AMI
eza, obligándola a mirarme. Sus labios estaban entreabiertos, y por un segundo
sospecha que este matrimonio es una transacción, las acciones de tu padr
ordaba, pero su orgullo es lo
-murmuró ella, aunqu
tu lealtad. No me hagas perder la
gada de odio en mi espalda. Bajé al salón principal, donde Mónica, mi jef
a primera foto oficial. ¿La señora está list
rezca una reina, Mónica. Una re
ella se
ndome un café negro. -Sabe que su segur
altaba la palidez de su piel y la intensidad de sus ojos. El equipo de maquillaje había hecho
ajustar un mechón de cabello-. Señor Cavalli, n
e horror y desprecio. Caminé h
, querida -dije con una ironía
de lo necesari
zo y atrayéndola hacia mí con un movimiento posesivo. -Sonrí
costado de Elena, sintiendo cómo se tensaba bajo el fino tejido del vestido. Ella apoyó una mano en mi pecho
l fotógrafo-. Como si no hubi
a amor, era una furia líquida que me desafiaba a dar un paso más.
la gente va a pensar que q
etro de usted por placer -respondió ella entre dien
de portada, necesito que parezca q
é, pero me detuve a milímetros de su boca. Podía sentir su respiración errática golpeando mi rostro. Sus ojos s
tensión es justo lo que necesit
e la confusión en su rostro. Elena se levantó de inm
está ahí, y eso la ater
dó de pie junto al gran ventanal, sus manos rozando ligeramente las cortinas de terciopelo. Observaba el jardín con una mezcla de mel
mi cautiverio ahora? -su voz sonaba cansada,
gala benéfica de mañana. Es la presentación
u rostro palide
me conocen desde que era niña.
e acerqué al bar y serví dos copas de vino tinto. Le tendí una, pero ella no
Nunca se sabe qué cochin
rían limpiar el nombre de tu padre? -solté el anzuelo, obser
ando? Usted dijo q
chivo expiatorio. Si juegas bien tus cartas en este matrimonio,
la distancia de seguridad
me dice
a. El odio es un gran motor, pero
ero solo encontraron la frialdad de mi determinación. En ese momento, un sobre que estaba sobre la mes
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