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r dijo: "Mi nombre es Asher Lloyd, tengo treinta
veintiocho años regresaría a su pueblo
ncontrar era un gran partido. No era de la zona y sus padres ya había
la ciudad, un apartamento ya pag
boxeo en la zona céntrica y t
lo conocían como e
e ideal estaba sentado frente a el
o malo. Tenía facciones bien marcadas y un corte rapado impecable, el tipo d
ón alguna y emanaba un aura tan fría que
o, su semblante cortante dejaba en claro que
sía: "Soy Verena Stewart. Tengo veinti
impecable y un aire elegante y etéreo; aunque sonreí
lunar cerca del rabillo de su ojo. Por un
iones, un silencio incómo
er el hielo en situaciones raras. Además, el comportamiento gélido de Ashe
e dio un sorbo de agua p
l seguía ahí sentado, mirándola en silen
vo la compostura y preguntó: "Escuché que eres todo un part
, respondió él
"Pensé que tu familia te
y firme. "Mi abuela me dijo que se pondrí
upación: "Tampoco hay por qué tomarse esto tan en serio. Si sale algo, bien. Si no, con
tonte
: "Parece que tienes mucha expe
ose de hombros con despreocupaci
cuenta de que estaba ante un tipo
mprano. "Prefiero a los hombres maduros y fiables. Para ser sincera, hace poco perdí mi trabajo, me estafaron mis ahorros y ahora estoy ende
; era imposible descifrar
io, se limitó a resp
paso firme. Al mirar su figura en retirada,
da ancha y cintura firme; todo en su a
a incluso en una gran ciudad, y mucho
viera un carácter
a que no le gustaban los hombres frívolo
lores adornaban los árboles a lo largo de las
le resultaba a Verena t
en ocho años, desde que se marchó a
había sido u
ctora general que prácticamente le habían prometido. Más adelante, un
n una estafa por una llamada telefónica y le r
ar en la ciudad,
e quedó de otra qu
el otro, el hombre del que llevaba años enamorada ha
es le organizó a toda prisa esa cita a ciegas, deri
tía Lisette y a su tío Gerardo B
edificio era viejo y tenía paredes delga
aro, las condiciones de Asher son buenas, ¡pero un hombre de t
na y regresó. ¿Y ahora dice que no se irá pronto? ¿Espera quedarse aquí
niversidad! Incluso nos trajo ropa y regalos cuando volvió a
s, tiene casi treinta años, no está casada y ni siquiera tiene trabajo. ¿Cómo se atreve a volver? ¿Qué van a decir los vecinos? ¡Qué vergüenza salir a la calle! Enci
uerta, a Verena se le
ía siendo una desconocida qu
s tanta exigencia? Cuando una mujer llega a los veintiocho años, ya ha pasado sus mejores años. ¡A esa edad ya nadie te voltea a ver! ¿Piensas que por haber trabajado un par de años en la ciudad eres su
Vera es una chica b
o interrumpió con una sonrisa forzada. "No me importa ir a citas a
dejó la sonrisa forzada. Su rostr
el pecho mientras gotas de su
y sacó el frasco de medicina que guardaba ahí. Tras tragar
izó. Tomó el celular y abrió WhatsApp, solo p
a una espiral de humo negro que trans
licitud y le escrib
llegó la respuesta: "E
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