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Insubordinación

Capítulo 5 El primer desaire público

Palabras:1464    |    Actualizado en: Hoy, a las 09:05

que la servidumbre abandonaba la cocina para escabullirse, preparar algo simple y regresar a su gélida habitación antes de ser detectada. Sin embarg

la caligrafía rígida de Benito: "Gala Anual de la Fundación Montenegro. Ocho de la noche.

mplía con su propósito. El diseño, de cuello alto y mangas largas, cubría por completo la piel texturizada de su espalda y brazos. No poseía joyas, ni maquillaje

maras parpadeaban contra la fachada neoclásica del edificio. La alta sociedad, empresarios de calibre internacional

Benito abrió la puerta de la joven y, con un gesto rápido, le indicó que se un

a Camila, sus ojos oscuros recorrieron el vestido azul con una mezcla de sorpresa y desagrado. Esperaba qu

ntes hacia ellos-. Camina a mi paso, sonríe a las cámaras y no abras la boca a menos que un inversionista principal te salude. Si arrui

en el mismo tono bajo, manteniendo la vista fija al

saco. En el segundo en que sus pies pisaron la alfombra roja, el estallido de los flashes se intensificó, c

ro! ¡Una foto co

, una mirada a la i

ados, permitiendo que la prensa capturara la farsa perfecta del matrimonio del año. Camila, a su lado, mantuvo una sonrisa sutil y en

el teléfono personal de Javier, oculto en el bolsillo

un movimiento rápido y fluido, extrajo el dispositivo mientras fingía ajustar su po

aje de text

bterráneo del teatro. Hay demasiada gente en la entrada de invitados... el air

ionistas y el contrato. En su mente, Isabel volvía a ser la niña indefensa que tosía entre el humo denso de su infancia, la heroína que ha

rusquedad que ella tambaleó ligeramente sobre sus tacones, perdie

Camila, notando la agitación s

omacia que mostraba hace un instante. Su tono era áspero, dictado por una urgen

manteniendo una calma gélida a pesar de la humillación inminente-. Si me dejas aquí

con desprecio, susurrando con una violencia contenida-. Tú no eres nada para mí, Camila. Isabel lo es todo. Si ten

o a empujones entre el personal de seguridad y los organizadores de la gala, desaparecie

la alfombra roja donde se encontraba Ca

n entre sí, asimilando lo que acababan de presenciar: el hombre más poderoso de la ciudad acababa de aba

diático estalló con

pturar el rostro humillado de la mujer abandonada. Los micrófonos se extendi

negro! ¿A dónd

a crisis matrimonial a

ón! ¿El señor Montenegr

s de miradas cargadas de burla, lástima y morbo. Podía ver a varias mujeres de la alta sociedad al fi

s no era cualquier mujer. Ella conocía el dolor verdadero, el calor sofocante del fuego real y el frío del desprecio a

a de su vestido azul medianoche con un gesto elegante y, sin borrar la sutil

de acero, comenzaron a guardar silencio a su paso. Camila avanzó con la frente en alto, paso a paso, devorando los metros restantes de la alfombra co

a Isabel entre sus brazos. La joven rubia respiraba de manera agitada, con los

ompletamente ajeno al hecho de que, un piso más arriba, las imágenes de su esposa abandonada ya estaban co

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Insubordinación
Insubordinación
“El imperio Montenegro se sostiene sobre tres pilares implacables: la riqueza absoluta, un orgullo de granito y una deuda de sangre nacida entre las llamas. Quince años atrás, un devastador incendio redujo a cenizas la casa de campo de los Montenegro. Aquella noche, el joven heredero Javier Montenegro fue rescatado de una muerte segura por las manos valientes de una niña a la que prometió devoción eterna. Sin embargo, la gratitud es un terreno fértil para la mentira. Manipulado por las intrigas de la alta sociedad, Javier creció entregando su fortuna, su apellido y su amor a Isabel Valdés, la hermosa impostora que se adjudicó el heroísmo ajeno. Mientras Isabel brilla bajo los diamantes del distrito de la moda, su hermanastra, Camila Valdés, sobrevive recluida en el sótano oscuro del ala oeste de la mansión. Ella es la verdadera salvadora; la niña brillante y audaz que entregó la tersura de su espalda al fuego para salvar a su Garbancito. Condenada a la miseria y al desprecio por un contrato matrimonial leonino diseñado para humillarla, Camila se mantiene en un silencio de hielo. No busca el dinero de Javier, ni su compasión. Su objetivo es mucho más letal: abrirle los ojos a su verdugo y obligarlo a mirar el monstruo que él mismo ha alimentado. Pero el cristal más perfecto es también el más frágil. Cuando una crisis corporativa internacional y un conato de incendio en la Torre de la empresa desbordan las coartadas de Isabel, las mentiras comienzan a resquebrajarse. La verdad de la carne expone el fraude, desatando una brutal insubordinación en los cimientos del imperio. Ahora que la venda ha caído, Javier Montenegro se descubre como el ser más miserable del planeta, consumido por el peso de un arrepentimiento salvaje. Isabel se enfrenta a la destrucción fiscal y a los grilletes de la justicia. Y Camila, con la dignidad intacta y la libertad recuperada, regresa a las ásperas calles de su infancia. Las cadenas se han roto y el imperio ha sido purgado, pero el perdón no se compra con seda blanca. En esta guerra de pasión, poder y cenizas, Javier descubrirá que rescatar al amor de su vida de su propio sótano psicológico será el precio más alto que jamás tendrá que pagar.”