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Insubordinación

Capítulo 3 El contrato frío

Palabras:1489    |    Actualizado en: Hoy, a las 09:01

xacto de su dueño: inmenso, minimalista, frío y diseñado para intimidar. Las paredes de cristal ofrecían u

das a la espalda, observando el tráfico diminuto. Sobre su imponen

l tenso silencio del despacho. El asistente mantenía una postura rígida, aunque en el fondo sentía una punzada

no se

todas las la

ados se asegurarán de que quede sepultada bajo litigios durante décadas. No obten

ticipación cruel-. Quiero ver su rostro cuando se dé cuenta de que su brillante pla

na, un golpe seco resonó en la pue

de una blusa blanca abotonada hasta el cuello. Su cabello oscuro estaba recogido en un moño severo, sin un solo mechón fuera de lugar. No u

con pasos silenciosos pero seguros. No se detuvo a admirar el lujo obsceno del despacho, ni

acia atrás con arrogancia. No le ofreció asiento. Querí

ra una sanguijuela -escupió Javier, sin mo

ro permaneció como una másc

y media -respondió ella con una voz carente

tó a Javier. Farsa, pensó. Todo es una

ta de cuero a través de la superficie de mármol h

o -ord

acia la carpeta, pero n

avier, su voz resonando en la inmensidad del despacho-. Ya que te aprovechaste de la demencia de mi abuelo pa

rápidamente las primeras líneas, pero antes de que pudiera procesarlas, Javier comenz

s acceso a mis cuentas bancarias, tarjetas de crédito, ni propiedades. No recibirás una asignaci

la página

sión Montenegro, porque el testamento exige que cohabitemos. Sin embargo, ocuparás la antigua habitación de servicio en el extremo del ala o

lágrimas de indignación o, al menos, una rabieta exigiendo los derechos que toda cazafortuna

lo cuando se te pregunte, sonreirás a las cámaras y mantendrás la ilusión intacta para proteger las acciones de la empresa.

hasta que solo el ancho del escritorio los separaba.

rtante, Camila. Cláusul

. Una punzada fantasma ardió en su espalda, justo sobre la masiva cicatriz de quemadura que llevaba oculta

o interfieres. Tienes estrictamente prohibido dirigirle la palabra, molestarla, o siquiera mirarla de manera incorrecta. Si me entero de que

o que la máscara de Camila finalmente se rompiera y mostrara los

que Javier jamás le creería. Quince años de maltratos habían asesinado cualquier esperanza en su interior. Ya no quedaba nada del amor

tomó la elegante pluma estilográfi

in regatear una sola cláusula,

ego la segunda. Su pulso era firme, su letra clara. Firmó la renuncia a su dignidad, a su comodidad y a

le dolieron los dientes. Aquello estaba mal. Todo en su reacc

sumisión absoluta de la mujer no encajaba con el perfil de una extorsionadora

a carpeta con un suave golpe. Colocó la pluma de vu

s ojos oscuros en los de Javier. Eran pozos de h

y fría como el clima exterior-. ¿Hay alguna otra humillación en t

quería sacudirla hasta obligarla a mostrar su verdadera cara. Pero antes

. Trata de ser puntual -añadió ella sin

se cerró tras ell

de cuero firmada. Había ganado. La había acorralado y despojado

puntos, Javier Montenegro no sintió ni una pizca de triunfo. Solo sintió una furia sorda, ard

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Insubordinación
Insubordinación
“El imperio Montenegro se sostiene sobre tres pilares implacables: la riqueza absoluta, un orgullo de granito y una deuda de sangre nacida entre las llamas. Quince años atrás, un devastador incendio redujo a cenizas la casa de campo de los Montenegro. Aquella noche, el joven heredero Javier Montenegro fue rescatado de una muerte segura por las manos valientes de una niña a la que prometió devoción eterna. Sin embargo, la gratitud es un terreno fértil para la mentira. Manipulado por las intrigas de la alta sociedad, Javier creció entregando su fortuna, su apellido y su amor a Isabel Valdés, la hermosa impostora que se adjudicó el heroísmo ajeno. Mientras Isabel brilla bajo los diamantes del distrito de la moda, su hermanastra, Camila Valdés, sobrevive recluida en el sótano oscuro del ala oeste de la mansión. Ella es la verdadera salvadora; la niña brillante y audaz que entregó la tersura de su espalda al fuego para salvar a su Garbancito. Condenada a la miseria y al desprecio por un contrato matrimonial leonino diseñado para humillarla, Camila se mantiene en un silencio de hielo. No busca el dinero de Javier, ni su compasión. Su objetivo es mucho más letal: abrirle los ojos a su verdugo y obligarlo a mirar el monstruo que él mismo ha alimentado. Pero el cristal más perfecto es también el más frágil. Cuando una crisis corporativa internacional y un conato de incendio en la Torre de la empresa desbordan las coartadas de Isabel, las mentiras comienzan a resquebrajarse. La verdad de la carne expone el fraude, desatando una brutal insubordinación en los cimientos del imperio. Ahora que la venda ha caído, Javier Montenegro se descubre como el ser más miserable del planeta, consumido por el peso de un arrepentimiento salvaje. Isabel se enfrenta a la destrucción fiscal y a los grilletes de la justicia. Y Camila, con la dignidad intacta y la libertad recuperada, regresa a las ásperas calles de su infancia. Las cadenas se han roto y el imperio ha sido purgado, pero el perdón no se compra con seda blanca. En esta guerra de pasión, poder y cenizas, Javier descubrirá que rescatar al amor de su vida de su propio sótano psicológico será el precio más alto que jamás tendrá que pagar.”