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¿Cómo domar a un boxer salvaje?

¿Cómo domar a un boxer salvaje?

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Capítulo 1 El entrenador frívolo

Palabras:1480    |    Actualizado en: Hoy, a las 09:42

r dijo: "Mi nombre es Asher Lloyd, tengo treinta

veintiocho años regresaría a su pueblo

ncontrar era un gran partido. No era de la zona y sus padres ya había

la ciudad, un apartamento ya pag

boxeo en la zona céntrica y t

lo conocían como e

e ideal estaba sentado frente a el

o malo. Tenía facciones bien marcadas y un corte rapado impecable, el tipo d

ón alguna y emanaba un aura tan fría que

o, su semblante cortante dejaba en claro que

sía: "Soy Verena Stewart. Tengo veinti

impecable y un aire elegante y etéreo; aunque sonreí

lunar cerca del rabillo de su ojo. Por un

iones, un silencio incómo

er el hielo en situaciones raras. Además, el comportamiento gélido de Ashe

e dio un sorbo de agua p

l seguía ahí sentado, mirándola en silen

vo la compostura y preguntó: "Escuché que eres todo un part

, respondió él

"Pensé que tu familia te

y firme. "Mi abuela me dijo que se pondrí

upación: "Tampoco hay por qué tomarse esto tan en serio. Si sale algo, bien. Si no, con

tonte

: "Parece que tienes mucha expe

ose de hombros con despreocupaci

cuenta de que estaba ante un tipo

mprano. "Prefiero a los hombres maduros y fiables. Para ser sincera, hace poco perdí mi trabajo, me estafaron mis ahorros y ahora estoy ende

; era imposible descifrar

io, se limitó a resp

paso firme. Al mirar su figura en retirada,

da ancha y cintura firme; todo en su a

a incluso en una gran ciudad, y mucho

viera un carácter

a que no le gustaban los hombres frívolo

lores adornaban los árboles a lo largo de las

le resultaba a Verena t

en ocho años, desde que se marchó a

había sido u

ctora general que prácticamente le habían prometido. Más adelante, un

n una estafa por una llamada telefónica y le r

ar en la ciudad,

e quedó de otra qu

el otro, el hombre del que llevaba años enamorada ha

es le organizó a toda prisa esa cita a ciegas, deri

tía Lisette y a su tío Gerardo B

edificio era viejo y tenía paredes delga

aro, las condiciones de Asher son buenas, ¡pero un hombre de t

na y regresó. ¿Y ahora dice que no se irá pronto? ¿Espera quedarse aquí

niversidad! Incluso nos trajo ropa y regalos cuando volvió a

s, tiene casi treinta años, no está casada y ni siquiera tiene trabajo. ¿Cómo se atreve a volver? ¿Qué van a decir los vecinos? ¡Qué vergüenza salir a la calle! Enci

uerta, a Verena se le

ía siendo una desconocida qu

s tanta exigencia? Cuando una mujer llega a los veintiocho años, ya ha pasado sus mejores años. ¡A esa edad ya nadie te voltea a ver! ¿Piensas que por haber trabajado un par de años en la ciudad eres su

Vera es una chica b

o interrumpió con una sonrisa forzada. "No me importa ir a citas a

dejó la sonrisa forzada. Su rostr

el pecho mientras gotas de su

y sacó el frasco de medicina que guardaba ahí. Tras tragar

izó. Tomó el celular y abrió WhatsApp, solo p

a una espiral de humo negro que trans

licitud y le escrib

llegó la respuesta: "E

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¿Cómo domar a un boxer salvaje?
¿Cómo domar a un boxer salvaje?
“Al regresar a su ciudad natal para una cita a ciegas, Verena esperaba encontrar estabilidad, pero no a Asher, un rudo entrenador de boxeo que parecía tener demasiada confianza en sí mismo. Cuando le preguntó por qué alguien como él había optado por una cita a ciegas, respondió que simplemente era exigente con las mujeres. ¿Su opinión? Demasiado superficial. Desde luego, no era alguien en quien pudiera confiar. Convencida de que no era de fiar, ella mantuvo las distancias. Sin embargo, el hombre aparecía por todas partes, llenando sus días de comentarios burlones y encuentros sospechosamente oportunos. Verena supuso que se trataba de un simple coqueteo, sin darse cuenta de que él llevaba años esperándola en silencio. Hasta que un día, las cosas dieron un giro. Cuando ella lo acorraló y lo desafió, el hombre, por lo general descarado, se puso rojo. "Soy un tipo decente", insistió, mientras ella luchaba por no reírse de su inesperada inocencia.”