oche no p
re la mesa de la cocina, al lado del móvil que sujetab
Gabriel Medeiros, acab
bras llegaron a perder su sentido, pero e
ligué a aceptar la explicación que nos dieron: un accidente, una carr
bía creído
l centro de la ciudad. Llevaba años acostumbrado a conducir por ese camino. Además, la policía nunca nos expli
da intentando mantener a flote a mi fami
uien parecía dispuesto
do, de repente, inicié una
le si sabía algo sobre la muer
giendo una explicación sobre la
que él se diera cuenta de que a
tenía ni idea de lo que estaba pasando, y mi necesidad d
i capaz de env
taba durmiendo. La encontré sentada en la cama, con
as podido dormi
cabeza. Entonces
ue me digas la ver
ojos y entonces
ara
e una vez. Solo quiero saber si estab
fue la respuesta más ate
o, miró hacia la pue
s a la constructora. Al principio, solo era un trabajo. Se encargaba del
des
ocupado. Decía que había encontrado
ón empezó a latir má
regularidades? -
actitud. Él decía que
se lo pe
mi madre me miró
hija mía. No podía obl
incapaz de s
Mi padre le ocultó información a mi madre. Mi madre me ocultó lo poco que sa
muerte tuvo algo
diato, arrepentida por la dureza de la pregunta, pero mi
que nunca t
respiraci
¿Q
ido procedente de la calle int
la puerta con tr
a, mientras yo me daba
la entrada y miré por la rendija de la ventana. Habí
a ninguno
- pregunté sin
ar sobre la documenta
e y vi que est
nuevo a la p
ahí el
señora firmara el acu
firmar nada
re sí. El que sostenía el
el proceso. No complique una situación
miedo y entonces acabé dici
a mi familia hasta que expliquen por qué
jaron entonces y yo esperé hasta que desaparecieron d
n plazo para que acudiéramos a una reuni
iguraba la siguiente
que no esperaría a que G
esta vez, no aceptar
ente, recibí un m
hoy por la comunid
la pantalla dur
e quería, pero algo me molestó en
la deuda ni a los hombres que se habían presentado en mi pue
resp
ero esta vez qu
lo me c
tend
pondido Gabriel, pero aun así
la entrada de nuestra calle. Esta vez, Gabriel iba solo en
enseguida de que lo estaba esp
do algo? -
melo
to seguido, le entr
rostro de su pad
na reacción discreta, casi imperceptible,
a esa
as sacado est
ré debajo d
Cuá
noche. Junto c
ntó la vista
é ame
n el móvil. Lo leyó en silencio
as haber re
e golpearon com
ías que algo as
o lo que q
hacer eso
edó i
acer
descubriste que alguien podría estar amenazando a mi familia. Hoy apareces aquí
asó la mano
tentando a
uesta ya n
ara
aterrorizada y alguien está utilizando la muerte de mi padre para int
te unos segundos y ento
aber elegido lo q
e que tu padre trabajara en algún proyecto de la constructora. Pero yo
a me pareci
so era lo que la
anquilidad de quien está acostumbrado a negociar contratos, gestion
n cuando vio la fotografía y, po
erdo - r
por la facilidad c
e cr
e su m
lo estoy
exhaló l
ión de tu casa. No voy a permitir que tu famili
es promet
eterte que l
esperando que confíe en ti solo porque
asi
el miró las casas de alrededor, a los niños que jugaban cerca de la escal
odo el mundo a
fue tan repentino
mucha gent
gunas familias están preocupad
só al oírle habl
ablado c
uando est
más te
ó un segundo
lo que tengas que
a risa i
ecir que tend
as te
descubras lo que
sión se
o un intento de ayu
que has venido hasta aquí por mi casa,
e quedó e
erqué
enes al barri
e, por un instante, tuve la impresi
la atmósfera entre nosotros. La ira seguía ahí, pero
o si fuera a tocarme el bra
paso
fectarle más que cu
ías en mí
darme motivo
la
do protegerte de algo
decidas lo que puedo
pretó la
n él. Pero hay personas que no se detendrán porque seas valiente
s mi mundo porque has
so lo que
tratarme como s
rcó un
icho que fue
lo digas. Se nota
lgo que me confundía. Gabriel parecía dividido entre responderme con l
imposib
res un m
ron antes de que p
vez. Solo me miró con una expresión tan seria que, por
, sino porque me di cuenta de que había
ejor que me v
Qu
se dio l
quería desde el principio: que dejara de aparecer en mi vi
cia el coche, una sensación i
Gab
y miró h
r qué lo ha
ría exigirle que admitiera la mentira. O quizá, en contra
o sobre la foto, c
volvió a s
lo co
ga que ver co
volvió a d
ente durante
ga que ver c
l se subió al coche sin decir nada más, y yo me q
i cuenta de que me
a lo que empezaba a sentir c
ombres que creían que podían resolverlo todo con dinero. Y, sobre todo,
tres cosas. Aun así, cuando volví a casa,
ón junto con la fot
. Y tenía que hacerlo antes de que la curiosidad
Gabriel volvió
spacho, revisando documentos, c
hablar - anu
levantó
e el pr
Wilson
vo serena, pero sus dedos no de
se dio
cuerdas
erró la
por un empleado que de
a casa de la familia ha quedado embarg
antó y se acerc
a resolver estos asuntos. No es nece
toy inv
e giró l
ulpa de
no res
ó entonces un
ometiendo la estupidez
os habland
empre has tenido la pésima costumbre de con
ómo la ira crecí
pasó a Wil
o. Pero enseguida volvió a la mesa, abrió un cajón, s
e interesa s
gunda, un informe financiero. En la tercera, una copia de un documento firmado pocos días a
e una reunión celebr
cha estaba a su lado. Y, en la silla de enfrente, había u
ecido hacía cuatro años y declarado ofici
levantó
que ver mi
ó el maletí
haber indagado
esponde a
respuesta que
cogió el
veriguar
esa y agarró a su
estigando a Wilson Rocha, no solo sal
soltó
stás am
ar que destruyas todo l
samente eso lo qu
, Otávio perdió
idea de lo que
l despacho llevá
ocha, ahora tenía una cosa clara: la muerte del padre de Nara no era un asunto zanjado
recibí una llamada de
Entonces, una voz mascu
ara
ién h
ue conoció
zón se
é qui
e hacer preguntas so
afía que había
uién
ignoró m
acer lo correcto. Po
ntí un escalofrío re
é le
una p
olvió a hablar, su
Otávio por qué realmente
se cortó
el móvil pegado a la
aquel lugar que le atraía, algo que le hacía volver a pesar de saber que
adre. O intentando descubrir qué le había pasado a su
tarjeta que gua
abriel y contarle
ntara todo lo que sabía.
l Medeiros no había sido más
na el
mi padre y deci
rdad, tendría que aprender a
r el que empezaba a sentir precisamente lo que
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