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e en que la Luna
con dolor punzante en la base de su cuello, presenció cómo el Alfa Damian unía sus manos a las de Brenda, proclamándola la nueva Luna frente a toda la asamblea. Sin juramentos, sin defensa y repudiada por su propia sangre, Roxann
momento exacto en que las diosas del cielo alineaban los destinos de las parejas sagradas. Para Roxanne, debería haber sido el día más feliz de su vida; el
mano durante meses. Sus dedos temblaban levemente mientras sostenía el ramillete de f
intimidante, vestía la túnica de gala con los insignias de su linaje. Sin embargo, su rostro no reflejaba la devoción ni la alegría
miembros de la manada abría paso a sus lados, pero los
. Apenas si puede con
te? La manada colapsará en la
para gobernar. Es u
vanguardia; su fuerza siempre había residido en su capacidad de observación, su paciencia y su cuidado por
a Damian. Le ofreció una pequeña y cálida sonrisa, buscando un reflejo de complici
surró ella,pen
evantando el cuenco de bronce sagrado que contenía la m
el ojo vigía de nuestros ancestros para atar dos almas que el destino ha unido. A
de una losa de mármol. Nadie respiraba. La tensió
Roxanne. En su lugar, dio un paso atrás, marcando
pronunciada con una calma atronadora
abriera por completo. El ramillete de flores re
rticular, sintiendo un nu
. Las fronteras son amenazadas a diario y los clanes rivales buscan cualquier atisbo de debilidad para destruirnos. Yo necesito a una Luna fuerte a mi lado. Una guerrera de sangr
ina, esa conexión espiritual que unía sus almas desde el nacimiento, comenzó a retorcerse de dol
anzó con lágrimas calculadas en las mejillas y las manos juntas en gesto de falsa angustia-. No la humilles
ueta, y su aura emanaba una provocación estudiada. Roxanne miró a su hermana, esperando un gesto de consuelo, pero atra
pareció suavizarse ligeramente, en un contras
evo su mirada implacable a Roxanne-. Yo, Alfa Damian de la manada Garras del Norte, te rechazo sole
concentró en la base de su cuello, justo donde la marca de unión debía haberse grabado. Se llevó las manos al pecho, cayendo de rodill
nocidos. En la cultura de la manada, una loba rechazada por su Alfa por considerar
ayudarla a levantar su dignidad, sino para pasar a su lado sin siquiera volver
io exige -anunció Damian ante la asamblea estupefacta-. A partir de este mome
parte de los guerreros más leales a Damian. Brenda aceptó la mano del Alfa con una sonrisa desbo
dorso de la mano. El dolor insoportable en su pecho no desapareció, pero bajo la capa de devastación, algo dentro de ella
traición. Nadie notó cuándo Roxanne se puso de pie, ni cómo se despojó
a vuelta y caminó hacia la salida. Cruzó las puertas del Gran Salón con la espalda recta, dej
laba en lo alto, testigo silencioso del fin de
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