Esme Draven
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Libros y Cuentos de Esme Draven
Mi Felicidad Comienza Hoy
Urban romance Mi vida pasada fue una larga y lenta agonía, que terminó en la desolación de un hospital público.
Ricardo, el hombre que una vez amé, estaba allí, suplicando perdón con lágrimas, mientras mi prima revelaba la cruel verdad: su familia había celebrado mi miseria, usándome como un "problema a resolver" para que Ricardo se casara con la rica heredera Isabella.
Saber que no solo me abandonó, sino que planeó mi destrucción, que su amor fue una farsa, me rompió por completo. Fue un veneno lento que finalmente alcanzó mi corazón, sumiéndome en un vacío inmenso.
¿Cómo pudieron ser tan crueles? ¿Cómo pude ser tan ciega? El dolor fue insoportable, la humillación, la traición… me dejaron sin aliento.
Y entonces, la vida me dio una segunda oportunidad: desperté a los diecinueve años, el día exacto en que mi tragedia comenzó, con el dolor familiar de un embarazo incipiente. Esta vez, ya no soy la Sofía ingenua, sino una mujer con el conocimiento del futuro, lista para escribir mi propio final. El Último Regalo de Lina
Fantasía Mi nombre era Lina Salazar, la hija adoptiva de la prestigiosa familia Castillo.
Pensé que mi vida, aunque compleja, tendría un camino definido, incluso mi prometido, Patrick Lawrence, era parte de ese futuro.
Pero entonces, apareció Luciana, la "verdadera" heredera, y mi mundo se derrumbó de una forma inimaginable: fui desechada, mi prometido me abandonó, y la familia que creí mía me repudió sin piedad.
Fui humillada, violada por Patrick y sus amigos, y finalmente, expulsada a la calle, sola, enferma y sin esperanza.
Mis padres adoptivos, ocupados celebrando la nueva vida de Luciana, me negaron hasta una mínima ayuda económica para mis medicinas, condenándome a una muerte lenta mientras yo observaba cómo despilfarraban fortunas.
¿Cómo pudieron creer las mentiras de Patrick y condenarme por algo que no hice? ¿Cómo la gente que debió amarme me abandonó tan cruelmente, incluso después de un horror impensable?
Pero esta no es una historia de derrota, porque antes de morir, me aseguré de dejarles un regalo de bodas desde el más allá.
Un regalo que expondría la verdad más oscura y les arruinaría la vida en el día más feliz de Luciana y Patrick. Siete Años en la Sombra: Cuando la Memoria Regresó
Urban romance Un arquitecto despierta en el hospital, con amnesia selectiva.
Lo recuerda todo, excepto los siete años que pasó obsesionado con Isabella, la hermana de su mejor amigo.
Su amigo le revela la verdad: Isabella lo dejó tirado en la escena del accidente para irse con su ex-novio, Ricardo.
A partir de ese momento, la vida de Javier se convierte en un infierno.
Isabella y Ricardo lo humillan públicamente, lo acusan de plagio y lo abandonan en situaciones de peligro extremo.
Para Javier, la amnesia fue una bendición, un escudo contra el dolor de un amor no correspondido que rozaba la obsesión.
Pero, ¿cómo puede escapar de un pasado que se niega a soltarlo?
Una mujer que, a pesar de su olvido, insiste en destruirlo.
Cuando Ricardo intenta matarlo y una nueva mujer, Sofía, se sacrifica para salvarlo, Javier recupera cada recuerdo, cada herida.
Ahora, con la verdad tan clara como el agua, ¿podrá Javier finalmente romper las cadenas del pasado y construir un futuro digno, o la sombra de Isabella lo perseguirá para siempre? Mi familia Bestia
Moderno El rugido del oso pardo volvió a aterrorizar las montañas de Asturias, marcando el día de mi renacimiento.
En mi vida anterior, ese sonido me llevó a una falsa esperanza y a la traición de quienes decían protegerme.
Esta vez, con la memoria intacta, me negué a repetir los errores.
Mi abuelo estaba en peligro, y solo yo podía salvarlo de la fiera que asediaba su casa.
Diseñé un plan audaz y, a solas, me enfrenté al animal, que en realidad escondía un secreto atroz de mi hermanastra, Lucía.
Logré rescatar a mi abuelo, pero la gratitud familiar fue reemplazada por una rabia incomprensible.
Mi padre, Javier, apareció no para felicitarme, sino para condenarme.
Ante los ojos atónitos de todo el pueblo, me abofeteó, me arrastró por el suelo y me desheredó públicamente, acusándome de causar todo el caos.
Su madrastra, Isabel, y mi hermanastra, la verdadera culpable, Lucía, festejaban mi humillación con sonrisas ladeadas.
¿Cómo podía un padre, cegado por la devoción a su hijastra, rechazar a su propia sangre después de tanta valentía?
La sensación de injusticia me perforaba el alma, dejándome sola y rota frente a la indiferencia de mi "familia".
El silencio del pueblo era un eco de mi desesperación.
Pero justo cuando la desesperación me paralizaba, las luces azules y rojas de la SEPRONA irrumpieron en la plaza.
Lo que siguió no solo desenmascaró el robo del osezno por parte de Lucía, sino también la impactante verdad sobre una beca universitaria completa, mi billete a la libertad, que habían escondido.
Con mis opresores bajo custodia y la verdad al descubierto, Sofía se enfrenta a un nuevo comienzo.
¿Podrá una joven renacida sanar sus heridas y construir un futuro lejos de las sombras de su pasado familiar? El Regreso de La Loba
Romance Hace siete años dejé Madrid, convencida de que mi familia me creía una fracasada en México.
Pero allí, en silencio y con sangre, construí un imperio de tequila y me gané un nombre: "Isabella, La Loba".
Volví a casa esperando resolver un pequeño asunto familiar, sin imaginar el infierno que me esperaba.
En un tablao flamenco exclusivo de Madrid, fui testigo de una pesadilla: mi hermana pequeña, Sofía, humillada públicamente por su prometido Mateo y su amante Valeria.
Estaban usando sus fotos íntimas y grabaciones para chantajearla, obligándola a vender las últimas reliquias de nuestra familia mientras la élite de la ciudad la observaba y se reía.
Vi con rabia cómo entregaba entre lágrimas el medallón de la Virgen, regalo de nuestra madre, y luego un mantón de encaje incalculable, mientras los susurros sobre la "pobreza" de los De la Vega llenaban la sala.
El horror creció al ver a mi padre, Ricardo, encorvado junto a nuestro mayor enemigo, la pieza final de la traición.
Él había dilapidado nuestra fortuna y confinado a mi madre enferma en una clínica barata.
¿Cómo se atrevían a profanar así nuestro honor, nuestra historia, nuestra sangre?
La ira, fría y cortante, se apoderó de mí, jurando una venganza que ni en sus peores pesadillas podrían imaginar.
Fue entonces cuando salí de las sombras, con una tarjeta negra ilimitada en la mano y la furia de La Loba en los ojos.
El "espectáculo" de Mateo había terminado.
Ahora, la cacería de Isabella de la Vega, la loba que creyeron muerta, estaba a punto de comenzar.
Y no tendría piedad con ninguno de ellos. Le puede gustar
Su Heredero, Su Huida
Jin Yi Ye Xin Yo era la mujer que sacó a mi esposo, el magnate tecnológico Damián Ferrer, de la miseria. Nuestra historia era un cuento de hadas moderno que todos conocían.
Entonces descubrí que estaba embarazada. Pero el bebé no era mío. Era un embrión creado por él y mi peor enemiga, implantado en mí sin mi consentimiento. Yo solo era una madre sustituta para su heredero.
Cuando mi madre estaba muriendo, se negó a ayudar, dejando que pereciera por negligencia médica porque estaba demasiado ocupado con su amante.
Cuando intenté irme, hizo que inhabilitaran a mi abogado y me encerró en nuestra mansión, prisionera en una jaula de oro. Me sujetó contra una pared y me dijo que yo era su propiedad para siempre.
Después de que me sometió a un aterrador procedimiento médico solo para recordarme quién tenía el control, supe que el hombre al que había salvado era un monstruo.
No solo me había traicionado; había asesinado a mi madre y robado mi cuerpo.
Así que hice un trato con su mayor rival. Le vendí mi participación mayoritaria en su empresa por quinientos millones de dólares y un plan para desaparecer. En la cubierta del superyate que llevaba mi nombre, fingí un aborto espontáneo, provoqué una explosión y me arrojé al mar.
Damián Ferrer creería que estaba muerta. Creería que había llevado a su esposa y a su preciado heredero al suicidio.
Que viviera con eso. Abandonado a la Muerte, Encontrado por el Amor
Bei Ke De Hou Mian Mi prometido, el CEO tecnológico Mateo Garza, me llevó al restaurante más exclusivo de la Ciudad de México para celebrar nuestro tercer aniversario.
Entonces reapareció su novia de la preparatoria, Sofía, diciendo que tenía amnesia. Para ayudarla a "recuperarse", Mateo comenzó con ella el viral "Reto de las 100 Citas", convirtiendo su reencuentro en un espectáculo nacional.
Me convertí en la villana de su historia de amor. Cuando me quejé, Mateo me encerró en la bodega de vinos, sabiendo de mi severa claustrofobia. Dejó que Sofía usara el invaluable vestido de mi difunta madre y, cuando ella lo rasgó a propósito, me arrojó su tarjeta de crédito y me dijo que comprara uno nuevo.
Finalmente decidí irme, solo para escuchar su verdadero plan: se casaría conmigo por el estatus de mi familia, pero mantendría a Sofía como su amante. Yo nunca fui su amor; era una herramienta hermosa y de clase alta para su ambición.
El acto final llegó cuando Sofía prendió fuego a mi habitación y me culpó. Mateo me gritó que era una psicópata y me dejó para que me quemara.
Mientras el techo se derrumbaba, un desconocido derribó la puerta de una patada. Me sacó del infierno y dijo: "Soy César Montes. Tu esposo". Renacer para su amor salvaje
Flyhigh El día de mi boda, la pantalla gigante del salón debía mostrar un video romántico de mi prometido y yo.
En su lugar, proyectó un video sórdido, un deepfake de mí con otro hombre.
Mi prometido, el célebre magnate tecnológico Eduardo Kuri, me señaló frente a toda la alta sociedad de la Ciudad de México.
—Amelia Montenegro, eres una vergüenza.
Mi propio padre dio un paso al frente, no para defenderme, sino para condenarme. Me repudió públicamente, anunciando que tenía otra hija, más bondadosa, que tomaría el lugar que me correspondía.
Hizo un gesto hacia un lado, y mi media hermana ilegítima, Dalia Ramírez, apareció, con un aire inocente y frágil.
Traicionada por los dos hombres que más amaba, huí del salón, consumida por la humillación. Al salir corriendo a la calle, un coche me arrolló con una fuerza espantosa.
Mientras moría, floté sobre mi propio cuerpo destrozado. Vi cómo Eduardo y Dalia se abrazaban, su misión cumplida. Pero entonces lo vi a él. Joaquín Elizondo, un invitado a la boda, cayó de rodillas a mi lado, su rostro desfigurado por un dolor primitivo, animal.
Abrí los ojos de nuevo. Estaba de vuelta en mi penthouse, apenas unos días antes de la boda que se suponía que sería mi fin. Mi Perro, Mi Venganza
Hua Jian No creí que mi décimo aniversario de bodas pudiera ser peor.
Ricardo, mi esposo, me citó en "La Cima" , el restaurante más exclusivo de la ciudad, un lugar adornado con pétalos de rosa y velas que gritaban romance.
Pero la película no era mía.
Mi corazón se hizo pedazos al verlo ahí, no solo, sino con Isabella, su "gran amor perdido" de la universidad, entregándole una cajita de terciopelo.
Luego escuché la risa de mi hija, Valentina, diciéndole: "Papá, ¿le gustó el regalo a Isa?" y a Ricardo sonreírle.
Isabella, con una crueldad helada, añadió: "Tu papá me dijo que el ingrediente principal es algo que tu mamá odiará. Eso lo hace aún más delicioso."
¿Y luego Valentina gritó: "Sí, el estúpido de Churro. ¡Por fin nos deshicimos de ese perro molesto!"
Mi pequeño chihuahua, mi compañero fiel. ¿Era una broma cruel?
Ricardo remató: "Tu mamá siempre amó más a ese perro que a las personas. A ver si con esto aprende cuál es su lugar."
La náusea me invadió. Las dos personas que más amaba habían sacrificado a mi Churro para sellar su despreciable nueva unión. ¿Cómo pudieron ser tan monstruosos?
Con el alma en cenizas, mi cerebro de abogada se encendió. No tenían idea de con quién se estaban metiendo. Renacida En Tu Amor Brillo
White La música clásica llenaba el gran salón, pero para mí, Sofía Rivas, sonaba a marcha fúnebre mientras observaba a mi esposo, Alejandro Vargas, el flamante magnate inmobiliario.
Su perfecta sonrisa no era para mí, sino para Mariana Soto, la joven a su lado, la misma que, meses atrás, había sido el "error" de una noche y que, ahora, reaparecía milagrosamente embarazada tras un desastre natural.
Mis suegros me interceptaron, sus miradas frías como advertencia, exigiéndome "comprensión" para la "pobre chica sin nadie", antes de reprenderme por mi palidez.
Mariana, con su estudiada inocencia y una mano protectora sobre su vientre, se acercó para agradecer la "amabilidad" de Alejandro, actuando la víctima perfecta.
"No te preocupes", le dije, mi voz cortante como cristal. "Sé perfectamente quién eres y qué es lo que quieres".
La confrontación culminó cuando, al acercarse Alejandro, Mariana dramatizó una caída, y él, sin dudarlo, me miró con una fría y dura acusación: "¡Sofía, ¿qué demonios hiciste?!".
Mi mundo se desmoronó mientras él me exiliaba a un apartamento, supuestamente para darle "tranquilidad" a Mariana, pero en realidad, para echarme de mi propia casa.
La traición se grabó aún más profundo cuando, tras mi decisión de divorciarme, él contestó una llamada de Mariana y se fue corriendo, dejándome sola, con sus palabras vacías de "no me dejes" resonando.
El estrés y el vacío me consumían, los mareos se hicieron constantes, un susurro de algo mucho más oscuro anidando en mí.
Las publicaciones de Mariana en redes, con fotos de su vientre y Alejandro, eran puñaladas diarias, diseñadas para humillarme.
"¡Congelaste las cuentas! ¡Estás siendo increíblemente egoísta y cruel!", me gritó Alejandro, indignado al ver que protegía mis finanzas.
"Todo lo que tengo lo he construido yo misma, y no voy a permitir que tú ni nadie me lo arrebate", respondí, mi voz ahora firme, mientras me preparaba para la fiesta de revelación del género del bebé, un último acto público.
La revelación en la fiesta fue cruel, Mariana, fingiendo amenazas, insinuó que yo era la culpable, y mi suegra, sin mediar palabra, me abofeteó.
El pánico estalló cuando Mariana simuló un problema con el bebé; en el caos, le entregué a Alejandro los papeles de divorcio que había preparado.
"Firma ahora, Alejandro, o te juro que convertiré tu vida en un infierno del que ni tu madre podrá salvarte", exigí, y él firmó, sin saber que liberaba mi venganza.
De nuevo en casa, encontré mi estudio invadido por las cosas del bebé de Mariana, y Alejandro me echó sin un ápice de arrepentimiento.
Conduje bajo la lluvia, huyendo de una vida que ya no era mía, y un mareo se apoderó de mí, deteniendo el coche en una carretera desierta.
Llamé a Alejandro, mi voz un hilo, pidiendo ayuda, pero él, sin dudarlo, me colgó, argumentando que Mariana lo "necesitaba", dejándome a mi suerte.
La desesperación me invadió, pero unas luces se acercaban: Ricardo Morales, el rival de Alejandro, apareció de la nada.
Ricardo me ayudó a salir del coche, y la oscuridad me venció, lo último que escuché fue: "No se preocupe, yo la cuidaré".
Desperté en su casa, segura, y él, sorprendentemente amable, me reveló que me había estado observando, que siempre supo que yo no merecía lo que Alejandro me estaba haciendo.
El médico llegó con un diagnóstico demoledor: cáncer de páncreas en etapa grave.
Ricardo, sin dudarlo, prometió conseguir al mejor equipo médico, mientras mi corazón se hundía en el abismo.