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¿Me rechazaste? ¡Pues me casé con el rey alfa!

Capítulo 6 El espacio entre nosotros

Palabras:1263    |    Actualizado en: 05/11/2026

e vista

cocinado para mí misma. En algún momento, había acabado volviéndome bastante

puerta del estudio y la abrí con cuidado. Le dediqué

ora

neutro y dista

que ninguno se decidiera a hablar primero. Poco a poco

decir. Sin embargo, bastaba con ver la expresión fría e impa

. No protesté. Si quería colaborar con las tarea

nunca lo había hecho. Manipulaba cad

mpresa. Por supuesto que no estaba acostumbrado a estar frente

Me acerqué para quitarl

-Lo apartó de mi alca

, en ser

l final, me rendí con un asentimiento y s

Por supuesto, la pantalla se llenó de inmediato con imágenes de Cassian durante

vistazo hacia la cocina. A través de la puerta de vidri

acer algo tan cotidiano como lavar los platos, aqu

dero. ¿Qué haría falta para tomarlo desprevenido, aunque sol

sala. Yo seguía sentada, absorta en mis pensami

en

h.

e en aquella voz grave y serena. Sonaba dema

odó en el otro

de las que me gusta

la

a mi oportunidad para despej

con calma, como si meditara ca

pasó hoy en

erminara-. Sinceramente, lo último que quiero es que la gente cuchichee sobre nos

quella empresa. Aún quería seguir ascendiendo por mis propios mér

o algo fugaz e indescifrable brilló

lante de todos, no sabía qué estabas pensando. Por eso no dije nada en púb

ersonal son dos mundos distintos. Soy yo quien no

lo nos concernía a nosotros. Por lo que a mí respectaba, n

fectara mi trabajo. Por otra, no tenía ni id

minación de mi rostro. Tra

do a tu famili

or un instante, estuve

abras acabar

mi

ente, una opresión sorda se instalaba

ella manada había de

podría r

de que yo naciera. Mi padre nunca me perdonó por no tener aroma. Decía que yo era un de

mostró lástima. Cuando habló,

o. El aroma no hace a

n mi pecho c

ar mi nombre con aquella serena firmeza y

enos. Aun así, sus palabras despertaron en

argo, en lo más profundo de la noche, cuando los recuerdos regresaban, también

retomó l

uiero pasar el resto de mi vida contigo, hablo

me quedé inmóvil. Al levantar la mirada y e

í-. Ya he tomado una decisión.

irada en silencio du

algo, Wendy? Pase lo que pase,

aré todo lo que pueda para s

cir en voz alta hizo que algo se asenta

erminó de aflojarse. Incluso Wraith, que llevaba días inquieta, ye

io. Yo ordené un poco y

una franja de piel tersa y cálida sobre el pecho. Aún tenía el cabello mojado. Un

qué bien

e encendió sin

a largo. Deber

aquel magnetismo profundo que alteró los

o ademán de

illeó con fuerza

ramos más lejos, ¿se activar

ese mismo instante, que yo

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¿Me rechazaste? ¡Pues me casé con el rey alfa!
¿Me rechazaste? ¡Pues me casé con el rey alfa!
“Hubo un tiempo en que Wendy Vance creía que el amor consistía en que alguien la eligiera. Hija del alfa de la manada Whitlock, Wendy había pasado toda la vida sintiéndose un error por carecer de aroma. Entonces Drexel Pace, heredero de la manada Bloodmoon, la reclamó como suya. Wendy confundió su afán de posesión con devoción, y sus celos con protección. Soportó que la controlara porque creía que jamás la abandonaría. Se equivocaba. Drexel la traicionó con Mabel, su hermanastra. Cuando Wendy los descubrió juntos, él ni siquiera se disculpó. Se interpuso entre ambas y sentenció con frialdad: -El heredero de un alfa no puede tener por luna a una loba defectuosa. Según él, Wendy debía estar por debajo de Mabel: sería su sirvienta, su amante y una luna obligada a arrodillarse para mendigar unas migajas de reconocimiento. Wendy se negó. Se negó a suplicar. A aceptar la vida que él le ofrecía. No cedió cuando Drexel la golpeó. Ni cuando su propio padre la condenó ante toda la manada. Ni siquiera cuando Mabel la arrastró hasta el bosque de la muerte y la abandonó a merced de las bestias. Herida y desangrándose, Wendy renunció a la manada Whitlock y desapareció. Durante tres años, se construyó una vida tranquila que nadie pudiera destruir. Hasta que Drexel la encontró. *Vuelve a casa... o iré a buscarte.* Sin una manada que la proteja, a Wendy solo le queda un recurso: un contrato de matrimonio con el misterioso hombre que se convirtió en su compañero tras una sola cita. Cassian Vey es sereno, rico y aterradoramente poderoso. Le ofrece un matrimonio legal, un hogar seguro y la posibilidad de librarse del hombre que la despreció. Cualquiera de los dos podrá poner fin al acuerdo sin penalización alguna. Pero Cassian no es un simple consultor. Es el alfa más poderoso de la región, un soberano al que hasta las manadas más fuertes temen desafiar. Y ahora ha comprado la empresa de Wendy, la ha reconocido como su esposa y ha irrumpido en su vida, con secretos ocultos tras unos ojos azul hielo. Drexel se deshizo de Wendy cuando ella no tenía cómo defenderse. Cassian reducirá mundos enteros a cenizas antes de permitir que alguien se la arrebate.”