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EL RENACER DE LA FLOR MARCHITA

EL RENACER DE LA FLOR MARCHITA

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Capítulo 1 Cumple tu papel

Palabras:1565    |    Actualizado en: 27/08/2026

mí? ¿Está vida? ¿Este destino? ¿Esta soledad?», sopesaba Elena Valer al t

e e iluminaba los jardines de la grandiosa mansión d

misma sobre su vida, su destino, porque es

, inapetencia, náuseas, malestar general, hubiera pensado felizmente que se trat

solo veía a su esposo, para ocasiones especiales como event

iga, cuando sonó un pequeño golpeteo en l

ervicio se inclinó ligeramente ante

habitación como siempre? -

lmente que hoy usted acompañe a la fam

Elena, la expresión de la muchacha le decí

a esposa que Elena había sido todos e

esa como el cabecilla de la familia desde

r orgullosa y prepotente, y a la izquierda de Adrián, e

ral del comedor, viendo l

sperando, ¿Qué haces ahí parada? - Voceo Adriá

cupado... - Elena dio un paso h

una expresión indignada. - ¡¿No ves que es una i

adelante, apretando los puños con

e lugar...- Refunfuño Justina, la madre de Adrián. - Ve y toma asie

últimamente y antes de caerse, obedeció y caminó hacia la otra punta

plato? Porque la comida de Adrián, Justina

o como se le iba el apetito, las náuseas se arr

antó la vista, comenzando a detallar la

finidas, fracciones delicadas, un largo cabello color miel, piel blanca y deli

que con el paso del tiempo, Elena la ha

ban como confidentes, se tocaban con supuesta inocencia, como si

carácter que siempre predicó principios, lejos de escandal

e ella y de inmediato se acercó suti

respetuoso... - Vo

a? - Pregu

de esa manera... Es grosero. - Contes

mo tratas a esta mujer frente a mí... Yo soy tu esposa, Adri

o quise ser irrespetuosa. - Erika

haciendo con Adrián tan descaradamente

Erika es una amiga muy preciada para mí, quien me ha ayudado mucho en la emp

ino Justina, con solemnidad. - No q

Esta vez, Erika comenzó a disculparse con Ju

a sostuvo por la muñeca con delicadeza, ace

La que se tiene que ir de aquí, por grosera, es Elena... - Gruñó A

e se cayó la silla en la que había estado sentada, l

san en Erika?! ¡¿Y qué hay de mi?! ¡Que soy

n con todas sus fuerzas,

n el que solo se escuchaba la

¿Para humillarme? - Murmuró Elena, sintiendo

galas de las empresas de tecnología, así que necesito que te olvides de esos malestares que te vives inventando para llamar la atención y t

sprecio. - ¡Quizás si estuvieras conmigo como tu esposa, te darías cuenta de que no se trata de ningún inven

o un toro y en un instante le soltó una bofetada

atreves?! -

se escuchaba está vez, era el quejido de Ele

una matriarca. - ¡Elena, deja de actuar como una niña malcriada y egoísta! Adrián nunca te molesta para nada por

ncorvado por el malestar y aún sosteniéndose la mejilla

ya que no has podido cumplir como se debe como m

omo debía en su mundo, dejando un heredero,

con los puños apretados a los costados, respiró profundo, se di

n derramar una lágrima, ella no iba a pe

escuchó una última

ar... Pero Elena hasta para eso falla... - Comentó Justina con malicia

la se hundía, su cuerpo temblaba, la garganta le ardía c

rivado para agacharse junto al inodoro sint

manos se le pusieron frías y su piel

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EL RENACER DE LA FLOR MARCHITA
EL RENACER DE LA FLOR MARCHITA
“Elena Valer fue la esposa perfecta, la flor decorativa, hasta que se cayeron las máscaras y la convirtieron en un estorbo. Su salud se marchitó, su esposo, Adrián DeLuca la abandonó por otra, su suegra la humilló hasta el final y la obligaron a firmar su propia ruina justo cuando la muerte le tocaba la puerta. Pero el destino, o quizás una fuerza del universo, le dio a Elena una segunda oportunidad. Al terminar el último acto de su vida, Elena despertó años atrás, antes de casarse y que el desastre comenzara. Ahora, la memoria de Elena es su arma más afilada. Ella no ha vuelto de la muerte para suplicar amor, ni para ser la víctima. Elena ha vuelto para destruir el imperio que construyeron a su costa, mientras que ella florece entre sus cenizas.”