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EL RENACER DE LA FLOR MARCHITA

Capítulo 3 La flor marchita

Palabras:1744    |    Actualizado en: 27/08/2026

ó y no contestó el teléfono con la excus

llevaban a cabo cada año por las más grandes

rimera fiesta y obviamente su presidente Adrián DeLuca deb

rián antes de que volviera a desaparecer y hablar con él sobre su enfermed

la ya estaba lista, esperándolo sentada en el borde de la cama angosta, co

la luz insuficiente y sin la mesa de maquillaje que tení

fortaleza, no estaba dispuesta a dejarse vencer, no est

omo si le hiciera una evaluación rápida, pero aparentemente,

s esperar. - Luego Adrián se dio

da, solo revisaba su teléfono, respondiendo mensajes con una concent

rompió el silencio.

allarla, sin siquiera levantar

. - Insistió Elena con algo más de carácter, obli

guntó Adrián con evidente mol

muerte? Para

harás perder el tiempo, estoy ocupado terminando de afinar los últimos detalles

Elena, cuando el teléfono de Adrián empezó a r

stoy seguro de que puede esperar hasta d

lando casi en susurro, entonces Elena entendi

.

Gran Salón Meridian, un espacio que existía para recordarl

sas con flores blancas y

s personas que se esperaba saludar y sonrió en los momentos pr

que Adrián la soltaba del brazo más rápido de lo habitual, sin simular; luego

voz baja mirándola de reojo y además notó a Erika, ella usaba vestido rojo que no dejaba nada a la

e pasó cerca y se ubicó en su lugar, la mesa

a, Elena lo observó desde su asiento, el salón lo escuchaba, las cámara

acio para ser honesto con todos ustedes, con nuestros socios y con nuestra comunidad... - Otra

l estómago se le c

orcio... - Adrián no la miró mientras lo decía. - Ha sido una decisión meditada, dolorosa, pero necesaria p

r exactamente dos segundos, l

manera simultánea, como una marea, sintió el calor de los flashes de las cámaras que los f

aprendido a actuar muy bien y solo asintió como si de v

antuvo la copa de agua en la man

no pensaba hacer de lo que queda

go se le estaba rom

ué no le contestaba las llamadas, por qué había sido r

ó, acercándose a Elena con una su

, para los fotógrafos cercanos, para el periodista que claramente estaba grabando desde su teléfono a

? - Elena la mi

r perfectamente fabricada, como alguien que aca

tiempo que miraba alrededor con pena. - No quise... Es que estaba tan preoc

ndos, Elena escuchó la palabra "diagnóstico" pasar de

ar miradas y vio a Justina, obse

ó la copa de agua sobre la mesa, se puso de pie y son

o, solo un momento, y lo que Erika encontró en la

potencia contenida que asustó tanto a Erika, que term

ndo una mano para empujar a Erika po

e, ya no le importaba lo que murmuraban, ya no le importaba el im

as los murmullos crecían a su espalda, pero antes de llegar a las

omo la tela del delicado vestido de encaj

semidesnuda, la piel se le puso pálida, la respiración se le agitó, sorp

ón de inocencia. - Disculpa. - Agregó

levantó el pie de la cola del vestido, l

ano hacia Elena, al tiempo que los fotógrafos tomaban la escena, Elena ya

no y con la otra le soltó un manotazo

aba para consolar a Erika. - Que malagradecida eres.

ara con toda la dignidad que p

e ella, amortiguando el ruido, y entonces

bía cámaras ni personal del evento y se apoyó c

despacio hasta quedar sentada en el suelo frío del pasillo, con

tómago ardía, la garganta estaba

talla, no tenía a nadie a quien pudiera llama

ciudad tenía una foto tomada en el momento exacto en que ella se

chita del Im

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EL RENACER DE LA FLOR MARCHITA
EL RENACER DE LA FLOR MARCHITA
“Elena Valer fue la esposa perfecta, la flor decorativa, hasta que se cayeron las máscaras y la convirtieron en un estorbo. Su salud se marchitó, su esposo, Adrián DeLuca la abandonó por otra, su suegra la humilló hasta el final y la obligaron a firmar su propia ruina justo cuando la muerte le tocaba la puerta. Pero el destino, o quizás una fuerza del universo, le dio a Elena una segunda oportunidad. Al terminar el último acto de su vida, Elena despertó años atrás, antes de casarse y que el desastre comenzara. Ahora, la memoria de Elena es su arma más afilada. Ella no ha vuelto de la muerte para suplicar amor, ni para ser la víctima. Elena ha vuelto para destruir el imperio que construyeron a su costa, mientras que ella florece entre sus cenizas.”