ó de la cintura de Xiomara
ió haci
visto: un segundo entero de absoluto vacío,
ió a colocar
ombre capaz de librarse de cualqu
ey
stuviera poniendo a prueba, inse
¿qué ha
ondió. Sacó
lla y los ojos muy abiertos. Miró a Veyra, después a él y d
ue abriéndose pa
esp
er del
a que la habí
desprendió d
con un hilo d
léfono y pulsó el b
losa de Xiomara inund
del aborto espontáneo y del bolso de Cha
r con una maleta dejó de caminar. Un hombre v
anos como si pretendiera arrebatarle el teléfono, pero se co
sonido ahogado y se af
no sabía qu
ltó de s
ación c
e Xiomar
o. Tanto albor
a cada palabra. Para que Xiomara tuviera que escucharse a sí misma. Para qu
uardó el
ió recuper
s cosas no son como crees. Ella exagera. Se inventa
observó e
as mujeres com
arpa
ería d
ilidad de su propia voz la sorprendió-. Le has contado
cálculo se disputaron
yra
o-. No pronuncies mi nombr
o sabía si sus lágrimas eran s
era ella, que Caspian le había asegura
jó de es
ientras lloraba. El movimiento instintivo de su mano ha
ía sostenido y había mantenido una voz serena y mesurada.
ble y fuerte, quien conservó la com
a que no había
sido a
o la vuelta
inó como lo hacen las mujeres
paldas, Caspian volvió a gritar su nombre, esta vez c
go
guió ca
-
tró u
do. Se limitó a andar hast
rto. Tenía sofás de cuero, música tenue y un camar
una
ués,
ecordar las palabras de Xiomara
avión como si careciera de importancia: que Caspian la encontraba
ntarse por qué él había dejado de tocarla
bebé la había convertido en otra persona. Quizá ya
bastan
había sido
a copa y
pulso. Era una mujer que cal
se había cans
el otro ext
bía un
estaba o
ra segura y predecible, la clase de atractivo que se c
onocido er
llevaba como si no le concediera ninguna importancia. Las mangas estaban remangadas y la corbata,
partó l
volvió a
dejado de
na dec
bar. Las piernas la sostuvieron con f
o junto
upado est
isa, como si no estuviera acostumbrado a sonre
ora
estaba tibio y la mesa que los separaba era tan
is
dos bajo la
preguntó
mpoco s
-preguntó él con voz g
mal
ra beber sola en e
para beber con
por l
Dor
que le pregun
lo
ella-. ¿También ha
n el vaso-. En realidad, ha sido u
n blanco. Debería haber respond
llevaba demasiado tiempo opri
una pieza de jazz que ella no reconoció. Él le preguntó de dónde era y
a persona que era
e limitó a asentir co
s. Ella no pidió detalles. Tenía un sentido del humor seco
encima de la música, Veyra percibió s
ando sus labios
besó p
la boca a la suya. No fue un bes
le rozó el pómulo con el pulgar. Le devolvió
a hubiera
irada del hombre había adqui
ón está arri
asi
-
no se pareció a nada qu
ia devastadora. Cada caricia fue deliberada y lenta. La besó como si
su habitación y
cara. Veyra lo no
o. Sus dedos eran firmes y sus manos desprendían calor contra los homb
ndo -murmuró
o resp
ó en silencio. No como si la evalua
ostro. La mandíb
escendió
qué qu
ima vez que alguien le ha
onfesó-. Lo que sea. S
n de Dorian
escendían por sus costados. La levantó sin esfuerzo. Veyra le
una manera cas
ada parte de ella. Susurró contra su piel palabras que V
Despertó sensaciones que ella creía olv
ndo dejó de pensar y se limitó
era el p
lo hab
-
neció despi
a y regularmente. La habitación estaba a osc
spirar durant
cuando él despertara. Dejar que le preparar
res años entregándoselo todo a un h
o había
vestido en el suelo y se lo puso a oscur
enden las mujeres cuando neces
e agitó
e quedó
desp
sus hombros en la oscuridad, la línea de la
ó la puerta
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