La corona perdida
cuché decir
nteste en
hablo de nuevo
e para después i
me hagas un favor- dijo
ije sentándome
decirle que venga un momento
que no salga sola y menos a esta hora- dije
añaré- dijo mi abuela
horita vengo- d
a escuché decir y pud
para salir corr
y toque su puerta unas tres veces, m
haces aquí afuera?- pr
le dijera que fuera un
a está bien?- pre
scuchaba que está ca
ándome de la mano y
í la puerta y deje
e llevándola a
a Sra. Rosa al ver a
se escuchaba cansada-
movió a mi abuela y ella no resp
preocupada mie
ra llevar a tu abuela al hospital, pero t
e, por favor despierta- dij
otros vecinos, los cuales llevaron a
gar que estaba lejos de casa, llevaron a
en unas sillas sentadas esp
os familiares de la Sra. Lucí, mi abuela, nos lev
dijo algo que la hizo llorar y
eso pude mira
s tiramos a llorar, mi corazón se apachurró y quise
mi abuela?- dijo
pequeña- fue lo que
iendo y esta vez
r y está vez me derrumbé en e
veces que hacíamos galletas caseras, cuando veíamos el atardecer,
as dos semanas atrás y me hizo u
te como una película y l
ía dormir para siempre, ella estab
cierto, me nega
lando sobre como sabía mejor
rdarlo me rom
ashb
é?- dije enseñándole
no tan dulce- di
sta- dije e
a con una gran so
dije dándole
eña- dijo toma
l café?- pregunté ladrand
a el café con leche?-
e muy rico- dije
ustos diferentes, Leonor y hay que saber respetarlos rec
la- dije toman
stos, ¿Sí?- dijo ella mirándome sería, pero a la
ela- dije
ras aunque impongan leyes sobre tí, tú las m
abuela- dije
ueña- dijo acaric
el flas
ía un vacío dentro de mí, ahora no podré
ra pedirme algo o cuand
,¿quién me levantará todos los fines de semana
á, ¿Qué será