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aba de borrar el último vesti
ncendida. Y, aun así, no despierto de la pesadill
anos entrelazadas sobre una carpeta color canela y l
aferrándome a la posibilidad de haberlo
l-. Se produjo un error administrativo en el laboratorio. Las muestras se etiquetaro
qué signi
ve en su
con las muestras de Julian Thorne. El es
ce un mes en aquella autopista mojada por la lluvia, este embarazo ha sido lo único que me ha impedido hundirme. Los médicos dijeron que quizá nunca despertaría del c
seaba to
sorprende-. Eso no es posible. Usamos la muestra de J
ita Va
a desaparece-. Hormonas. Inyecciones. Análisis de sangre. Us
tá embarazada. -Baja la voz-. Pero el
la por la mejilla. M
o, como si mi convicción
éticamente, us
después me río. Un sonido a
hombre al que amo, con el hombre con quien iba a casarm
difícil que d
do el escritorio con las manos temblo
niño sería la única parte de él que me quedaría.
si
l último pedazo vivo de mi prometido. Julian está en coma. Quizá nunca d
semanas llenándome el cuerpo de hormonas y cubrié
l embarazo. Repetiremos el ciclo. No pienso
ón de dólares -prosigue el doctor con rapidez, pálido-, además del reembolso íntegro del trata
sa que la silla chir
ren comprar mi silencio po
y los pequeños modelos de plástico que representan el or
de dólares
rostro, pero la serenid
uiero que esto -señalo
esión s
quizá no sea
anse. D
a un
utoritaria, llega
el umbral. Lleva un traje color carbón de corte impecable. Su
pie con tanta premu
ía que se encontraba
cuando administran m
rse. Ni siquiera mira al médico. Me observa a
, mis piernas amenazan con hacerme retroceder. No
bolsillo una tarjeta negra mat
rector ejecutivo d
automatizado prácticamente la mitad de las empresas de
a alguna en su tono-. Y no permitiré que interrumpa el embarazo. Téngalo. Entrégu
antorrillas chocan con la
tá
e par en par. El Señor In
Qu
oma y usted cree que puede pagarme par
entos
uiero recuperar mi vida. Qui
Alistair se endu
mpo, señorita Vance.
signif
médico, que me ti
endometrio es considerablemente más fino de lo que esperábamos. El estrés h
a Alistair y vuelv
probabilidades de que una segunda implantación prospere son
forme se desdibuj
den administrarme algu
opciones es viabl
vuelto como el de Julian... Todo se desvanece. Si acabo con este embarazo,
ógica. Recibe una fortuna que le permitirá no volver a trabajar. Des
n a llenarme los ojos. Algo cambia en s
es mío -
. Necesito ver a Julian. Tomarle la mano y
e he dejado sobre la mesa empieza a vibrar. Me abal
Ven al hospital. ¡Ahora! Julian... Juli
Alistair Wolfe. Ni
a c
ospital con un único nombre
Julian
carme a la habitación 402 y extiendo una mano temblorosa hacia el picaporte. Quiero irrumpi
rta está en
de los monitores ni la respiración aco
ozo contenid
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