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Libros de Romance para Mujeres

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La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo

-¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? -Sí. Tras la afirmación, se inclinó hacia ella, su rostro a centímetros del suyo retiró el velo, quedando expuesto el rostro de Chiara. Mientras tocaba suavemente su mejilla, su mirada recorrió su rostro y luego su cuerpo, como si estuviera evaluándola. Luego, se inclinó aún más, su aliento cálido en su oído. Ella se puso muy nerviosa, esperando el beso que recibiría de su, ahora, esposo. Pero este parecía antes querer decirle algo. -Solo para que quede claro-susurró con una voz baja, pero cargada de una frialdad cortante, estremeciendo completamente el cuerpo de Chiara por la sorpresa de esa voz fría-eres completamente insignificante para mí. Ella cerró los ojos por un momento, asimilando sus palabras. Cuando los abrió de nuevo, las lágrimas salían de sus ojos, buscando algo en el rostro de su esposo, pero solo había una expresión fría y aquella mirada dura que él le daba. -Yo...-Se había quedado sin hablar, recibiendo aquellas palabras carentes de todo en lugar del beso-. ¿Qué se supone que significa eso? -había hecho todo lo posible porque las palabras salieran claras de su boca. -Ya estamos casados, eso fue lo que se me pidió. Tú tienes un esposo y yo sigo a cargo de mi empresa. -Las palabras resonaron en la iglesia como un eco de hielo. La novia estaba paralizada por la humillación mientras él se alejaba de ella con determinación. Pero justo cuando parecía que la ceremonia seguiría su curso, la puerta de la iglesia se abrió de golpe cuando Davide solo se había alejado unos metros de la novia.
Los Mellizos de mi Cuñado y mi Esposo el CEO

Los Mellizos de mi Cuñado y mi Esposo el CEO

Alana pensó que su matrimonio con Garrison Sterling, el frío, calculador y todopoderoso CEO del Consorcio Sterling, sería una transacción perfecta y pacífica. A cambio de un apellido sagrado ante la alta sociedad y una posición impecable como Directora de Relaciones Públicas, ella aceptó someterse a una vida de apariencias y a un humillante "calendario médico de concepción" diseñado únicamente para asegurar el legado de la dinastía. Sin embargo, detrás de las paredes de mármol de su jaula de oro, el vacío emocional y la gélida indiferencia de su esposo la consumen por segundos. Todo cambia tras el regreso de Europa de Damian Sterling, el hermano menor de Garrison. Arrogante, posesivo y de una virilidad salvaje, Damian no vuelve solo por el control del consorcio, sino dispuesto a reclamar el territorio que su hermano ha descuidado. Aprovechando un viaje imprevisto del CEO a Fráncfort, Damian inicia un asedio implacable que derriba la última pizca de resistencia moral de Alana, arrastrándola a catorce noches de romance a puerta cerrada y una conexión tan profunda como peligrosa. Cuando Garrison regresa antes de tiempo a reclamar sus derechos matrimoniales, la farsa se vuelve insostenible. Pero el verdadero colapso de la dinastía se activa al día siguiente en mitad de un almuerzo ejecutivo, cuando un repentino mareo expone el secreto definitivo. Atrapada entre dos hermanos idénticos en poder pero opuestos en fuego, Alana se enfrenta al dilema más destructivo de su vida: está embarazada, y el hijo que crece en su vientre puede ser el heredero legítimo de su esposo... o el fruto prohibido del lobo que ya es dueño de su cuerpo y de su alma.
Tres años, una cruel mentira

Tres años, una cruel mentira

Durante tres años, mi prometido Javier me mantuvo en una clínica de lujo en Suiza, ayudándome a recuperarme del estrés postraumático que destrozó mi vida en mil pedazos. Cuando por fin me aceptaron en el Conservatorio Nacional de Música, compré un boleto de ida a la Ciudad de México, lista para sorprenderlo y empezar nuestro futuro. Pero mientras firmaba mis papeles de alta, la recepcionista me entregó un certificado oficial de recuperación. Tenía fecha de hacía un año completo. Me explicó que mi "medicamento" durante los últimos doce meses no había sido más que suplementos vitamínicos. Había estado perfectamente sana, una prisionera cautiva de informes médicos falsificados y mentiras. Volé a casa y fui directo a su club privado, solo para escucharlo reír con sus amigos. Estaba casado. Lo había estado durante los tres años que estuve encerrada. —He tenido a Alina bajo control —dijo, con la voz cargada de una diversión cruel—. Unos cuantos informes alterados, el "medicamento" adecuado para mantenerla confundida. Me compró el tiempo que necesitaba para asegurar mi matrimonio con Krystal. El hombre que juró protegerme, el hombre que yo idolatraba, había orquestado mi encarcelamiento. Mi historia de amor era solo una nota al pie en la suya. Más tarde esa noche, su madre deslizó un cheque sobre la mesa. —Toma esto y desaparece —ordenó. Tres años atrás, le había arrojado un cheque similar a la cara, declarando que mi amor no estaba en venta. Esta vez, lo recogí. —De acuerdo —dije, con la voz hueca—. Me iré. Después del aniversario de la muerte de mi padre, Javier Franco no volverá a encontrarme jamás.