Daniela
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Libros y Cuentos de Daniela
Mi Nueva Oportunidad
Moderno El olor a madera quemada y a carne chamuscada llenaba mis pulmones, mientras las llamas lamían mi piel.
Ricardo Torres, mi esposo de 40 años, me miraba morir con una frialdad que helaba más que cualquier invierno.
"Elena, siempre fuiste un estorbo", dijo, y luego se dio la vuelta y se marchó, cerrando la puerta y sellando mi destino.
Mi vida entera pasó ante mis ojos, una sucesión de días grises sirviendo a un hombre que nunca me quiso. Aguanté a su familia, renuncié a mis sueños, todo por un "amor" que solo existió en mi cabeza.
Fui una campesina sin cultura para él, una sirvienta, una carga. ¿Cómo pude ser tan ciega, tan tonta? ¿Por qué aguanté tanto?
En mi último aliento, con el fuego consumiéndome, un deseo desesperado se formó en mi mente: "Si tuviera otra oportunidad… si pudiera volver… nunca, nunca volvería a cruzarme en tu camino, Ricardo Torres" .
La oscuridad me envolvió y, de repente, una luz cegadora. Abrí los ojos. El aire olía a tierra mojada. Miré mis manos. No eran las de una mujer de sesenta años, sino las de una joven. Un calendario en la pared: 1976.
Había funcionado. Había vuelto. Y esta vez, las cosas serían muy diferentes. La Venganza del Padre Quebrado
Suspense El aire de la bodega, que antes me recordaba a mi hogar, ahora olía a tumba.
Mi hijo, Máximo, estaba colgado de una vieja puerta de roble, clavado por las muñecas y los tobillos con clavos oxidados.
Kieran, el amante de mi esposa, se reía a su lado, mientras Sylvia, impasible en la videollamada, decía: "Es solo un susto, Patrick. Para que aprendas tu lugar."
Intenté correr, pero dos matones me sujetaron, forzándome a ser testigo de la tortura de mi propio hijo.
Después de que la llamada se cortó y me echaron, solo quedé con el eco de las risas y la imagen de mi hijo crucificado.
Cuando por fin logré volver a la bodega, lo encontré con sus últimas fuerzas, susurrándome que le diera sus notas de la selectividad a su madre, esperando que así ella fuera "feliz de nuevo".
Él murió en mis brazos, y cuando llamé a mi esposa para darle la devastadora noticia, ella se encogió de hombros, me llamó "patético" y me colgó.
Pero la indiferencia de Sylvia no terminó ahí; la vi salir de una clínica de fertilidad con Kieran, anunciando que iban a tener otro hijo, "un heredero de verdad, no una decepción como el tuyo."
Cuando me dirigí a la morgue para ver a Máximo, Kieran me aseguró que había contratado a "especialistas" para el funeral; pero lo que vi a través de la ventana de la sala de autopsias me rompió el alma: estaban disolviendo el cuerpo de mi hijo con ácido para borrar las pruebas.
Grité, intenté matarlos, pero me inyectaron algo y desperté en una habitación acolchada, con una camisa de fuerza.
Me habían declarado loco, y Sylvia y Kieran habían construido la narrativa perfecta: un padre afligido que, en su dolor, se había vuelto violento y había perdido el contacto con la realidad.
La policía aceptó su versión; ¿cómo podía yo probar la verdad, encerrado, silenciado, y con la evidencia de la maldad de mi esposa y su amante literalmente disuelta?
Pero lo que ellos no sabían es que Máximo había grabado un video antes de morir, una verdad que estaba a punto de desatar la furia más oscura imaginable. Precio Que Pago Para Libertad
Moderno Era el día de mi libertad. Acabábamos de pagar la última cuota de la mezcalería familiar, y al fin, después de años de soportar humillaciones insoportables, era libre.
Entonces, la puerta se abrió de golpe y mi jefa, Luciana Salazar, me ordenó salir en medio de una tormenta infernal para conseguir una pomada especial para su amante, Iván, que solo tenía un rasguño.
Mi vida se convirtió en un infierno de burlas, agresiones y desprecio; me quemaron, me hirieron, se rieron de mí, y me robaron lo único que me quedaba de mi abuela.
Pero el golpe final llegó cuando Iván me apuñaló con un agitador de cócteles, y Luciana, sin dudarlo, me echó de su hacienda, creyendo su mentira y sin darme la oportunidad de explicarme.
¿Cómo era posible que mi dolor y mi sacrificio, todo lo que había aguantado por ella, no valiera nada frente a una mentira tan obvia?
Mientras me desangraba, me juré que esta era la última vez que alguien me pisotearía, y que este dolor sería el precio justo por mi verdadera libertad. Traición con Sabor a Ausencia
Urban romance Soy Roy Castillo, un pastelero, y hoy mi matrimonio de seis años, cimentado en la promesa de un amor inquebrantable, se desmoronó por completo.
Mi esposa Lina, mi salvadora desde la infancia y el ancla de mi frágil mundo, supuestamente me amaba solo a mí.
Pero un hombre llamado Máximo irrumpió en mi tranquila pastelería, Dulce Marea, sonriendo con suficiencia mientras pronunciaba las palabras que desgarrarían mi alma: "Ella y yo estamos juntos, está embarazada. El hijo es mío".
El impacto fue tan brutal que ahogó mis pulmones, desatando un ataque de asma que me arrastró a los recuerdos de mi trauma infantil, mientras la humillación se grababa en mi delantal con un mate arrojado.
Lina me prometió y suplicó en la clínica que todo era una mentira, sellando su arrepentimiento bloqueando a Máximo frente a mis ojos, pero la semilla de la duda y la inmensa traición ya había germinado en mi corazón, ¿cómo podía ser tan ingenuo?
Entonces, una foto anónima de un reloj caro sobre un lujoso automóvil similar al de Lina, junto con un mensaje burlón de Máximo, confirmó mis peores temores sobre su aventura.
Pero el verdadero terror llegó cuando, una noche, fingiendo dormir, escuché a mi esposa susurrar a su amante que no volveríamos a tener hijos, porque cada noche, en mi infusión relajante, vertía espermicida, asegurándose de que yo nunca fuera padre.
Todo, desde su repentino anhelo de maternidad hasta su rechazo a mi beca soñada en Le Cordon Bleu, había sido una cruel manipulación para mantenerme atado mientras ella me envenenaba.
La herida de la traición superó al asma, dejando un vacío helado en mi pecho, y en ese instante, el juego de Lina terminó; ahora, la siguiente jugada era mía. Mi Hermana, Mi Verdugo
Moderno El día que mi hijo Leo murió, el sol de La Rioja brillaba cruelmente mientras yo, Isabella, enóloga de la bodega familiar, me preparaba para la vendimia.
Todo parecía normal; mi marido, Javier, me pidió que llevara a Leo a la escuela infantil, algo que hice sin dudar.
Horas después, mi mundo se hizo pedazos cuando la tutora de Leo me llamó: él nunca llegó a la escuela.
El pánico se apoderó de mí, y poco después, encontraron a mi pequeño ahogado en un antiguo lagar de piedra.
La policía me mostró una grabación: una mujer idéntica a mí, con mi misma ropa, asfixiando a mi hijo.
"¡Esa no soy yo!" grité, pero nadie me creyó.
Javier me miró con odio, llamándome "monstruo", mi suegra Carmen se desmayó maldiciéndome, y la prensa me destrozó como "La Enóloga Asesina".
Acabé condenada, encarcelada, mis padres murieron de dolor y, finalmente, también yo morí a manos de otras reclusas, sin entender por qué.
Pero luego, abrí los ojos.
Estaba en mi cama.
Mi marido, Javier, entró del baño y con la misma sonrisa y las mismas palabras exactas me preguntó: "Isabella, cariño, ¿puedes llevar tú a Leo a la escuela infantil?".
Era el mismo día.
Había vuelto.
Esta vez, todo sería diferente. Le puede gustar
Su venganza fue su brillantez
Lazy Sunday "Elliana, la ""patita fea"" rechazada por su familia, fue humillada por su hermanastra Paige, la admirada por todos, comprometida con el CEO Cole, era la mujer más arrogante... hasta que él se casó con Elliana el día de la boda. Todos, atónitos, se preguntaron por qué había elegido a la mujer ""fea"".
Mientras esperaban que la despreciaran, Elliana dejó a todos boquiabiertos al revelar su verdadera identidad: una sanadora milagrosa, magnate financiera, una experta en valuación y una mente maestra en la IA.
Cuando quienes la maltrataron se arrepintieron amargamente y suplicaron perdón, Cole desveló una foto impactante de Elliana sin maquillaje, causando conmoción en los medios:
""Mi esposa no necesita la aprobación de nadie""." Maridos intercambiados, destinos cambiados
Mia Caldwell En su vida anterior, Gracie se casó con Theo. Aparentemente, eran la pareja académica ideal, pero en privado, ella se convirtió en un simple escalón para su ambición y terminó en un final trágico.
Su hermana menor Ellie se casó con Brayden, solo para ser abandonada por el regreso de su verdadero amor, quedando sola y deshonrada.
Esta vez, ambas hermanas renacieron. Ellie se apresuró a casarse con Theo, persiguiendo el éxito que Gracie una vez tuvo, sin darse cuenta de que estaba repitiendo el mismo desamor.
Gracie, en cambio, entró en un matrimonio basado en un acuerdo sin amor con Brayden. Pero cuando surgió el peligro, él la defendió ferozmente.
¿Podría el destino finalmente reescribir sus desenlaces? Una vez la esposa tonta, ahora su eterna obsesión
Calla Rhodes Durante tres años, Cathryn y su marido Liam vivieron en un matrimonio sin sexo. Ella se consolaba pensando que Liam se enterraba en el trabajo por un futuro que nunca llegaba.
Pero todo se derrumbó el día que su madre murió: descubrió que él le era infiel con su hermanastra desde la misma noche de bodas.
Ella enterró sus sentimientos, renunció a toda esperanza y tomó una decisión: el divorcio. No faltaron las burlas. "Esperen a ver, en unos días vuelve arrastrándose", se mofaban.
En cambio, lo que vieron fue a Liam, arrodillado bajo la lluvia, suplicándole que se quedara.
En una entrevista, cuando un periodista le preguntó sobre una reconciliación con Liam, ella soltó con desdén. "Es un tipo patético, solo le gusta perseguir a quien no lo quiere".
Fue entonces cuando un magnate de influencia indiscutible la atrajo hacia su pecho. "Que nadie se atreva a mirar a mi mujer, o tendrá que enfrentarse a mí". De exesposa humilde a magnate brillante
Dream Weaver Durante tres años, Christina se dedicó totalmente a cuidar su amado, solo para que el hombre en quien confiaba la desechara sin piedad. Para colmo, él trajo a su nueva amante, convirtiéndola en el hazmerreír de la ciudad. Liberada, perfeccionó sus talentos olvidados y dejó a todos boquiabiertos con un éxito tras otro. Cuando su exmarido descubrió que en realidad ella siempre era un tesoro, el remordimiento lo llevó a buscarla de nuevo. "Cariño, volvamos". Con una sonrisa fría, Christina le escupió: "Déjame en paz". En ese momento, un magnate impecablemente vestido la rodeó con su brazo: "Ahora está casada conmigo. ¡Guardias, sáquenlo ahora!". Fácil fue amarla, difícil fue dejarla
Anna Stella alguna vez disfrutó de la devoción de Marc, pero su crueldad oculta la lastimó profundamente. Mientras él enviaba mensajes coquetos a su amante, ella quemó la foto de bodas frente a él. Con el pecho apretado y los ojos encendidos, Stella le dio una bofetada. Luego borró todo rastro de su identidad, se unió a una misión de investigación confidencial, desapareció sin dejar rastro y le dejó una bomba secreta. El día del lanzamiento, Stella se fue; esa misma mañana, el imperio de Marc se vino abajo. Todo lo que encontró fue el certificado de defunción de su esposa, y su corazón se hundió. Cuando volvieron a verse, fue en una gala. Stella, elegante, estaba junto a un magnate. Marc le suplicó que volviera. Ella, con una sonrisa burlona, respondió: "No me mereces, hombre".