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Rechazada por el Alfa Reclamada por su heredero

Capítulo 4 La Sentencia de Exilio

Palabras:1232    |    Actualizado en: 28/09/2026

e la tarde, el sonido del cuerno de combate retumbó desde la torre central, convocando a todos los miemb

al patio, vio a decenas de personas caminando en la misma dirección: guerreros, familias completas y trabajadores de las distintas áreas

gnia de la casa de su padre. Pocos segundos después, Damian subió los escalones de piedra y se colocó en el centro del estrado, al lado

anteniéndose al margen de los demás asistentes. A su lado, varios miembros de la man

no derecha para pedir silencio. La gente dejó de habl

ritorio depende de la fuerza de nuestras alianzas y de la disciplina dentro de nuestras fronteras. Tras los eventos de la noche de ayer y l

a Damian. Este caminó hacia el borde del estrado

con tono seco y directo-. Sin embargo, para que el liderazgo de la manada no tenga divisiones ni dudas, debem

ultitud, los consejeros asentían con la cabeza. Sienna

lta, nombrándola directamente

ara dejarle el paso libre hacia la zona central. Valeria no dudó ni mostró vacilación; caminó a paso const

-, tu presencia en el territorio central ya no es conveniente. Tu falta de linaje y la debilidad manifiesta de tu loba no aportan al crecimiento de nu

filas traseras de la multitud, p

e Plata -agregó Damian sin alterar el tono de su voz-. Tienes dos horas para recoger tus pertenencias personales y abandonar lo

ose junto a Damian. Miró a Valeria desde arriba con tra

eden aportar al bienestar común -comentó Sienna brevem

os guardias que ya se posicionaban a los lados del estrado para supervisar el cumplimiento de la orden. En su interior, la presenci

la orden, Valeria? -pregun

clara y neutral, lo suficientemente alta par

r concluida la interacción y girándose hacia los consejeros p

spersarse en distintas direcciones; algunos regresaron a sus puestos de trabajo y otros se quedaron

dera y tomó un saco de lona gastado que guardaba en la parte inferior del armario. Sacó de la cómoda dos mudas de rop

dera que contenía algunas hierbas secas para infusiones; lo tomó y lo guardó en uno de los bolsillos laterales de la

tegerse del viento fresco de la tarde y se ajustó la correa de la lona sobre el hombro derec

salida de servicio se encontraban dos guardias jóvenes de la patrulla de Damian,

al -dijo uno de los guardias sin rodeos-. Los puestos de co

do -dijo

casona y se adentraba en el bosque. A sus espaldas, la actividad en la casona principal continuaba con

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Rechazada por el Alfa Reclamada por su heredero
Rechazada por el Alfa Reclamada por su heredero
“"Te rechazo como mi Luna y te exilio de mi manada." Esas fueron las últimas palabras que Valeria escuchó de Damian, el arrogante Alfa de la manada Luna de Plata. Considerada una simple omega sin valor, fue humillada, rechazada públicamente y desterrada a la intemperie en medio de la noche. Damian no solo rompió su corazón y el vínculo de sus lobos, Shadow y Lyra; también la dejó sola, embarazada y al borde de la muerte. Cinco años después, la manada Luna de Plata agoniza bajo una terrible plaga y se ve obligada a someterse a la llegada del clan más temido del continente: la manada Sangre Imperial. Pero Damian jamás imaginó a quién vería descender del carruaje real. Valeria ya no es la sumisa omega del pasado. Ahora es una poderosa sanadora de linaje místico, imponente, deslumbrante y acompañada por Leo, un pequeño niño de cinco años con una mirada que delata un secreto peligroso. Damian, carcomido por el arrepentimiento y el deseo, intenta reclamarla por la fuerza. Pero antes de que pueda ponerle una mano encima, una presencia aplastante lo hace caer de rodillas. Valentin, el heredero al trono de la manada Sangre Imperial y el Alfa más despiadado de la región, da un paso al frente. Su lobo, Kaiser, gruñe con un dominio devastador mientras envuelve a Valeria con su capa real y atrae al pequeño Leo a su lado. -Ponle un solo dedo encima a mi mujer o a mi hijo, Damian, y destruiré tu manada antes del amanecer. Ella dejó de ser tuya el día que la tiraste a la basura. Ahora es mi Luna.”