olmillo Rojo
os guerreros conducían. Un tercero nos seguía en otro vehículo. Torin iba delante, en el asiento del copiloto, y no se vol
mo bosquecillo de pinos, todo el ter
ado lo herm
do de las chimeneas y, al fondo, la gran casa de la manada, de madera, tres pisos contra la
es vi
ne
dejaba un brillo grasoso sobre las piedras. Una fila callada de niños estaba
"Nació en el Pozo de la Luna. Todo l
n mi cabeza. Fiebre. Debilidad. Venas negr
os esperaba
que conocía estaba más viejo, más duro y más cruel. Vi al carnicero que antes me regalaba dulces. A la costurera q
e ha
desconocida, escupió al
un trueno. "Briar Fenwick está aquí por invitación
r la que Calista mur
lo ha p
ima en habl
El patio se quedó en silencio. "Y no la maté. Pero estoy aquí porque vuestros niños
llante se elevó
é todos están
te que soltó algo en la multitud. Vi a la anciana Maren, que ya t
a mí. Miró a Po
cada lobo del patio, la an
a",
reconocimiento, hondo y sencillo, y sent
siguió. Pero t
"¿Dónde están los c
res estrechos. Doce niños yacían en ellos, sonrojados y afiebrados, con los pechitos agitado
", susurró. "Todo lo
lo pegado a la frente. Líneas negras le subían por la garganta. Cuando l
o se
am
idad. "Soy Briar. Ag
sobre su pecho y
dió. En lo profundo de mis costillas se encendió una chispa, caliente, dorada y absolutamente viva. El calor bajó por mis brazos hac
los
?", su
ralizada junto a la pue
do débilmente. Ahí estás, pensé, y por primera vez en se
o", dijo Ysol
la frente. "El veneno sigue e
ío al edificio, y me arrodillé y estudié la baba negra del fondo. Olía amargo, a almen
l hombre de mi camilla. El mismo
s brillaba e
. Un pequeño relicario de oro, con forma de
.
sta
enía barro fresco, como si alguien lo hubiera d
era im
Rooke llevaba o
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