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Reina de garras y sombras

Capítulo 3 La sala del Gran Consejo

Palabras:1609    |    Actualizado en: 19/08/2026

on el alcohol. Era una tensión fría y punzante. Las lámparas de araña que horas antes iluminaban vestidos de seda y trajes a medida

amente humillante: la secretaria de alto nivel, la deudora que toma notas, la pieza de exhibición que no habla a menos que se le ordene. Llevaba una falda de t

n vendido su autonomía a cambio de la protección y el capital de la Corporación Thorne- parecían vis

ruesas habituadas al trabajo pesado de los sectores industriales-. Es el tercer puesto de avanzada que perdemos

bre la mesa, uniendo las yemas de sus d

-. Los rogues se agrupan en invierno. Es una cuestión de recursos. Enviaremos dos patrullas ad

adera de la silla. Apoyó ambas palmas sobre la mesa y miró a Lucian fijamente-. Un grupo de renegados no ataca un convoy armado de la corporación con t

orejas captaron cada matiz en la voz de Ross. Módulos de suminis

que enviamos a investigar el último perímetro encontraron marcas en los árboles. Marcas p

arios consejeros se removieron en sus as

ando la distancia con una mirada afilada-

-soltó la mujer-. La Manada de la

credulidad y temo

ontañas superiores. El terreno es inaccesible y su población estaba al borde de la hambruna. No tienen la c

mbrientos -murmuró Elena en

cian giró la cabeza despacio, fijando sus ojos grises en Elena c

trar que mantenía el control absoluto de la reunión-. Ilust

ostura dócil que Lucian esperaba, aunque mi

ontrabandistas del norte dicen que las patrullas de las Cumbres no están buscando alimento. Están buscando territorio

ue comenzaba a brillar en su frente-. Ningún Alfa salvaje tiene el intelecto para someter a

ucian-. Los informes que recibí esta mañana mencionan a un hombre. Un tipo enorme, cubier

visible y violento pareció atra

na descarga eléctrica sutil, un escalofrío que le erizó los vellos de los brazos bajo la tela de la blusa. La loba en su interior,

de

nca había estado en la cordillera del norte. Sin embargo, la sola mención de ese nombre había despertado una resonancia ancestra

e pie. Su presencia dominó la sala de inmediato, proyec

os entre la población. Ross, duplica la guardia en las estaciones de monitoreo del norte. Si hay salvajes en las fronteras, los cazaremos como a las bestias que son. Y

de que su líder tomara las riendas con tanta fri

terminado -co

sala, dejando tras de sí un rastro de murmullos nerviosos. Elena comenzó a ordena

, Lucian caminó lentamente hacia el ventanal. Miró hacia las montañas del norte

n el que se mezclaba el desprecio y una peligrosa curio

centímetros. Con el dorso de su índice, le levantó la barbilla, obligándola

n elevar la voz, pero con una amenaza latente-. ¿De dónde

sin pestañear, manteniendo la pulsiació

as, Lucian. La gente del pueblo habla cuando tiene miedo. Y ahora mismo

o cualquier grieta en su fachada de secretaria obed

che acompañarás al escuadrón de inspección al puesto de avanzada del sector cuatro. Quiero que evalúes los daños con tus propios ojos y

ne -respondió Elena co

lo cuando ingresó al ascensor privado y las puertas de

n por una fracción de segundo con un destello dorado salvaje. Tocó su pecho, donde la marca

rodeada por las cadenas de plata de la corporación; ahora, una bestia sin control amenazaba con derribar las puertas desde afuera. Y Ele

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Reina de garras y sombras
Reina de garras y sombras
“Elena nunca nació para ser la luna de nadie; nació para gobernar. Como la última Alfa hembra de linaje puro, su sangre posee un poder místico capaz de elevar a una manada al imperio o reducirla a cenizas. Para sobrevivir en un mundo de bestias feroces, ha aprendido la regla más importante de la noche: en la guerra de los lobos, o eres el depredador, o eres la presa. Atrapada en la red de Lucian, el frío y calculador Alfa del imperio urbano que la domina mediante chantajes y deudas millonarias, Elena se ve obligada a jugar un peligroso juego de seducción y poder para no convertirse en su trofeo. Pero el delicado equilibrio se rompe en mil pedazos cuando Gideon, el salvaje y sangriento Alfa de las montañas, baja a la ciudad dispuesto a reclamarla por derecho de sangre. Él es su mate predestinado, un monstruo implacable que no dudará en quemar el mundo entero con tal de arrebatarle su posesión a Lucian. Dividida entre la manipulación elegante de un tirano y la atracción instintiva de un salvaje, Elena descubre que no tiene que elegir a ninguno. Mientras dos de los hombres más peligrosos del continente destruyen todo a su paso para poseerla, ella usará sus propios deseos, celos y ambición para enfrentarlos entre sí... y reclamar el trono que le pertenece por derecho.”