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EL RECLAMO DEL ALFA DESTERRADO

Capítulo 4 Provocación en el Salón Central

Palabras:1421    |    Actualizado en: 13/08/2026

Vista:

e lobo llenaba el aire, acompañado por el estruendo de jarras de madera chocando y risas brutales. Era la hora de la

o consistía en reponer las jarras de vino y limpiar las bandejas de madera. Mantenía la vista baja, vistiendo un túnica sen

En cambio, sus ojos grises y tormentosos escudriñaban cada rincón del lugar, rozando mi figura cada vez que yo cruzaba el salón. A pesar de sus estrictas órdenes de no hablarle ni acercarme,

llenar una jarra vacía. Fue entonces cuando una sombra enor

lor sin voz de Luna de Sangre -dijo

más toscas y crueles. Tenía el cabello rubio sucio recogido en una trenza guerrera y unos ojos amarillentos que me miraban no solo con desprecio, sino con una lascivia

r -dije con la voz más firme que pude

ándome contra una de las gruesas columnas de piedra del salón. La madera

afilados-. Un tributo de paz debería ser más atenta con los guerreros de al

o la jarra de bronce contra mi

rmullos en el salón comenzaron a apagarse. La tensión se extendió como fuego en hierba seca-. ¿Vas

a humillación me quemó las mejillas, pero la rabia que había estado guardando durant

a jarra y le arrojé el vino so

Las risas en el salón se cortaron en seco. El s

rso de la mano lentamente. Su expresión bromist

rra insolen

el brazo con una fuerza aplastante. El dolor fue instantáneo; sentí que sus dedos iban a fracturarme el hueso. Inten

Con su otra mano, me tomó del cabello en la nuca y me obligó a incl

u aliento a carne y alcohol me rozó la piel-. Te dejó en el servicio, pero te mir

a como pegarle a una pared de roca. Valerius hundió la nariz en el espacio entre mi hombro y mi cuello, respirando hondo d

s en voz alta, seguro de su impunidad-. Tal vez el Al

terminar

rro el aire del Gran Salón. Las cristaleras de las ventanas altas vibraron y la presión e

la distancia entre la me

alud de nieve. El estruendo fue ensordecedor cuando el cuerpo de Valerius salió volando hacia atrá

hogó un gri

Alfa había tomado el control por completo: sus ojos eran de un dorado incandescente, los vasos sanguíneos d

os costillas con un crujido seco, y cerró su mano enorme alrededor de la ga

lviéndose morada mientras sus garras inte

contra la columna, temblando, tocándome el cuello donde todavía sentía el asco del aliento d

ta, madera quemada y furia de Alfa inundó cada rincón del salón, tan denso

e las profundidades de su pecho, un rugido de la Voz de Alfa que hizo que todos los presentes agac

o. Los ojos dorados de Kaelen se desviaron un segundo hacia mí, verificando que e

a palabra con una promesa de muerte implacable- y t

olentamente contra las losas del suelo, dejándolo in

uno de los guerreros que habían presenciado la escena, desafiando a cualquiera a mover un solo músculo. Nadie se atrevió. Fi

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EL RECLAMO DEL ALFA DESTERRADO
EL RECLAMO DEL ALFA DESTERRADO
“Una omega olvidada. Un Alfa despiadado. Un lazo que ninguno de los dos puede romper. Lyra Vance ha pasado toda su vida siendo invisible en la manada Luna de Sangre. Marcada por una extraña anomalía -su loba interna es incapaz de aullar-, es considerada el eslabón débil de su estirpe. Cuando la tensión entre manadas llega a su punto crítico, su propio líder la entrega como un sangriento tributo de paz a la manada Garras de Ébano, enviándola directamente a los dominios de Kaelen "Vane" Vane. Kaelen es un guerrero temido, un Alfa paria cubierto de cicatrices y runas que recuperó el trono a base de pura brutalidad. No cree en la piedad, odia la debilidad y no tiene interés en albergar a una omega inútil en su fortaleza de piedra. Sin embargo, el momento en que Kaelen aprisiona la barbilla de Lyra para evaluar a su "trofeo", el contacto piel con piel desata una descarga eléctrica devastadora: el destino los ha marcado como almas gemelas. Furioso con los Dioses por atarlo a una hembra tan frágil, Kaelen intenta rechazar el vínculo e impone una sola regla: mantener las distancias. Pero el aroma a flor de espino y miel silvestre de Lyra es un veneno adictivo para la bestia del Alfa. Entre los fríos pasillos de la fortaleza, la hostilidad inicial comienza a transformarse en una tensión sexual insoportable. Cada rozamiento accidental enciende un fuego peligroso, y cuando el primer celo de Lyra se aproxima, el dominante e implacable Kaelen tendrá que decidir si lucha contra la atracción salvaje que lo consume... o cede a la tentación de reclamar a su mate y hacerla suya para siempre.”