Nuestro Propio Destino
eses
re
a aquí, como cuando tuve la pesadilla. Había tenido en oca
muchas cosas, las cuales no eran normales en mi ambiente, ta
a, estuve leyendo muchos libros y por ellos
á que hacer. He estado preocupada por lo que pasará, no sé que sucederá y eso me asusta, tengo enten
hago todo lo que me dice el psicólogo, de esta
a de cuarto y ahora mi amiga, me está ayudado mucho a adaptarm
y emocionada por ello, todo es pacífico, lleno de
a del
é despejará mi mente un poco, pero aun así los nervios me invadieron anoche, no pud
aunque no pude dormir mucho, al menos desc
enormes y al parecer fuertes, el encargado del instituto fue quien me acompaño, ya que siendo meno
os hasta pasar una puerta y seguir en un pasillo que al final de este se encontraba dos grandes puertas, a lado del marco de las
or lo que oí era una abogada, quien llevaría mi caso. E
nera, tú entrarás ahí, yo iré contigo, cuando te pidan hablar lo ha
acuer
imero, luego yo y a lo último el señor Lemón, ellos me miraban y me se
a ambos a la cara me era difícil, sabía que no
mí, sin embargo, me asusté y antes que saliera corriendo, interfirieron dos policías y la abogada. Me of
la se sentó y e
r omnis
iertas y otras inventadas, ellos quisieron pelear, pero la juez lo impidió, en algún lugar de la habitaci
picar, su vista se nublaba y lágrimas amenazaban con salir, sin em
turo, después de tantas noches en vela, pensando sobre su pasado, presente y futuro, tomo la decisión de esforzarse por ella misma
amo y tuvo que mirarla. La juez la llamó y pidió que hablara, le hizo la
eth, ¿Qué suce
aquella señora que estaba sentada enfrente de ella, tenía el poder y autoridad, todo lo que saliera de
r en este caso, pero to
valentía... ¿Ella tenía a