e vista
ria. Debía ir tras ella. Calmarla, como
th
a muñeca y tiró d
e crees
e hablar con ella antes de
omo contarle a todo el mundo que la engañaste? No lo hará.
pasé una mano
gotamiento por la manada, soportaba la crueldad de mi madre y criaba a Marcus si
i oyó lo que diji
os, llanto, cosas rotas. -Clara me acarició el brazo-. Y tres días después volvería arrastrá
é des
que tie
la tengo.
í: audaz, descarada, peligr
escentes, cuando me sacó del bosque mientras yo san
a mi compañera verdadera, elegid
nto entendí lo que implicaba, porque acep
na, Aria apenas percibí
no sentiría el dolor y seguiría aferrada
ado con rapidez bajo su dirección. Mantuve a mi cachorro Marcus a su l
el papel de compañero devoto. Era la ú
. Contigo y con Aria. Estoy cansada de esconderme, de moverme a hurtadillas como
levo a Marcus y m
mismo techo era una catástrofe anunciada
e oí decir-.
odeó el cuello con los bra
tirás, cariño.
e vista
herencia en la oficina del señor Cast
na delantera los vi: Ethan, Clara y Marcus sentados alrededor
una mano apoyada en el respaldo de su silla. Marc
orado al niño; Ethan le atrapó
dad do
do ciega para ver durante dos años en
orma en que Marcus se encogía cada vez que yo intentaba abrazarlo. L
debía estar. Las sonrisas cómplices de Sophie cada vez que alguien mencio
abían. Tod
contuve la rabia que a
e actuar con inteligencia y r
e inexpresivo. Las risas murieron
de Clara, como si eso borrara lo que yo hab
cocina-. No sabía que
ener las manos ocupadas que por sed
s detrá
preguntó Ethan en v
ví des
e Clar
rendido a odiar-. Clara se quedará aquí como niñera de Marcus. Él nec
ido esta manada por ti, Ethan. Cada reunión, cada decisión. Mi
nsó la m
es el
ces, ¿
cesita que
i voz sonó plan
pad
erd
es mi casa. No acepté t
udado a criar a Marcus desde
e era su ver
ldad-. Si quieres alojar a Clara, cómpral
mo si tuviera que manejarme, como si yo fuera un obstáculo y mi opin
nada que
ri
jer
da, con el pequeño rostr
ala! ¡Eres m
basta... -
las manos extendidas. Chocó contra
iar, justo sobre la zona dolorida por la caída en la oficina de Ethan. El do
ró por los hombros-. ¿Qu
os; no había en ellos más que un desafío calcu
dió una man
iento. Él n
rté de
N
e ayud
me t
is ya me palpitaba; ahora también ten
bello mientras él enterraba el rostro en su cuello. La madre d
ó antes de besarle la si
ternal -dije-. Empiezo a preguntarme s
evidente que no sabía cuánto había
mucho. Esas palabras no solo me hacen
ras. Cada paso me enviaba una nue
, esp
lo
La cadera se me había oscurecido hasta adquirir un tono morado, a juego con el moretón que emp
poét
en una toalla, la casa se había quedado en silencio. L
ela
. Parecía cansado. Preocupado.
te si
u hijo tiene b
nsó la m
igado. No volv
ltimas doce veces hub
asó una mano
necesita quedarse aquí. Marcus la necesi
difícil crear un vínculo con un niño al qu
ntigo y con Clara. Se trata de lo mejor para Marcus. Está establecido aq
compañero. El hombre que me había convencido de que es
de su manada sobre mi trabajo mientras manten
Seguía esperando que aceptara sin prot
reyera que
a condici
le cruzó
ase de c
do y también el anterior. Este año quiero un regalo de verdad:
edó i
vale quince mil
ce justo, como regalo de cumpleaños y
r un instante pensé que al fin se le caer
d-. Considéralo un regalo
sferencia: «Para el fondo de la
mblante cada vez más sombrío, y
de dólares. Co
eaños -dijo
e las palabras rezumaran
eléfono en
a se
e queda
ó y se
ta al cerrarse. Después saqué el te
15 015
o banquetes, negociando alianz
cibido un solo sueldo, n
dólares ahorrados con esfuerzo gracias a mis
orque ella era la palanca que al fin le había t
paté
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