Libertad Robada
la cascada adquiría el color del atardecer y sonrió con ganas. La naturaleza era algo que la hacía viva. Sintió la presencia de alguien, pero se tra
reció y se sentó a su lado para admirar la
ista del paisaje que tenía frente a ella. Como
opló con más fuerza haciendo que aquel largo cabello azabache que po
que jugaban cada vez que podían, Darlene desde pequeña tuvo su flechazo por Aiden, uno que la acompañaba hasta ahora, el final de su
mujer y sabes los peligros que eso significa-la joven mantuvo si
rada al frente antes de ponerse de pie y mirar a su acompañante-igual gracias por preocuparte por mí-suavemente
blar, porque Darlene era una chica bastante habladora. Con una sonrisa en su rostro Aiden miraba al frente escuchando esa voz suave y melodiosa
se ganara mucho dinero, la casa era acogedora. Darlene solo tenía una hermana, bueno, si se le puede llamar hermana a su melliza que la detestaba. Debby siempre hacia algo para culparla, para ridi
uficiencia demostrándole que ella nunca tendría lo que ella sí, cosa que a Darlene no le importó. Debby era fanática de que todo lo de Darlene termine
reunida. Su madre la miraba con una sonrisa que la puso tensa enseguida. Su
ire se le iba del cuerpo, un presentimiento raro se apoderó de ella. Era co
ía-¿pasa algo?-preguntó la azabache mirando a su padre que poseía
onamos un esposo para que nos pueda ayudar-Darlene se levantó deprisa al escuchar las palabras de su pad
ias a la presión en su pecho y a las lágrimas
a cantidad que nos servirá por diez años y viviremos no como apestosos, como lo hacemos ahora, viviremos más refinados, ¿lo entiendes verdad? Además, escuché que es hermano del príncipe del Oeste, siendo
r esto?-preguntó sintiendo nuevamente una pr
to de hambre, es imposible que lo deje ca
s?-suavemente limpió la traidora lágrima q
ido. Mañana vienen a buscarte, no hay nada m
se señor, no lo har
a-para que lo maten y así no tengas otra opción. Puedes retirarte hija-aborreciendo a su f
ella, en esta fam