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El Oscuro CEO

Capítulo 4 Cuando sea grande, me casaré contigo

Palabras:1540    |    Actualizado en: 16/11/2022

r *recu

n coche, durante más de dos horas, hasta el aeropuerto

de morir, aunque ella aún no lo sabía con cer

ero por lapsos muy cortos, ya que el sueño

re que se sentó junto a ella, no la dejaba levantar a menos que fuera para ir al baño, donde

a la cabeza para observarla, entonces ella cerraba sus ojos apretándolos bien, para hacerse la dormida. Luka sabía que no l

e hacerlo en silencio, pero le era imposible. Luka sint

o de pie y se dirigió a la puerta de salida. En el último asiento se enc

tá dormida, ¿que se

esa? - respondió irritado -

a ca

atrevas a tocarla - resopló - la cargaré

ndo del avión para aca

mó en brazos. Era tan liviana, tan pequeña y frágil. En ese momento dependía tot

a casa. Ella se despertó un par de veces, pero, para sorpresa de Luka, no se asustó ni lloró, al contrario le sonrió y se acomodó para seguir durmiendo, acurrucada sob

po que llevaba llorando. Así que la abrazaba f

a él le pareció una eternidad. Al llegar, el mismo hombre de traje

ujer que estaba parada en la puerta – Mi nomb

icia y es mejor que se acostumbre a

lo frunció el ceño en un gesto claro de molesti

yo mismo. Solo

sos para que él la siguiera, mientras cargaba a la n

quí

e ahora en má

n sumo cuidado, la depositó en ella. Buscó un cobertor para ponerle por encima. La arropó y

hora ya estás a sa

sos de calma eran más prolongados. La arropó un v

señor de

labios de la niña, se

ía lo entiendas y me perdones – le resp

sonrió, sin abrir sus ojos – cu

esa criatura lo había sorprendido con s

ya lo

ientras seguía sonriendo,

as pocas veces que la verí

*recu

o en que todo debía manejar con la mayor discreción posible, y el menor daño colateral factible. Pero el hombre no colaboró y terminó como terminó. Ahora yo tenía a una niña huérfana en mis brazos, tratando de reconfortarla de alguna manera, aunque no veo como podría hacerlo, siendo el responsable de su estado. No tenía idea

e temblaba y tenía espasmos, no eran de frío, eso lo sabía bien, así que me acosté a su lado, tratando de darle un poco de calor y contención. Acaricié su cabeza y besé su frente, como si

señor de

, pero ella no abría s

e algún día lo entiendas y me

– y volvió a sonreír – cuando

na niña adorable, pero cuando tomara conciencia de lo que le había hecho me odiaría por el

ya lo

guiera, me retiré a toda prisa. Al llegar al

todo en orde

a su gusto, que se parezca más a un dormitorio infantil. Hable conmigo sobre los gastos para que le proporcione el dinero. Mañana le empez

ñor, de

a corta edad que tiene, no le pido que la llene de amor, pero sí d

zo una breve pausa –

pero me reportará a mi directamente, y todas las decisiones qu

pero sí me interesaba y mucho, que una niña que tenía todo para ser feliz, lo fuera, pese a lo que le había hecho.

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