onmigo para protegerme de un acreedor depredador y
arece un castigo. Aprieto el teléfono hasta qu
o quiero su dinero. Cuando nazca el bebé, solicitaremos el divorcio. Lo único que pido
egundos más. Estoy a punto de i
, su pasaporte y todos sus documentos de identidad. Mi abogado principal estará all
s de que pu
sí, pero las ins
n la que soñaba. No habrá peonías ni velo de catedral; tampoco un novio que me m
e es un tr
ducho y elijo un sencillo vestido cruzado azul marino. Es sobrio y oculta el peso que he perdido durante las últimas sema
. Es un edificio municipal gris, con hileras de sillas de
al mostrador de información, aferrado a un mal
personal del señor Wolfe. Tenemos ba
n papel grueso. El acuerdo prenupcial es tan minucioso que casi parece prepa
áusula más dolorosa: Alistair Wolfe tendrá la custodia física y legal exclusiva
sdibuja ante mis ojos. Estoy renunciand
cuerdo la a
me arrastrará hasta un hombre q
e me ofrece Markson y fir
en -declara, cons
e cristal se abren y las mirad
angadas y unos pantalones oscuros hechos a medida. Sin la
saluda. Mira los documentos y luego a mí. Sus ojos descienden un instante hasta mis la
fir
áginas -conf
Termi
s conducen a un despacho privado, donde una funcionaria de aspecto cansado gestiona el procedimient
n los míos y una descarga me recorre la piel.
e volar a Londres. Una adquisición exige m
lo el d
y Wo
tira impresa e
anzas a casa de su padre. Vivirá en mi finca mientras este contrato siga
rme sola,
y su sombra me cub
. Su seguridad es asunt
ón se suav
ta que l
de mi padre basta para quitarme las ganas. A Lydia le daría algo y Tho
engo algunas cosas
siente una
ocho. No haga espe
con Markso
de matrimonio. Lo he hecho. He saltado al vacío y
adre y mi madrastra esperan en el vestíbulo, vestidos como para un funeral. Lydia lleva un traje n
lguien nos espera para almorzar en el St. Regis. Sube y ponte el vestido rojo
irnos? -pregunto, aunque
uien imp
e en pie sin mi
es un almuerzo. Ese hombre tiene
Queréis venderme para cubrir tus malas inversiones
nza hacia mí-. Eres una Vance y tienes resp
e mu
bolso y la levanto. El sello do
Vance. Me he ca
re y se le cierra sin que logre emitir soni
ién? Julian sigue
e. Ahora soy su esposa y, por tanto, su responsabilidad. Podéis llamar
el sonido más satisfactor
cabeza alta, dejando sus p
hielo, pero al menos aqu
e un t
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