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¿Me rechazaste? ¡Pues me casé con el rey alfa!

¿Me rechazaste? ¡Pues me casé con el rey alfa!

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Capítulo 1 La cita número noventa y nueve

Palabras:1258    |    Actualizado en: 05/11/2026

e vista

entras dejaba frente a mí un vaso de café de cartón-. Si este t

ste del número

o intentó explicarte cóm

ban las hoja

dejó caer en la silla de enfrente-. Ya e

aneo una ví

ro que había dic

obos compartían las mesas sin que nadie tuviera que anunciar qué era. Por eso llevaba tres años viviendo en aque

amento alquilado, un coche de segunda mano y una mejor amiga em

istoria se extendió por todas las manadas cercanas antes de que yo alcanzara siquiera los límites del territori

protegería. En que alguien saldr

e lo

por completo. Después construí una vida lo bastante

la última -

uel hombre entró, toda la sala par

, facciones afiladas y unos inquietantes ojos azul hielo. No se movía como un lobo común

apagaron. Las cabezas

ntes de que pudiera alcanzarme, y todos mis instinto

percibí

frío. Piedra empap

n tanta fuerza que aferré el vaso hasta

pañe

a y otra vez. Apenas oí a

a nuestra mesa. Durante un segundo i

no lo

ría hacer

na loba

cabeza co

orita

S

sian

rado a evitar las noticias de las manadas, los titulares de negocios y cualquier cosa rela

pie, y las patas de su sill

un sitio. -Se inclinó hacia mí y susur

dedicó un

l. Tráta

queó apena

a mi in

a cicatriz tenue le atravesaba el dorso de la mano derecha.

-preguntó-. Me

na de es

n me sostuvo la mirada un instante más de lo n

jaba de pasearse dentr

olernos»,

a g

solo. Yo elegí pasta porque era la opción más segura de

mi porte se dedicaba a archivar informes de ventas en un distrito huma

as fueron m

ras de un

los hombres solían preguntar por des

entas claras. Armarios separados. No me gus

más razonable del mundo. Eso me impulsó

obligue a suplicar

serenidad. Una leve tensión e

te obligó

en lo

No coqueteó conmigo ni me tocó. Tampoco hi

pidió mi número y me escribió de in

Vey. N

do. Ni una exigencia para s

er hecho que result

fue

, mientras esperaba en la fila para comprar café e incluso dos ve

pañe

rtaba. El destino jam

cuando mi corazón deseaba

entras doblaba la ropa. Esperé hasta

re el próxi

or

n la misma calma y seguridad con qu

ro ca

uedó inmóvil so

erd

. Te respeto. Quiero una vida est

hemos vist

e es r

pido, Cassian.

ible

apareció en su voz y se

la frente co

r qu

ó antes de que pu

respiración lenta y constante. Y tuve la extraña sensación d

, no quedaba rastro

as un hogar tranquilo y c

rró la g

endo que te enamo

¿qué me est

pondió a es

ue decidirlo

co

impia y del olor a detergente. Durante un minuto e

timiento bajo una piedra,

nocía mi

ra lo único que

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¿Me rechazaste? ¡Pues me casé con el rey alfa!
¿Me rechazaste? ¡Pues me casé con el rey alfa!
“Hubo un tiempo en que Wendy Vance creía que el amor consistía en que alguien la eligiera. Hija del alfa de la manada Whitlock, Wendy había pasado toda la vida sintiéndose un error por carecer de aroma. Entonces Drexel Pace, heredero de la manada Bloodmoon, la reclamó como suya. Wendy confundió su afán de posesión con devoción, y sus celos con protección. Soportó que la controlara porque creía que jamás la abandonaría. Se equivocaba. Drexel la traicionó con Mabel, su hermanastra. Cuando Wendy los descubrió juntos, él ni siquiera se disculpó. Se interpuso entre ambas y sentenció con frialdad: -El heredero de un alfa no puede tener por luna a una loba defectuosa. Según él, Wendy debía estar por debajo de Mabel: sería su sirvienta, su amante y una luna obligada a arrodillarse para mendigar unas migajas de reconocimiento. Wendy se negó. Se negó a suplicar. A aceptar la vida que él le ofrecía. No cedió cuando Drexel la golpeó. Ni cuando su propio padre la condenó ante toda la manada. Ni siquiera cuando Mabel la arrastró hasta el bosque de la muerte y la abandonó a merced de las bestias. Herida y desangrándose, Wendy renunció a la manada Whitlock y desapareció. Durante tres años, se construyó una vida tranquila que nadie pudiera destruir. Hasta que Drexel la encontró. *Vuelve a casa... o iré a buscarte.* Sin una manada que la proteja, a Wendy solo le queda un recurso: un contrato de matrimonio con el misterioso hombre que se convirtió en su compañero tras una sola cita. Cassian Vey es sereno, rico y aterradoramente poderoso. Le ofrece un matrimonio legal, un hogar seguro y la posibilidad de librarse del hombre que la despreció. Cualquiera de los dos podrá poner fin al acuerdo sin penalización alguna. Pero Cassian no es un simple consultor. Es el alfa más poderoso de la región, un soberano al que hasta las manadas más fuertes temen desafiar. Y ahora ha comprado la empresa de Wendy, la ha reconocido como su esposa y ha irrumpido en su vida, con secretos ocultos tras unos ojos azul hielo. Drexel se deshizo de Wendy cuando ella no tenía cómo defenderse. Cassian reducirá mundos enteros a cenizas antes de permitir que alguien se la arrebate.”