te, como si la misma naturaleza se doliera del sacrilegio cometido en el altar. Roxanne caminaba a paso firme, impulsada únicamente por una inercia mecánica. Sus pies, calzados con sencillas
e de energía viva que enlazaba dos almas destinadas desde el origen de sus vidas. Hasta esa noche, Roxanne había sentido la pre
ida abierta, un canal de fuego líquido que
un roble milenario, jadeando en busca de un aire que parecía haberse vuelto tóxico. Se llevó ambas manos a la base del cuello, aplastando los dedos contra la p
e lobuna exigía que la ruptura del vínculo divino se completara en el plano espiritual antes de que la Luna de Sangre al
os pasos pesados rompió
necesitaba darse la vuelta para saber quién se aproximaba. El olor a roble que
so de cuero reforzado y la espada ceremonial colgada al cinto. Su rostro era una máscara de piedra, pero sus ojos dorados brilla
voz resonó grave, distante, carente de cualquier atisbo
le empapaba la frente y de la palidez cadavérica de su rostro, no había una sola lágrima en sus o
toda la manada, Damian. Me llamaste débil. Me quitaste el honor y me entregaste a mi propia herma
r la falta de suplicas en ella. Estaba acostumbrado a la Roxanne dócil, a la loba que siempre buscaba conciliar y su
rsiones del clan Sombra. Se avecina una guerra. Una Luna debe ser capaz de liderar la retaguardia, de ejecutar a los traidores y de infundir el terror en los enemigos. Tú p
pase hambre en los inviernos -respondió Roxanne, sin elevar el tono pero dejando que cada palabra cayera con el peso
está dispuesta a hacer lo que sea necesario para respaldar
ero Roxanne no se inmutó exterior
paso hacia él-. Haz el rechazo formal del vínculo. Corta la conexión divi
que requería que el Alfa invocara la fuerza de su linaje para despedazar la conexión espiritual. Normalmente, la loba rechazada caía d
s. Levantó la mano derecha. Sus uñas se transformaron en garras a
a de la manada Garras del Norte, declaro oficialmente que tu alma no es digna de la mía. Rompo el lazo de sangre, rompo
en energía sobre el cuello de Roxanne,
egra y carmesí ilumin
an el corazón del pecho con las manos desnudas y lo quemaran hasta volverlo cenizas. El lazo espiritual que la unía a
ar su lamento. El impacto de la energía la obligó a hincarse sobre una rodilla. Las lágrimas brotaron de sus ojos in
era gratuita para el rechazador; el vacío súbito en su propia alma le dejó una sensación de frío abrumador y un sabor a hiel en la garganta. Por un segundo, s
piernas, recuperando la verticalidad centímetro a centímetro hasta quedar de nuevo f
dido por su increíble c
hasta el amanecer para abandonar las tierras de las Garras del Norte. Si algún cazador de la manada t
e. Sus ojos, antes llenos de una calidez bondado
usando su título con una distancia corrosiva-. Me voy de
ue delimitaba el territorio de la manada. Al pisar la tierra neutral
oronado a una serpiente y has destruido el único equilibrio que mantenía a tu pueblo en pie. Un día, Damian, tus murallas caerán, tu poder se de
vuelta y se adentró en las sombras de la
ella se había hundido. Un viento helado recorrió el claro, y por primera vez en
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