futuro Alfa, diera el primer paso para señalar a su compañera. Valeria permaneció en el borde del círculo de personas, at
a multitud durante unos segundos, recorriendo con la vista a los presentes. Pasó por donde estaba Valeria sin
hándose en todo el lugar-, como futuro Alfa de la manada Luna de Plata, debo tomar
ejero más antiguo dio un paso al frente junto a su hija, Sienna. Ella llevaba una sonris
a mano para hacer una pausa en su disc
ción del consejo, elijo a Sienna como mi compa
l instante, mientras que los guerreros de la guardia principal asentían con la cabeza, aprobando la
un segundo, pero no hubo más reacción física que una ligera pesadez en el pecho. Miró a Damian esperando que este volviera la
a los presentes hasta dar con Valeria, que seguía parada cerca de la zona de servicio.
ple omega de servicio que no tiene la fuerza ni el linaje para guiar a l
ros de la manada giraron la cabeza para mirar a Valeria, señalándola con disimulo. Valeria no respondió al comentari
e la manada ante la fogata principal. La música de los tambores volvió a sonar con fuerza y la gente comenzó a acercarse a
a con calma y caminó hacia la parte trasera de la casa principal, dirigiéndose a la cocina para r
ntró Damian. Llevaba una copa en la mano y venía solo, habiendo dejado la fiesta por un mom
llamando su atenció
para mirarlo. No habló, esperando a que él explicara el motivo de
sejo no iba a aceptar una unión con una omega sin linaje. Necesito la alianza con la f
an dio un paso más hacia ella, dejan
ilidades con la manada. Las cosas tienen que ser así por el orden del territo
ondió Valeria con voz tranquila, sin mostrar alteración-. No
reacción por parte de ella. Al ver que Valeria simplemente volvía a to
los acuerdos de la manada -agregó Damian antes de salir-.
o Valeria sin
l ruido de la fiesta, con la música y las risas de los invitados, s
las provisiones para el desayuno del día siguiente. En ningún momento detuvo la marcha de sus tareas habituales. En su inter
bañas y los guardias apagaban las antorchas principales. Valeria terminó de secar el último recipient
uitó el vestido verde que había preparado para la ocasión y lo guardó en el cajón de l
as de la casona. Valeria cerró los ojos y se dispuso a dormir, sabiendo que al día siguiente l
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