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La vibora de la herradura

La vibora de la herradura

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Capítulo 1 

Palabras:1224    |    Actualizado en: 17/09/2026

las últimas tres semanas, el salón principal de la propiedad, una gran construcción colonial en el centro de la capital, con

o la atenta mirada de la alta sociedad local. Alessandra Sandoval, la única heredera del

Llevaba puesto el primer armazón de lo que sería su vestido de novia. Eran metros de seda italia

y querida por toda la servidumbre de la casa. Después de la repentina muerte de su padre hace dos años, un hombre fuerte que había

e hablar tranquila que podía convencer al comerciante más escéptico. Pertenecía a una de las familias más antiguas de la región.

e encaje fue traído a pedido especial desde Bruselas. Tu pobre madre, que en paz descanse, habría soltado una lágrima al verte así. Los Montenegro son una familia de apellido intachable. Aunqu

espalda recta, como le pedían las modistas. Miró su re

Rodrigo sea un hombre honesto y que me quiera. Él ha prometido hacerse cargo de la parte contable de La Herradura para que yo no

tación con una bandeja de té. -Aunque si me dejas dar mi opinión, ese muchacho últimamente anda con demasiado misterio. A veces parece que

la boda, coordinar las invitaciones para trescientas personas y revisar las finanzas de la transición no es tarea fácil. Rodrigo se

as disimulaba. La anciana conocía la mirada de los hombres que amaban la tierra y a la mujer que tenían delante. En los ojos de Rod

lda con alfileres en el piso de arriba, el ambiente

tas de caoba. Las estanterías seguían llenas de libros sobre agronomía y contabilidad. Un enorme escritorio de roble contenía

e documentos notariales en papel sellado. Comprobaba las firmas y los sellos secos. A su lado, Vale

con los mismos lujos y comodidades que a su propia hija. Pero Valeria no sentía gratitud. Al contrario, un resentimiento antiguo crecí

usurro grave, dando un sorbo a la copa y acercándose a la me

s de la firma del acta matrimonial en la sacristía, el notario pondrá los documentos de La Herradura sobre la mesa de redacción. Con el bullicio de la fiesta, los abrazos de lo

a. Caminó alrededor del escri

to bajado del altar. Si te empieza a dar lástima, tu dulce prometida, dímelo de una vez y tomo el tren de

ía en ellos ni una pizca de duda ni de remordimiento. Extendió la mano, to

o mover dinero en el mundo real. Cree que la vida es una novela romántica y que la Tierra se rige por buenas

nte a doscientos invitados de la alta socieda

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La vibora de la herradura
La vibora de la herradura
“Una traición la dejó plantada en el altar. La venganza la convirtió en leyenda. Plantada frente a trescientos invitados en la catedral de la capital y despojada de su herencia por Rodrigo, el hombre que juró amarla, Alessandra Sandoval huye del escarnio público para reclamar lo único que le queda: La Herradura, una hacienda árida y endeudada en el corazón del valle. Decidida a no volver a mostrar fragilidad ante nadie, Alessandra cambia los vestidos de seda por botas de piel y un sombrero cordobés, dispuesta a gobernar sus tierras con mano de hierro. En el pueblo no tardan en temerle y apodarla con desprecio: «La Víbora». Pero el peligro no está solo en los chismes de San José del Valle. A su puerta toca Valeria, su prima hermana, quien regresa llorando un falso arrepentimiento y escondiendo en el pecho el frasco de veneno con el que planea terminar el trabajo que dejó a medias en la capital. Mientras Alessandra cobija a la traidora bajo su propio techo creyéndola su única sangre leal, las intrigas familiares amenazan con destruirla desde adentro. En medio de la tormenta, dos hombres sacudirán el muro de hielo alrededor de su corazón: Gabriel Villaseñor, su parco e imponente capataz, dispuesto a dar la vida por protegerla en la sombra; y Mateo Villaseñor, el apuesto, sarcástico y provocador hijo del hacendado vecino, un muchacho risueño que se ha propuesto la peligrosa tarea de desarmarla con coquetería y sacarla de sus casillas. Entre intrigas mortales, secretos no revelados y una pasión que amenaza con consumirlo todo, Alessandra deberá descubrir a tiempo a los verdaderos enemigos antes de que el veneno corra por sus venas. En La Herradura, el amor puede ser tan mortífero como la traición... y solo la víbora más astuta logrará sobrevivir.”