arrastraban a una trampa, ¿pero por qué?
En un acto desesperado, grité el nombre de Ricardo, el mejor amigo de Miguel, la única persona en la que creía poder confiar.
Me ayudó a escapar, o eso pensé, hasta que un mensaje me advirtió: "RICARDO MIENTE. ÉL LOS CONTROLA."
Y lo vi, en la ventana, con una sonrisa fría y triunfante, el mismo Ricardo, mi salvador, era mi verdadero carcelero.
Mi corazón se rompió, no había escapado de una jaula, solo había llegado a otra.
Mientras intentaba huir de nuevo, mi teléfono sonó, era el Dr. Salazar: "Su hermano... Miguel, falleció esta mañana."
No, no otra vez, ¿era todo una alucinación, un truco de mi mente traumatizada?
"Muerto. Muerto. Muerto." La palabra resonaba.
Si Miguel estaba muerto, ¿por qué me había estado advirtiendo?. Solo había una forma de saberlo.
"Si mi hermano está muerto, quiero ver su cuerpo," dije, mi voz temblaba, pero era firme, "quiero ir a la morgue."
Era la única manera de saber la verdad, una verdad que estaba a punto de romperme o liberarme. La Venganza De Mamá
Suspense Un grito agudo.
Mi nieto Pedrito, de solo cinco años, cayó del balcón.
Sin pensarlo, me abalancé para atraparlo, protegiéndolo con mi cuerpo.
El dolor fue cegador: brazo roto, costillas fracturadas.
Pero mi hija Lucía solo corrió hacia él, gritándome: "¡Casi matas a mi hijo! ¡Eres una inútil!"
Mi yerno Miguel reforzó su desprecio: "Siempre causando problemas."
Tirada en el suelo, me di cuenta: ¿cinco años sirviéndoles, dándoles mi dinero, y así me pagan?
No me preguntaron si estaba bien, solo vieron una carga.
Escuché a Miguel decir en el hospital: "¿Quién va a pagar esto? No tenemos seguro para ella."
Lucía sugirió: "Que use sus ahorros. Para eso los tiene, ¿no? Para emergencias."
Luego, planearon la estocada final: querían la casa de mis padres, mi único patrimonio.
"Si nos la pones a nuestro nombre, podemos usarla como garantía para un préstamo."
¿Mi casa, mi futuro, a cambio de mi propia atención?
Recordé mi vida antes, mi paz, mi libertad.
¿Todo fue una mentira?
Una claridad fría me invadió. Los miré a la cara.
"No," dije, mi voz más firme que nunca.
"¿Cómo que no? Mamá, es por tu bien," replicó Lucía, atónita.
"Dije que no," repetí, mi barbilla en alto. "Esa casa es mía. Y mi dinero es mío. No les voy a dar nada más."
Su máscara se cayó, revelando el desprecio absoluto.
"¡Eres una vieja egoísta!"
"¿Qué hacen por mí? ¿Explotarme? ¿Usarme como su criada?"
"Se acabó, Lucía. Se acabó."
La furia en sus ojos era aterradora, pero por primera vez en mucho tiempo, no sentí miedo. Sentí que despertaba de una larga pesadilla. Mi Amor, Mi Verdugo
Romance Me llamo Patrick. Amaba a Scarlett Salazar, la Reina del Tequila, una mujer que dejó todo, incluso a su adinerada familia, para estar con un humilde jimador como yo. Juntos, soñamos con un futuro lejos de su imperio.
Pero su familia impuso una condición cruel: debía tener un hijo para asegurar su linaje, no conmigo, sino con Leon Hewitt, el heredero de la familia rival. Me pidió que esperara, una y otra vez, mientras ella compartía su cama y su vida con otro hombre, una tortura silenciosa que me consumía.
Fui acusado falsamente de envenenar a su hija y sabotear una fiesta, sufriendo humillaciones públicas y brutales palizas, mientras Scarlett, la mujer que una vez lo arriesgó todo por mí, se mostraba indiferente o incluso me culpaba. En un momento de pura desesperación, fui empujado por ella y golpeé mi cabeza, viéndola correr a consolar al hombre que se burlaba de mí, mi rival.
¿Cómo era posible que el amor que me había prometido ser eterno se transformara en una indiferencia tan fría, en una traición constante que me dejaba en un abismo de dolor y desconfianza? ¿Por qué la mujer que una vez me salvó la vida ahora parecía mi verdugo?
Mi corazón, que creía ya no sentir nada, tomó una decisión final. Huí de ese infierno, renunciando al amor que me había destrozado. Me refugié en un remoto pueblo, convirtiéndome en un maestro, buscando la paz en la simplicidad, lejos de intrigas y mentiras. El Precio del Silencio: Mi Hijo Casi Perdido
Moderno El auditorio de la prestigiosa escuela de arte bullía, pero el fulgor del escenario no cegaba tanto como el dolor en mi pecho.
Ahí estaba Ricardo, mi ex, el famoso mariachi que nos abandonó, sonriendo a su nueva familia perfecta.
Con un carraspeo, anunciaron al ganador de la beca de honor: "¡Santiago Vargas!".
No era Mateo, mi hijo.
A mi lado, sentí su mano helarse, la luz de sus ojos desvanecerse.
Había puesto su alma en cada nota, la beca era nuestra, un tesoro en casa.
Pero ahora, la recibió el hijo de un político corrupto.
La gente aplaudía, mientras Ricardo abrazaba a Santiago y a su "compañera" .
Luego, el director, incómodo, anunció un "intento de fraude" por parte de "otro aspirante" .
Las miradas de desprecio se clavaron en nosotros.
"Míralos, son ellos."
"Una familia de la calle, queriendo colarse."
"Qué vergüenza."
La humillación me golpeó, dejándome sin aire; Ricardo ni siquiera nos miró.
Lo había vendido a su propio hijo.
Arranqué a Mateo de allí, caminando entre murmullos, las lágrimas y las palabras ahogadas en mi garganta.
Llegamos a nuestro pequeño departamento, un mundo de distancia de aquel lujo. Mateo se encerró en su cuarto.
El silencio era pesado, asfixiante.
Horas después, un sexto sentido, esa alarma materna, me hizo ir a su habitación. La puerta cerrada con llave.
"¿Mateo? Mijo, ábreme."
Silencio.
"Mateo, por favor."
El pánico subió como marea helada y golpeé la puerta con el hombro.
La cerradura cedió.
Lo encontré en el suelo, pálido, junto a un frasco de pastillas vacío.
Mi mundo se derrumbó.
El grito no fue humano; fue el de un animal herido, de un corazón destrozado.
Con su cabeza en mi regazo, me envolvió una desesperación negra.
Lo había perdido todo: mi pareja, mi dignidad, y casi a mi hijo.
En ese abismo de dolor, un vago recuerdo: una vieja caja de madera de mi abuela.
Nunca le había prestado atención.
Contenía un álbum de fotos y cartas amarillentas.
Una chispa de instinto me dijo que era mi única esperanza.
Cuando los paramédicos se llevaron a Mateo, temblorosa, la abrí.
Fotos antiguas, blanco y negro: mi bisabuelo, un revolucionario.
Y entre las cartas, un nombre que lo cambiaba todo.
Una conexión oculta con una figura clave de la historia de México, cuyo legado de justicia aún resonaba.
La desesperación se volvió furia fría y clara.
No destruirían a mi hijo.
No nos pisotearían impunemente.
Con el álbum en mano, decidí: no me escondería, no lloraría más.
Iba a luchar.
Me planté frente a la Secretaría de Cultura, el imponente edificio que simbolizaba el poder que me había aplastado.
Esperé.
Dos hombres corpulentos salieron de un coche negro: los matones del político.
"Lárgate de aquí, señora. No queremos problemas."
"No me voy hasta que se haga justicia para mi hijo."
El hombre rio, me arrebató el álbum y lo tiró al suelo.
Las fotos de mis ancestros se esparcieron por la acera sucia.
"La justicia es para quien puede pagarla," dijo, empujándome.
Caí de rodillas.
Cuando levantó la mano para golpearme, una voz autoritaria resonó a nuestras espaldas.
"¿Qué está pasando aquí?"
Un hombre de traje, con mirada penetrante, bajaba de un coche oficial.
Era un alto funcionario del gobierno.
Miró a los matones, el álbum destrozado y finalmente a mí.
Sus ojos se detuvieron en una foto boca arriba: la de mi bisabuelo.
El funcionario palideció, recogió la foto con cuidado y me miró con incredulidad y respeto.
"¿Usted es familia de él?"
En ese instante, supe que la balanza de la justicia, por primera vez, se inclinaba a mi favor.
La esperanza, una llama pequeña y temblorosa, volvió a encenderse en mi corazón.
¿Podrá Sofía, una madre sola, enfrentar al poder y la traición que casi destruyen a su familia, o la sombra de Ricardo consumirá su nueva esperanza? Lo Siento Hijo Mío
Moderno El aire en el panteón era denso, cargado de tristeza, mientras sostenía entre mis manos la pequeña urna de Leo, lo único que quedaba de mi hijo de seis años.
Fue allí, en medio de mi desolación, buscando el consuelo de mi esposa Sofía, que la encontré, no llorando a nuestro hijo, sino riendo en un rincón apartado con Ricardo, su "amor platónico" de la universidad.
Me oculté, y las escuché: Sofía renegaba de Leo, lo llamaba un "accidente" y una "ruina" para sus mejores años, y lo peor, revelaba que no lo había llevado al extranjero para salvarlo, sino para someterlo a lo que ella burdamente llamó "eutanasia" para estar "libre, sin ataduras" con Ricardo.
Mi campeón, mi pequeño Leo, no había luchado en vano por su vida, solo para ser sacrificado por el egoísmo de su propia madre, quien además me despreciaba y me veía como un "bueno para nada", una carga.
El impacto de esta verdad monstruosa destrozó lo que quedaba de mí, transformando mi dolor en una furia helada. No era suficiente con huir, la justicia para Leo exigía una venganza que ni Sofía ni Ricardo jamás olvidarían. El Precio De Su Arrogancia
Romance Diez días antes de mi boda, estaba sentado en el balcón, enrollando pacientemente un cigarro para Lina, un ritual que ella amaba. Era mi acto de devoción, un recordatorio de cómo había renunciado a mi herencia, al imperio vinícola de mi familia en La Rioja, todo por ella.
De repente, la voz suave de su nuevo becario, Flynn, llenó el silencio: "Lina, ¿también le enrollas los cigarros a mano a él?".
Su risa fue corta y despectiva, un sonido helado que nunca había dirigido hacia mí.
Luego, las palabras que destrozaron mi mundo: "Claro que no. Él es solo un perrito faldero que tengo a mi lado. Tú, Flynn, tú eres mi esperanza para el futuro".
El cigarro a medio terminar se deshizo entre mis dedos. El aroma del tabaco, antes sinónimo de lujo y amor, ahora apestaba a traición.
¿Un "perrito faldero"? ¿Así me veía ella después de cinco años, después de que soportara su desprecio, de que aceptara su falso "apoyo" financiero que era en realidad mi propio dinero canalizado?
Ella creyó que me tenía domesticado, que su secreto estaba a salvo.
Pero lo que no sabía era que, en ese instante, mientras su risa resonaba en mis oídos y la joya de la abuela volaba por el balcón, yo ya estaba marcando un número que no llamaba desde hacía cinco años.
La partida de ajedrez acababa de empezar, y yo iba a reclamar cada pieza. Fuga a Buenos Aires: Salvar a Mi Bebé
Suspense Javier me abrazaba por la espalda, sus manos sobre mi vientre de ocho meses.
Durante años, este momento fue todo lo que deseé: ser madre, construir una familia con el hombre que amaba.
De pronto, un escalofrío me recorrió mientras el ecógrafo revelaba la verdad: no eran gemelos, sino un solo bebé.
Mi médico de confianza, insistido por Javier, había mentido; la alegría de mi esposo por "nuestros hijos" era una farsa.
El aire se me escapó cuando escuché su plan: Javier y su amante, Isabella, sincronizando el parto para robarme a uno de los bebés y asegurar el "legado" de los Álvarez.
Mi vida, mi matrimonio, todo lo que creí, se desmoronó con una claridad brutal.
¿Cómo pudo hacerme esto el hombre por el que lo sacrifiqué todo?
El horror no me paralizó; en ese instante, el miedo se transformó en una fría determinación.
No iba a ser su víctima.
Fingí resignación, mientras secretamente trazaba mi escape y mi venganza. Venganza para mi Amiga en Coma
Moderno Mi vida era arte y sol en un apartamento florentino, un lienzo de tranquilidad y promesas.
Una llamada de México detonó la explosión de mi mundo.
"Sofía, es Clara. Hubo un incidente. Está en el hospital. En coma."
Abandoné mis estudios, mi vida artística, todo, y veinticuatro horas después estaba en Ciudad de México.
Allí, mi Clara, la bailarina folclórica llena de vida y de talento, yacía pálida e inmóvil, prisionera de un laberinto de tubos.
La versión oficial hablaba de un intento de suicidio, de una difamación que la destrozó.
Pero yo sabía lo que todos ignoraban.
Sabía la verdad.
Detrás de esa tragedia, detrás de cada calumnia y cada lágrima de Clara, estaba Valeria.
La misma víbora que juró destruir a mi mejor amiga, la que lo consiguió.
Una furia fría se apoderó de mí, más intensa que el dolor.
Ver a Clara así, la mujer que amaba la danza más que a su propia vida, era una injusticia que clamaba venganza.
Mi corazón dejó de llorar por un instante para empezar a calcular.
Sabía que la única forma de llegar a Valeria, de desmantelar su vida pieza por pieza como ella había hecho con Clara, era a través de Mateo, el peón.
Él, el exnovio ignorante, la llave a su círculo.
Así fue como, dos semanas después, en la bulliciosa estación del metro Balderas, Sofía la estudiante de arte se transformó en la inocente becaria que apenas llegaba a fin de mes.
Mi plan de venganza había comenzado. Le puede gustar
La Revolución de los Ojos Carmesí
happiermuffin12345@gmail.com «En tus penetrantes ojos está la sangre de los mártires, Danae»
Ya han pasado muchos años sumergida en la tristeza y abandono que sufrió por culpa de aquel accidente automovilístico, llevándose la perdida de las únicas personas que ella amaba: sus padres.
Un día, recibe la noticia de que iba a ser adoptada por una pareja de procedencia rusa, y aunque no le hace tan feliz como esperaba, le calma la idea de que pronto tendrá su nuevo comienzo. Sin embargo, esa misma noche, su hermana adoptiva le advierte que sospecha que estás personas no son lo que aparentan ser y que por el bien de ambas, deben descubrir que hay detrás de todo esto.
Lo que ellas no sabían era que todo aquello que estaba escondido las lleva al mismísimo centro de una secta religiosa llamada "Los 7 de Carmín" que hará todo lo posible para velar la futura prosperidad de una humanidad sucumbida por el pecado, sin importar que su futuro dependerá de unos jóvenes sin nada.
¿Que sucederá con Danae y los demás? ¿Quienes son Los 7 De Carmín? ¿Cuál es el precio por la gracia divina? O mejor aún, ¿Tenemos nosotros salvación? El Sabor Amargo del Amor
Mei Jiao El aroma del mole de olla de la abuela, que para mí siempre fue sinónimo de hogar y de amor, llenaba cada rincón de nuestra casa.
Desde niña, mis manos habían aprendido el arte de la cocina, y todos en la familia me llamaban Sofía, la heredera del don de la "Maestra de la Tortilla".
Pero mi hermana menor, Isabella, siempre evitó los fogones, prefiriendo la moda y las conversaciones ligeras.
Por eso, nadie dudó que yo representaría a la familia en el Día del Concurso Nacional de Cocina Mexicana.
Hasta que todo cambió.
Una tarde, justo antes del concurso, Isabella se acercó a la cocina con una sonrisa extraña.
"Hermanita, ¿puedo intentar?", preguntó con una voz inusual.
La miré extrañada; a ella nunca le había interesado la cocina.
Algo en sus ojos me inquietó, pero le cedí mi lugar.
Sus manos torpes se movieron con una gracia y precisión que nunca le había visto, moliendo especias con un ritmo perfecto.
Un escalofrío recorrió mi espalda. Era imposible.
El día del concurso, la tensión era palpable. Yo era la favorita, la promesa culinaria.
Pero Isabella estaba a mi lado, con una calma que me aterrorizaba.
El primer reto fue anunciado: tortillas ceremoniales, la especialidad de la abuela, ¡mi especialidad!
"¡Ay, qué nervios!", exclamó Isabella para que todos la escucharan. "Sofía lleva meses practicando para esto. Yo apenas sé cómo empezar. Ojalá mi don natural sea suficiente."
Sus palabras, llenas de falsa modestia, me golpearon. Miré a mi abuela, que sonreía con confianza desde el jurado.
La prueba comenzó.
Tomé la masa, pero estaba fría, sin vida. Intenté palmear la primera tortilla y se deshizo entre mis dedos.
Mis manos temblaban sin control. Ya no eran las manos de una chef.
Mientras tanto, Isabella era un espectáculo. Sus manos volaban.
Cada tortilla que salía de su comal era perfecta, redonda, inflada, con un aroma a maíz criollo.
El jurado y mi familia la aclamaban.
"¡Increíble! ¡Es un genio!", exclamó un juez.
Isabella, con lágrimas en los ojos, se dirigió al jurado.
"No es mi culpa. Este don... simplemente apareció. Mi hermana Sofía es la que ha estudiado, la que ha tenido a la mejor maestra. Pero creo... creo que se ha vuelto perezosa. Ha confiado demasiado en su técnica y ha olvidado el corazón."
La gente murmuraba. Las miradas de admiración se volvieron de decepción, todas dirigidas a mí.
Me sentí vacía, débil, como si mi talento me hubiera sido arrancado de golpe.
Intenté hablar, pero las palabras no salían.
Solo vi a mi abuela levantarse, con el rostro endurecido por la decepción.
"Me has avergonzado, Sofía", susurró con voz mortal. "Has manchado el nombre de esta familia. El lugar en la escuela culinaria de élite es para quien lo merece. Es para Isabella."
Cada palabra fue un golpe. Mi mundo se derrumbó.
No solo perdí el concurso, perdí mis recetas, mi futuro, y lo que más me dolía, perdí a mi abuela.
Isabella se acercó, me abrazó y me susurró al oído con voz llena de veneno y triunfo.
"Gracias por el regalo, hermanita. El sistema funciona a la perfección."
Caí al suelo, mi cuerpo convulsionando, un dolor insoportable me desgarraba por dentro.
En la oscuridad de mi inconsciencia, tuve una visión.
Me vi a mí misma, radiante, cocinando, y de mi cuerpo salían hilos de luz dorada, de energía, de conocimiento.
Al otro extremo de esos hilos estaba Isabella, absorbiéndolo todo, como un parásito.
Vi cómo el "sistema" era una red invisible que me drenaba la vida.
Comprendí: ¡me lo habían robado!
Cuando desperté, sola y débil, en una clínica de pueblo, mis puños se apretaron.
No podía dejar que Isabella ganara.
Recordé las historias de la abuela, sobre un antiguo mercado en Oaxaca, "El Corazón de la Tierra", un lugar ancestral lleno de poder.
Me subí a un autobús, temblando de fiebre, mientras veía la cara sonriente de Isabella anunciada como "La nueva reina de la cocina mexicana".
Iba a recuperar lo que era mío, aunque me costara la vida. Traición Es Tu Respuesta A Lo que Pagué
Ben Nan Yi Die La primera vez que Ricardo, mi esposo y el hombre por el que lo sacrifiqué todo, me pidió que me mirara en un espejo, no fue una invitación amable.
Estaba de pie en medio de nuestro lujoso y frío departamento, ese que yo había pagado con años de esfuerzo, mientras él, exitoso cineasta, olía a perfume ajeno.
Con una indiferencia que me rompió el alma, me dijo: "Mírate, Sofía. ¿De verdad crees que todavía encajas en mi mundo?".
Sus palabras, más pesadas que cualquier grito, me golpearon como un puñal.
Me vi: un fantasma, una sombra con ojeras, las manos curtidas por el trabajo mal pagado, la vitalidad drenada para alimentar sus sueños.
Luego llegó ella, Valentina, joven actriz y su amante descarada. Ricardo me presentó como "una vieja amiga", una humillación pública que se sintió como una corriente eléctrica.
Cuando, tras perder a nuestro bebé años antes, vi a Valentina anunciar dramáticamente su embarazo con su mano sobre su vientre, el mundo se paró.
Fue el colmo de su traición, la navaja más afilada girando en la herida de mi alma.
La idea de que él tendría un hijo con ella, mientras el nuestro se había ido, me destrozó.
En ese abismo de dolor, una voz fría y mecánica resonó en mi cabeza, la voz de un sistema que había abandonado.
Me ofrecía una salida, una oportunidad para escapar de este infierno.
Una segunda oportunidad.
Mirando su rostro de asombro, en medio del chaos de nuestro hogar, le regalé la verdad más cruel: "Felicidades, Ricardo. Espero que seas mejor padre para este hijo de lo que lo fuiste para el que perdimos" .
Fue el último golpe, mi despedida.
En el preciso instante en que él se abalanzaba, yo salté... no hacia la caída, sino hacia la libertad, hacia una luz blanca que me llevó de regreso a mi verdadero hogar. Ciego por Amor, Vengador por Dolor
Xiang Si Tiao Tiao El mariachi Armando Robles lo tenía todo: talento, una prometida hermosa, Sofía, y el amor de su "madre", Doña Elena, la matriarca de los Robles.
Pero una noche, todo se hizo pedazo. Lo golpearon salvajemente, lo dejaron ciego y tullido en un callejón apestoso.
Mientras agonizaba, escuchó las voces que jamás hubiera imaginado: Sofía y Ricardo, su hermanastro, burlándose de él.
"El imbécil del mariachi por fin está donde debe estar, en la basura" , dijo Ricardo.
Y luego, el golpe de gracia: Doña Elena, la mujer que lo crió, reveló la verdad más cruel.
"Tú eres mi verdadero hijo, Ricardo. Armando nunca debió existir. Lo intercambié al nacer por ti. Él es el hijo de ese infeliz de Carlos" .
Mi vida entera era una farsa, construida sobre mentiras y traición por las personas que más amaba.
El dolor físico se volvió insignificante ante la magnitud de la traición, ¿cómo pudieron hacerme algo así?
Cuando los buitres de la prensa me acorralaron en un hospital de mala muerte, Doña Elena terminó de hundirme: "La familia Robles ya no tiene ninguna relación con él" .
Pero justo cuando creí que todo estaba perdido, una voz familiar y rasposa me sacó del abismo: "¡Armando! ¡Compadre, aguanta!"
Mis verdaderos hermanos de la vida, se negaron a abandonarme y me rescataron, dándome una segunda oportunidad inmejorable para la venganza.
El mariachi Armando Robles había muerto en aquel callejón.
Ahora, un nuevo Armando Renacía, con un solo propósito: la justicia. Amor Marchito, Alma Liberada
Earvin Neill Siete años.
Siete años de un infierno silencioso junto a Mateo, el hombre que me odiaba.
Me culpaba por la muerte de su "luz de luna", Elena, y por la existencia de nuestro hijo, Carlitos, a quien veía como un fracaso viviente.
Mi único respiro era la danza, un torbellino de color y zapateado donde podía ser Sofía.
Hasta que una máquina del tiempo apareció, una locura que los ricos usaban para viajar a conciertos pasados.
Pero para Mateo, consumido por la culpa, era una segunda oportunidad.
Quería volver, salvar a Elena, enmendar su "error".
Lo que él no sabía, es que yo también tenía un plan.
Yo también viajé al pasado, no para salvar nuestro marchito amor, sino para liberarme de él para siempre.
De vuelta en el día del derrumbe, vi a Mateo sonreír, su voz llena de la ternura que había olvidado.
Era el Mateo de antes, el que una vez amé.
Pero ahora, yo conocía el veneno detrás de esa sonrisa ranchera.
El suelo tembló, el derrumbe comenzó de nuevo.
Me preparé para el abandono.
Esperé que corriera hacia Elena, como en mis pesadillas.
Pero esta vez, algo cambió.
"¡Sofía!", gritó al girar su caballo, no hacia ella, sino a mí.
Me jaló bruscamente, buscando refugio.
Mi corazón se detuvo.
¿Me estaba salvando a mí?
Un rocón suelto me golpeó la pierna, un dolor agudo me hizo gritar.
Elena chilló, atrapada.
"¡Mateo, ayuda! ¡Me duele!".
Él me miró, la duda cruzó su rostro.
Pero la costumbre, el juramento infantil, ganó.
Me soltó la mano.
"¡No te muevas!", me ordenó, como si pudiera.
Y corrió hacia ella.
No había cambiado nada.
La culpa, la suya, siempre sería la mía.
Esa noche, con el tobillo entablillado, tomé una decisión.
"Quiero terminar contigo, Mateo".
Él se rió.
No me tomaba en serio.
Nunca lo hacía.
Pero esta vez, sería diferente.
Esta vez, yo no sería su carga.
Esta vez, yo me salvaría a mí misma.
Y usaría su arrogantísima ceguera a mi favor. Torrenders - Amor Arcano
Sar Dranel Sumérgete en el mundo post-apocalíptico donde encontraras una novela llena de aventuras, acción y amor. Donde sus protagonistas poseen poderes más allá de tu imaginación, Abigaíl y Ciro te harán reír y emocionar.
Prologo.
Érase una vez en la era dorada del Mundo Próspero donde lo imposible se hace posible, hasta que un desastre convirtió en caos el futuro de la humanidad. La avaricia desmedida de tres científicos y otros ambiciosos, anhelaban controlar los elementos naturales; ser Dioses, un poder tan inmenso como mover montañas, partir océanos, manipular el cielo y respirar hasta la mismísima lava.
Existió un pequeño frasco conteniendo el líquido espeso de extraña apariencia que combinó los elementos del agua, aire, tierra y fuego. Brillando de todos los colores dio la impresión que cambiaba de aspecto a cada segundo; un sorbo de aquel líquido le proporcionaría a cualquier ser viviente dichas habilidades elementales, el frasco fue visto como el trofeo más poderoso y deseado de la vida, resguardado en un laboratorio subterráneo.
Dicho laboratorio está ubicado en la ciudad de Torren en país de Finare, conocido también como El Reino de la Piedra. Sin recursos naturales valiosos, aun así, habitado con una vida tecnológica moderada, es un lugar lejano de ciudades avanzadas.
Pocos sabían la existencia del laboratorio secreto, solo unos cuántos financiaron el proyecto Armagedón. Un plan que consistió en dominar al Mundo Próspero con un poder inigualable.
Hace tres años, uno de los tres científicos logró manipular el elemento agua, se utilizó como su propio sujeto de pruebas. Con el tiempo hizo flotar múltiples gotas de agua, trasladar el líquido veloz o lentamente, darle forma y levantar objetos como sostener un vaso invertido de agua. No movía más de un litro, aun así, se maravilló de su proeza.
Al transcurrir tres años, el científico en alianza de dos colegas, más dos políticos y un representante del COE (Central de Operaciones Especiales). Los seis unieron fuerzas para hacer realidad sus ambiciones; el proyecto Armagedón estuvo casi completo, la última fase fue dar inicio a Los Seis Poderosos. ¿Qué tan realista era el último paso? ¿Quién de los involucrados sería el primero en convertirse?
En ese instante de la historia el pequeño frasco brillante, colorido y deseado fue un objeto en disputa. El laboratorio subterráneo muy bien vigilado por cámaras, capturó la breve celebración de los tres científicos; sin embargo, el representante del COE y los dos políticos enterados de todo, en cuestión de minutos abordaron un Jet privado, desde sus respectivos países viajaron al laboratorio. “La carrera por el poder comenzó”.
Quince minutos más tarde… Un pitido repentino aturdió a todos en el laboratorio y la ciudad completa, desencadenando múltiples temblores menores; desde el subterráneo secreto, nació una inmensa luz blanca tragándose la ciudad en segundos. Muchos residentes aterrados fueron cegados por la luz despidiéndose de sus vidas.
Segundos después… La luz se disipó quedando la ciudad intacta, los residentes aún más confundidos se preguntaban. “¿Qué acaba de ocurrir?”. Las autoridades locales investigaron de inmediato.
Luego de cuatro días de intenso trabajo, hallaron un misterioso laboratorio en extrañas condiciones: descubrir lo que pasó no fue posible, era un rompecabezas incompleto.
Dos meses más tarde del suceso de La Luz No Mortal. “Así le llamaron los residentes”.
Se reportaron varias noticias extraordinarias. Los ojos del Mundo Próspero puestos en Torren, en aquella ciudad lejana. El Reino de Piedra que no tuvo ningún atractivo en recursos minerales, acabó por obtener uno fascinante: el poder de los elementos naturales, los habitantes desarrollaron poderes con el tiempo. “Por suerte, no a niveles destructivos. La misteriosa luz hizo algo más que aturdir y brillar”.
Ciento cinco años después, en la actualidad.
La mayoría de los residentes de Torren desarrollaron alteraciones genéticas más evidentes en los nietos, por ende, un color distintivo en los ojos que al nacer representa un elemento natural. Tienen un aspecto de satinado brillante; el color azul simboliza el Agua, verde el elemento Aire, marrón representa la Tierra y rojo es el Fuego.
Aquellos seres son nombrados como Torrenders conocidos así en el Mundo Próspero. El nombre es la combinación de palabras: ‘Top’ en la evolución selectiva, originarios de ‘Torren’ y seres vivos con ‘Poder’. Poseen alteraciones físicas de agilidad superior y resistencia al clima. Al crecer reciben entrenamiento desde pequeños y se gradúan al cumplir la mayoría de edad en la escuela para Torrenders.
Sin embargo, emergió el terror hace poco después de tantos años sin mostrar la cara se hicieron notar. Se les puede confundir con rocas, con poder sin igual, una oscuridad que tiene nombre, se hacen llamar Los Roc Darks: son humanoides de apariencia rústica, dos metros de altura, potentados de fuerza bruta, es una nueva especie de origen desconocido.