e vista
su despacho privado. La puerta se cerró a mi espalda con un suave chasquido, aisl
rdenado sobre su escritorio. Mis dedos rozaron el
en voz baja. Las palabras escaparo
S
a que er
e el
que e
pretó la
es de que sali
e un calor inoportuno m
aba t
sapareció al instante, enterrado demasiado rápido-. Como tu esposo, no
ar indebido, sino hacia el cuello de mi abrigo, que se h
dó con d
el calor de su piel a través de la tela
s del trabajo -dijo-.
on el pulso to
ente
ue ese era
dadero problema fuera
vista d
s ella y permanecí inm
efecto no se había debilitado ni una sola vez. Su cercanía tiraba de algo en mi interior
había conocido h
tra de compasión que podía ofrecer
itorio -el que siempre permanecía cerrado
puls
ado medio enterrada en la nieve ensangrentada después de que las bestias se dispersaran. Debió de salir des
do tres invi
Whitlock. Un lugar infestado de bestias donde nin
ca para oír el estallido de violencia en el bosque: los gruñidos, los son
e aún seguí
ía haber
anada que la respaldara. Sangraba sobre la nieve, pero seguía desgar
, se nega
. Ella nunca llegó a verme. Alzó la cabeza hacia el cielo negro y, con una voz que no había de
a la manad
nto cuando me e
destino me
nculo. La habría amado aunque no
sera bajo llave y puls
asar a
ico hombre de todo el edificio que sabía qué nombre figuraba
tición ante el consejo regional
andíbula-. Se están moviendo má
ventana para mirarlo-. Quiero saber cómo se enteró. Alguien se lo dijo. Averigua quién fue y c
a pet
iérr
lidad con la que habría ord
oy. Quiero dejar por escrito, antes de que termine la semana, que George Vance no confirmó oficialmente su renunci
siquiera
rán que eso
o
ara en mi voz. Incluso los hombros de
de que descubra cómo se siente el peso del verdadero poder. Rechazó a una compañera destinada y
ntes de continuar con más cau
considerar a un lobo como él algo más que un aperitivo. Si se atreve a
vo a punto
iempo esperando
abía traído y la alineé con cuidado sobr
marcharse, pero se
la manada, el consejo no podrá tocarla. La reclamación se desm
o
vas a o
el vínculo cuando así lo decida. No cuand
mo asentimiento; en parte como una m
rmití hacer lo que nunc
e los márgenes de la vida que ella misma había
bservar de
dije al de
aquella palabra no s
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